Hay personas que terminan convirtiéndose en mucho más que un trabajador para un establecimiento. Personas cuyo nombre acaba formando parte de la memoria de un lugar y que, con los años, hacen que una barra, una mesa o una conversación tengan algo de suyo. Y eso es precisamente lo que ocurre con José Miguel de Los Chopos (Albacete).
En Los Chopos lo saben bien: sus clientes preguntaban por él, lo buscaban y regresaban sabiendo que encontrarían un servicio impecable, una conversación y alguna que otra risa. Ahora, después de toda una vida dedicada a la hostelería, José Miguel comienza una nueva etapa y deja atrás sus años de trabajo en este conocido establecimiento de Albacete.
La noticia de su jubilación ha sido comunicada por Los Chopos a través de sus redes sociales, con un mensaje cargado de cariño y reconocimiento hacia quien durante años ha formado parte de su equipo. El establecimiento ha querido comenzar su despedida con una palabra que resume el sentimiento hacia José Miguel: gracias.

Porque, como han destacado desde Los Chopos, durante todos estos años José Miguel no se limitó a ocupar un lugar detrás de la barra. Con su trabajo y su manera de relacionarse con los clientes y compañeros consiguió que ese espacio terminara llevando también su sello personal.
“Oficio, clase y saber estar»
Su trayectoria también ha dejado huella entre quienes han compartido con él el día a día detrás de la barra. Los Chopos ha destacado especialmente su “oficio, clase y saber estar”, además de su faceta como compañero. Un trabajador de los que no se guardan la experiencia para sí mismos, sino que comparten lo aprendido con quienes empiezan o trabajan a su lado.
Durante sus últimos años en Los Chopos, José Miguel también ha ejercido como referente para sus compañeros, “enseñando, corrigiendo cuando era necesario” y tratando de ayudar a que quienes trabajaban junto a él fueran mejores profesionales. Una forma de entender la hostelería basada no solo en sacar adelante cada jornada, sino también en transmitir conocimientos, cuidar el trato y trabajar en equipo.
Una nueva etapa, ahora al otro lado de la barra
José Miguel deja de estar detrás de la barra, pero difícilmente dejará de formar parte de la historia reciente de Los Chopos y de los recuerdos de quienes han compartido con él tantas jornadas de trabajo y tantas conversaciones con los clientes. Con la jubilación llega ahora un cambio radical en su día a día: adiós a los horarios y a las prisas y bienvenida una etapa con más tiempo para disfrutar. “Ha sido un orgullo tenerte en esta casa”, señalaban.
Aunque, tal y como reconocen desde Los Chopos, probablemente esta no sea una despedida definitiva. El establecimiento da por hecho que José Miguel seguirá dejándose ver por allí, aunque esta vez disfrutando de una perspectiva diferente y, como ellos mismos apuntan, al otro lado de la barra.
Porque después de tantos años dedicados a atender a los demás, ahora toca que sea él quien se siente, disfrute y deje que otros le sirvan.

