El julio más caluroso del que existe registro en Albacete no se quedó únicamente en termómetros disparados, noches difíciles y jornadas encadenadas por encima de los 35 grados. Los datos oficiales permiten ahora medir también su posible impacto sobre la mortalidad y dibujan un escenario especialmente significativo: el sistema MoMo estima que 23,1 defunciones registradas en la provincia durante julio de 2026 fueron atribuibles al exceso de temperatura.
El sistema MoMo (Monitorización de la Mortalidad Diaria) es una herramienta pública de España gestionada por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III. Analiza las muertes diarias por cualquier causa para detectar si hay más fallecidos de lo normal y saber si se debe a eventos como olas de calor o frío, epidemias, etc.
La cifra supone un salto extraordinario respecto a los dos últimos veranos. En julio de 2025 la estimación fue de 7 muertes atribuibles al calor y un año antes se situó en apenas 5,7, de manera que el dato de este verano más que triplica el registrado hace doce meses y multiplica por cuatro el de 2024.
No se trata, además, de un verano cualquiera. AEMET ha confirmado que julio de 2026 fue el julio más cálido registrado en Albacete desde que comienza la serie histórica en 1940, con una temperatura media de 28,8 grados en el observatorio de Albacete/Los Llanos. El anterior récord pertenecía precisamente a julio de 2015, con 28,5 grados.
El segundo julio con mayor impacto del calor desde 2015
La dimensión del dato se aprecia mejor al ampliar la mirada. Desde 2015, primer año disponible en la serie analizada de MoMo, solo un mes de julio presenta en Albacete una estimación de mortalidad atribuible al exceso de temperatura superior a la de 2026.
Fue precisamente julio de 2015, cuando el modelo calculó 57,3 defunciones relacionadas estadísticamente con las altas temperaturas. Desde entonces ningún julio había alcanzado las 23,1 estimadas este verano.
Ni siquiera julio de 2022, marcado también por intensas olas de calor en buena parte de España, llegó a esos niveles en la provincia. Aquel mes dejó una estimación de alrededor de 11,9 muertes atribuibles al exceso de temperatura, prácticamente la mitad que este año.
El dato cobra todavía más fuerza al observar lo ocurrido en los termómetros. Además del récord absoluto de temperatura media mensual, la media de las máximas de julio alcanzó los 37,6 grados, otra cifra nunca registrada anteriormente en Albacete para ese mes.
Los mayores de 85 años, los más castigados
El impacto de las altas temperaturas no se reparte por igual entre toda la población. Los datos de MoMo muestran con claridad que la inmensa mayoría de la mortalidad atribuible al calor se concentra entre las personas de mayor edad, precisamente el colectivo más vulnerable ante episodios prolongados de temperaturas extremas.
De las 23,1 defunciones estimadas durante julio, 22,4 corresponden a personas de 65 años o más. Es decir, prácticamente la totalidad del impacto calculado por el modelo se concentra entre la población que ha superado esa edad.
Dentro de ese grupo aparece un dato todavía más contundente: 15,2 de las muertes atribuibles al exceso de temperatura corresponden a personas de 85 años o más. Dicho de otro modo, aproximadamente dos de cada tres fallecimientos asociados estadísticamente al calor durante julio se produjeron entre los albaceteños de mayor edad.
La imagen vuelve a poner el foco sobre uno de los grandes desafíos que plantean los episodios extremos de calor: su incidencia sobre una población cada vez más envejecida y especialmente vulnerable cuando las altas temperaturas se mantienen durante varios días consecutivos y las noches apenas permiten recuperar al organismo.
El impacto fue mucho mayor entre las mujeres
El desglose por sexos revela otra diferencia notable. MoMo estima 16,7 defunciones atribuibles al exceso de temperatura entre las mujeres, frente a 6,4 entre los hombres.
Esto significa que alrededor del 72% de la mortalidad asociada estadísticamente al calor durante julio correspondió a mujeres. La diferencia está estrechamente vinculada al mayor peso femenino en los grupos de edad más avanzada, precisamente aquellos en los que se concentra la mayor parte del impacto de las temperaturas extremas.
La comparación con el verano pasado muestra que el aumento se produce en ambos sexos. En julio de 2025 se estimaron poco más de cinco muertes atribuibles al exceso de temperatura entre mujeres y menos de dos entre hombres, cifras muy inferiores a las registradas este año.
El INE también detecta más fallecimientos que hace un año
La fotografía ofrecida por MoMo encuentra además un reflejo en la nueva estadística semanal de defunciones publicada por el Instituto Nacional de Estadística. Tomando las semanas 27 a 31, que abarcan prácticamente todo julio —desde el 29 de junio hasta el 2 de agosto—, Albacete registró 352 defunciones.
En las mismas cinco semanas de 2025 fueron 325, por lo que este año se produjeron 27 fallecimientos más, un incremento aproximado del 8,3%.
La evolución semanal también permite apreciar cómo la mortalidad fue aumentando a medida que avanzaba julio. Las cifras pasaron de 61 defunciones en la semana 27 a 69 en la 28, antes de alcanzar 77 fallecimientos tanto en la semana 29 como en la 30. La semana 31 terminó con otros 68.
Sin embargo, resulta fundamental introducir un matiz. 2026 no ha sido el julio con más muertes totales de los últimos años en Albacete. En esas mismas cinco semanas de 2024, por ejemplo, el INE contabilizó 386 defunciones, por encima de las registradas este verano.
Precisamente ahí reside la relevancia de MoMo: no se limita a contar cuántas personas fallecen, sino que trata de determinar qué parte de la mortalidad observada puede estar relacionada estadísticamente con las temperaturas extremas.
Qué significa realmente que MoMo atribuya 23 muertes al calor
Las 23 defunciones no deben interpretarse como 23 certificados médicos en los que figure literalmente el calor como causa de la muerte. MoMo es un modelo estadístico desarrollado dentro del sistema de vigilancia de la mortalidad del Instituto de Salud Carlos III, que compara los fallecimientos observados con los esperados y analiza, entre otros factores, la relación existente con las temperaturas.
Durante julio, el sistema contabiliza en Albacete alrededor de 344 defunciones observadas, frente a unas 329 que cabría esperar estadísticamente, lo que supone unas 15 muertes adicionales sobre el nivel previsto por todas las causas.
A partir de la distribución diaria de las defunciones, la evolución histórica de la mortalidad, la estructura de la población y los datos de temperatura, el modelo calcula posteriormente qué parte puede atribuirse al exceso térmico. De ahí surgen esas 23,1 muertes estimadas relacionadas con el calor, una cifra que debe entenderse siempre como una estimación epidemiológica y no como un recuento individual de víctimas identificadas.
Un verano que deja una señal clara
Los datos dibujan así una coincidencia difícil de ignorar. Albacete acaba de atravesar el julio más caluroso registrado en 86 años de mediciones, mientras que la estimación oficial de mortalidad atribuible al exceso de temperatura ha alcanzado su segundo nivel más elevado para un mes de julio desde 2015.
Las defunciones totales tampoco marcaron un récord, pero sí aumentaron respecto al verano pasado. Y el impacto calculado por MoMo se concentró de forma abrumadora entre los mayores, con los albaceteños de 85 años o más como el grupo especialmente golpeado.
El calor extremo de julio, por tanto, no solo dejó récords meteorológicos en Albacete. Los nuevos datos permiten comprobar que también dejó una huella medible sobre la salud y la mortalidad de la provincia, especialmente entre quienes afrontan las temperaturas extremas con una mayor vulnerabilidad.


