ASÍ SUENA | No soy el único

Artículo de opinión de Humberto del Horno

   (((Es cuestión de autocontrol, o de fingir en público, y de saber que yo no soy… no soy el único)))  

¿Se acuerdan del 28 de mayo de 2023? Yo sí. Era domingo. Domingo electoral. Un domingo que en Castilla-La Mancha ocupará algún que otro espacio destacado en los libros de Ciencias Políticas que aún están por escribirse. Por hacerle memoria: En la región, Emiliano García-Page fue capaz de mantener la mayoría absoluta que le vendría a apuntalar cuatro años más en el Palacio de Fuensalida mientras veía como ardía a su alrededor gran parte del PSOE en las plazas locales. 

   Rescato una foto de ese álbum que, pese a ser de hace menos de una olimpiada, parece añejo. El PSOE a nivel regional cosechó 490.000 votos, pero casi un 10% menos en las plazas municipales, donde no llegó a contar 449.000. El PP de Paco Núñez, en cambio, fue capaz de pintar casi 420.000 votos en las elecciones locales, y, sin embargo, esa cifra superó en casi en 54.000 el número de votos de la candidatura autonómica. 

   El resumen por la vía rápida se escribía solo. Mucho voto ‘popular’ que sí se decantó por los genoveses para gobernar su municipio, fue al colegio electoral con la papeleta regional coloreada de rojo. Bien porque Paco Núñez no les convencía, bien porque Emiliano todo lo puede. Y así fue como García-Page, en medio de la debacle más absoluta que nadie podía imaginar bajo las siglas de su partido, salvó la Presidencia. 

   Y lo hizo con una campaña lo más alejada posible de Pedro Sánchez. En el diseño de la estrategia previa a la votación, se convino entre Ferraz y Fuensalida que el presidente del Gobierno de España debía, sí o sí, compartir atril en algún momento comprendido entre la pegada de carteles y la jornada de reflexión. Y así, se decidió que este tremendo sapo que el presidente castellanomanchego tenía que digerir sí o sí, se sirviera cuanto antes, en concreto, el primer día de campaña. Y qué mejor que hacerlo en un plato servido en Puertollano. 

   El toledano hizo entonces de la necesidad virtud, y de los pocos minutos que compartió espacio y tiempo con un presidente que restaba mucho más de lo que sumaba a las expectativas electorales de cualquiera, fue tajante: «Yo, con los asesinos de ETA, ni a la vuelta de la esquina». Tuvo tiempo para aderezar la afrenta. «Siempre levantaré la voz contra los independentistas que buscan arrimar el ascua a su sardina, es decir que el resto no tengamos lo mismo». 

   A tenor de que, tras el recuento, fueron menos de mil votos en aquella provincia los que le permitieron seguir atesorando la mayoría absoluta, quién sabe si aquel redoble sirvió para salvar el ‘match point’ a favor que le hizo mantener el Gobierno.

   Que Page saliera ileso por los pelos no impidió, en cambio, que decenas de Alcaldías del PSOE se fueran al traste, algunas de ellas incluso siendo de lejos la candidatura más votada en su plaza pero sucumbiendo a los pactos PP-Vox. Pregunten a Tita García en Talavera; a Alberto Rojo en Guadalajara; a Milagros Tolón en la capital regional. Y más allá, miren qué ocurrió en las diputaciones de Ciudad Real y Toledo.  

   Les cuento todo esto porque, en lo que dura una gestación, o en 40 semanas que diría el calendario de una embarazada, hay que votar de nuevo. Y el único gran alcalde socialista que fue capaz de mantener el bastón mando fue Darío Dolz en Cuenca, algo posible solo por obra y gracia de 750 votos más y un pacto amable con Cuenca Nos Une. 

   Y Darío, aún deshojando la margarita de si se presenta o no, ya sabe lo que el resto solo intuimos: que si las elecciones municipales llegan antes de las generales, será menos doloroso preparar una candidatura para no descalabrarse que una candidatura para ganar. 

   Será esa la razón de su último titular en entrevista con la agencia que dirijo: ‘Dolz, desde la «lealtad» al PSOE, urge a Pedro Sánchez a convocar elecciones generales «lo antes posible»‘. Darío, no eres el único. 

   Desde que el inquilino de La Moncloa se blindó tras su guardia pretoriana para no escuchar a nadie más, se olvidó de los peones, aquellos alcaldes y concejales que sostienen las agrupaciones locales a los que, estoy seguro, no les hará mucha gracia tener que pedir el voto el próximo 23 de mayo para recibir la bofetada que le corresponde a la mejilla del presidente. Y si no, acuérdense de Puertollano, aquella ciudad minera que, tras 44 años de gobiernos socialistas, cedió por primera vez la Presidencia municipal.  

Humberto del Horno

Mapfre

El Digital de Albacete

Diario digital líder en Albacete con toda la información de la capital y provincia
Botón volver arriba