Castilla-La Mancha prepara un cambio importante para las personas adultas que quieren regresar al sistema educativo o acceder a determinadas enseñanzas de Formación Profesional, pero no cuentan con los requisitos académicos exigidos habitualmente. La Junta trabaja en un nuevo decreto que permitirá evaluar y acreditar competencias básicas adquiridas a través de la experiencia laboral, cursos no reglados y otros aprendizajes realizados a lo largo de la vida.
La futura norma ha dado ahora un nuevo paso. El Diario Oficial de Castilla-La Mancha publica este martes, 18 de agosto, el informe final de su proceso participativo, desarrollado entre el 15 y el 28 de julio. Durante ese periodo se registraron 363 visitas y 13 comentarios, cuyas aportaciones han sido analizadas antes de continuar con la tramitación del decreto.
El objetivo va bastante más allá de crear nuevos cursos para adultos. La Junta pretende adaptar a Castilla-La Mancha el sistema estatal de evaluación y acreditación de competencias básicas, incorporándolo a una regulación más amplia sobre aprendizaje a lo largo de la vida, educación no formal, cursos preparatorios y pruebas de acceso a certificados profesionales y Formación Profesional.
Para mayores de 18 años sin los requisitos académicos
El procedimiento está dirigido a personas que hayan cumplido 18 años y que no posean los requisitos académicos establecidos para acceder a determinadas enseñanzas del Sistema de Formación Profesional. El sistema estatal sobre el que Castilla-La Mancha desarrolla ahora su regulación establece además que el procedimiento será gratuito, accesible y flexible.
La clave está en que esos conocimientos no tienen por qué haberse adquirido necesariamente dentro de un instituto o de un centro de formación. Pueden proceder de la experiencia laboral, formación no formal o aprendizajes informales, de manera que capacidades desarrolladas durante años fuera de la enseñanza reglada puedan ser evaluadas y reconocidas oficialmente.
Eso no significa, sin embargo, que presentar una vida laboral vaya a equivaler automáticamente a conseguir un título. El procedimiento no pretende acreditar que alguien sea electricista, soldador, administrativo o mecánico por haber ejercido durante años esa profesión, sino comprobar determinadas competencias básicas necesarias para continuar formándose.
Lengua, Matemáticas y competencia digital
Son tres las grandes competencias que podrán evaluarse. La primera será la competencia comunicativa en lengua castellana, que incluye la capacidad de comprender, interpretar y producir mensajes y textos orales y escritos; la segunda será la competencia matemática, relacionada con el cálculo, el razonamiento y la resolución de problemas; y la tercera será la competencia digital, vinculada al manejo de dispositivos, información, aplicaciones y servicios digitales.
Estas materias se dividirán a su vez en diferentes ámbitos. En Lengua se tendrán en cuenta la expresión y comprensión oral y escrita; en Matemáticas aparecerán números y cálculo, formas y medidas, además de gráficos y estadísticas; y en el apartado digital se evaluarán cuestiones como alfabetización digital, comunicación, creación de contenidos, seguridad y resolución de problemas.
El sistema contempla cuatro niveles competenciales, de menor a mayor complejidad. De esta manera, no todas las personas tendrán que acreditar exactamente los mismos conocimientos, sino aquellos correspondientes al nivel necesario para el itinerario formativo que pretendan seguir.
La experiencia servirá como prueba, pero puede haber examen
La evaluación tampoco consistirá necesariamente en sentarse directamente delante de un examen. Los participantes podrán aportar evidencias de lo que han aprendido previamente y los equipos encargados del procedimiento podrán analizar esa documentación mediante entrevistas y diálogos estructurados.
Cuando esas evidencias no sean suficientes para determinar el nivel de la persona, sí podrá realizarse una prueba específica. Esta deberá plantearse a partir de situaciones significativas relacionadas con la vida cotidiana o laboral del adulto y podrá utilizar diferentes ejercicios e instrumentos de evaluación.
Los encargados de valorar los conocimientos serán equipos de evaluación en los que podrán participar profesores de centros de Educación de Personas Adultas y del Sistema de Formación Profesional, además de otros perfiles que determine la Administración. El procedimiento estatal establece además que deberá permanecer abierto de manera permanente, sin necesidad de esperar a una convocatoria concreta.
Una puerta hacia la Formación Profesional
La acreditación tendrá efectos concretos dentro de la FP. Por ejemplo, el nivel 3 de las tres competencias básicas podrá utilizarse como equivalente para acceder a ciclos formativos de grado medio en los supuestos previstos por la normativa, mientras que los niveles 3 y 4 tendrán también efectos para acceder a determinados certificados profesionales.
El marco servirá igualmente como referencia para las pruebas y cursos preparatorios de acceso a ciclos. El nivel 3 será el correspondiente al acceso a grado medio, mientras que el nivel 4 será la referencia para las pruebas y cursos preparatorios de grado superior, aunque en este último caso la Administración educativa podrá incorporar otras competencias cuando considere que son necesarias.
También habrá posibilidades para quienes hayan cursado Formación Profesional mediante una oferta modular. Determinadas personas adultas que completen esa formación y obtengan posteriormente la acreditación de competencias básicas correspondiente podrán solicitar el certificado profesional o título al que dé derecho su itinerario.
Un decreto que continúa ahora su tramitación
Castilla-La Mancha pretende reunir dentro de una misma norma este nuevo procedimiento y otros elementos relacionados con la educación permanente de adultos, evitando mantener regulaciones separadas para la educación no formal, los cursos preparatorios y las distintas vías de acceso a FP. La propia Junta ha justificado la iniciativa por la necesidad de ofrecer itinerarios más flexibles a personas que abandonaron el sistema educativo o que necesitan mejorar su cualificación profesional.
La publicación del informe final de participación no significa todavía que el decreto esté aprobado. Supone un nuevo paso dentro de su elaboración antes de que la futura regulación pueda entrar en vigor y concretar definitivamente cómo se organizará en Castilla-La Mancha un sistema que busca que lo aprendido trabajando, formándose por otras vías o a lo largo de la vida no quede necesariamente fuera del sistema educativo.

