Una conocida empresa del sector agrícola de Hellín ha concluido su procedimiento concursal después de haber declarado más de 2,6 millones de euros de pasivo. Se trata de Frutalinda Sociedad Limitada, con instalaciones en la pedanía hellinera de Cancarix y dedicada a la producción, transformación y comercialización de productos agrarios.
La novedad aparece publicada este lunes, 17 de agosto, en el Boletín Oficial del Registro Mercantil. Sin embargo, el procedimiento se remonta a varios meses atrás. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Albacete declaró a Frutalinda en concurso voluntario sin masa el 23 de abril de 2026.
En aquella resolución se recogió una cifra especialmente significativa: 2.613.395,51 euros de pasivo, según la documentación que había presentado la propia empresa. Posteriormente, el pasado 22 de julio, el juzgado acordó la conclusión del concurso por insuficiencia de masa activa para satisfacer los créditos contra la masa y ordenó archivar las actuaciones.
¿Qué significa tener 2,6 millones de euros de pasivo?
La palabra «pasivo» puede llevar a confusión para un lector que no esté familiarizado con términos contables. No significa que Frutalinda haya perdido 2,6 millones de euros durante un año, ni tampoco que esa cantidad corresponda necesariamente a pérdidas acumuladas.
En términos sencillos, el pasivo representa las obligaciones económicas que tiene una empresa frente a terceros. Ahí pueden encontrarse, dependiendo de cada sociedad, deudas con bancos, proveedores, administraciones públicas u otros acreedores, así como otras obligaciones reconocidas contablemente.
Por tanto, los 2.613.395,51 euros publicados en este caso reflejan el pasivo que figuraba en la documentación presentada por la propia Frutalinda al procedimiento concursal. El BORME no ofrece en este anuncio un desglose que permita saber cuánto corresponde a bancos, proveedores, Hacienda, Seguridad Social u otro tipo de acreedores, por lo que no puede atribuirse esa deuda a ningún colectivo concreto.
También es importante diferenciar el pasivo del activo. Mientras el primero recoge obligaciones económicas, el activo engloba bienes, derechos y recursos de la empresa. Precisamente, el problema que desemboca en este procedimiento es la insuficiencia de masa activa, es decir, la falta de patrimonio disponible suficiente dentro del concurso para hacer frente a los créditos que genera el propio procedimiento.
El concurso se cerró en julio
El procedimiento no se ha abierto ahora. La declaración de concurso fue acordada el 23 de abril y consta como firme. Tres meses después, el 22 de julio, el Tribunal de Instancia de Albacete dio por concluido el concurso de Frutalinda debido a la insuficiencia de masa activa.
La resolución supone también el cierre provisional de la hoja registral de la sociedad. Esta circunstancia ha quedado inscrita en el Registro Mercantil el 7 de agosto y es la que ahora se hace pública oficialmente a través del BORME.
La legislación concursal establece que, cuando se concluye el concurso de una persona jurídica por insuficiencia de masa activa, se ordena este cierre provisional. Si transcurre un año sin que se produzca una reapertura del concurso, el Registro Mercantil puede proceder a cancelar la inscripción de la sociedad y cerrar definitivamente su hoja registral.
Una empresa que llegó a emplear a cientos de personas en campaña
La dimensión que llegó a alcanzar Frutalinda en el sector agrícola del término municipal de Hellín permite contextualizar la relevancia de este procedimiento, aunque los últimos datos públicos detallados sobre su actividad corresponden a años anteriores y no describen necesariamente su situación inmediatamente anterior al concurso.
En junio de 2022, el Gobierno de Castilla-La Mancha presentó públicamente a Frutalinda como una sociedad especializada fundamentalmente en albaricoquero y cerezo. La Junta cifraba entonces su plantilla habitual en alrededor de 180 trabajadores, una cantidad que podía elevarse hasta aproximadamente 950 personas en determinados momentos de las campañas agrícolas.
La Administración regional señalaba también en aquella fecha que la compañía había realizado durante los años anteriores inversiones superiores a 3,5 millones de euros, para las que había recibido más de 1,4 millones de euros en ayudas del Gobierno de Castilla-La Mancha destinadas a inversiones de transformación y comercialización de productos agrícolas.
La información conocida ahora sí permite constatar que la sociedad llegó al procedimiento concursal con 2,61 millones de euros de pasivo declarado en la documentación presentada por la propia empresa y que el juzgado ha terminado archivando el concurso por insuficiencia de masa activa.


