Lluís López, tras el polémico final en Las Palmas: «Nos estamos volviendo un poco locos»

El dorsal 22 del Albacete entiende que la colegiada aplicó correctamente el nuevo protocolo, pero considera «difícil de entender» que San Bartolomé tuviera que permanecer fuera del campo en la acción que terminó con el 2-1

Lluís López fue uno de los primeros jugadores del Albacete Balompié en analizar la dolorosa derrota sufrida ante la UD Las Palmas y lo hizo todavía con la rabia de haber visto cómo se escapaba en el descuento un punto que los blancos habían conseguido después de una notable segunda mitad. El defensa y capitán albacetista reconoció que el vestuario estaba «enfadado» y «cabreado», aunque quiso separar el desenlace del encuentro de una actuación colectiva que considera positiva para tratarse del primer partido de la temporada.

El futbolista se detuvo especialmente en la aplicación de las nuevas normas arbitrales, protagonistas también de la rueda de prensa de Alberto González. Lluís fue bastante más comprensivo con la actuación de la colegiada que su entrenador y admitió que la acción que precedió al segundo gol de Las Palmas estuvo correctamente resuelta desde el punto de vista reglamentario, aunque puso sobre la mesa las dudas que están provocando unos cambios a los que jugadores, técnicos y árbitros todavía tendrán que acostumbrarse.

«Es un poco difícil de entender»

«Nos tenemos que ir adaptando todos un poquito, incluso los árbitros, los jugadores y los medios», explicó Lluís López, antes de centrarse directamente en la acción que terminó condicionando el desenlace. El jugador del Alba reconoció que «a nivel de norma está bien ejecutado», pero considera que el espíritu con el que se ha introducido el nuevo protocolo puede chocar con situaciones como la vivida por los manchegos en Gran Canaria.

«En este caso me parece un poco difícil de entender que un jugador que ha recibido un golpe ni siquiera pueda cuestionarse si se puede levantar o no, incluso que vengan los fisios o el médico a atenderle», señaló el dorsal 22. Para Lluís existe todavía «un poco un vacío legal» en este tipo de acciones y esta vez, según reconoció, «nos ha perjudicado».

La situación se produjo en los instantes finales, cuando Víctor San Bartolomé tuvo que permanecer temporalmente fuera del terreno de juego y Las Palmas aprovechó ese periodo para encontrar el gol de Sandro que estableció el definitivo 2-1. El propio Alberto González había mostrado minutos antes su profundo malestar con lo sucedido, aunque Lluís López quiso recalcar que no consideraba que Rivera Olmedo hubiera incumplido el protocolo.

«Nos estamos volviendo un poco locos»

El capitán albacetista profundizó en las dificultades que plantea para los propios futbolistas interpretar todos los cambios mientras están compitiendo. «Es muy complicado saber qué se pita en cada momento y qué se está aplicando», reconoció antes de dejar una de las frases más llamativas de su comparecencia: «Nos estamos volviendo un poco locos queriendo sancionar cualquier cosa que pase en el terreno de juego».

Lluís insistió, pese a todo, en que los árbitros también están obligados a seguir las directrices recibidas y evitó convertir sus palabras en un ataque directo contra la colegiada. «Hay que entender que ellos también vienen de unas directrices claras que les dan y tienen que aplicar un protocolo y unas reglas», explicó, aunque reconoció la «impotencia» que genera comprobar cómo un compañero que realmente ha recibido un golpe debe permanecer un minuto fuera del terreno de juego, especialmente cuando el partido se encuentra en sus momentos decisivos.

El defensa quiso marcar además una diferencia entre estas situaciones y aquellas en las que un futbolista puede intentar detener deliberadamente el partido. «No es porque haya perdido tiempo, porque se haya tirado por unos calambres o alguna situación más parecida de pérdida de tiempo», indicó Lluís, que resumió el estado del vestuario asegurando que estaban «un poco cabreados, molestos», aunque reiteró que entendían que «el árbitro ha aplicado bien las normas, el protocolo».

«Es un batacazo duro»

Más allá de la polémica, Lluís López reconoció que perder de esa manera había supuesto un golpe importante para la plantilla. «Es un batacazo duro», aseguró, aunque inmediatamente defendió que el resultado no debe «confundir» el análisis del encuentro porque, a su juicio, el Albacete realizó «un buen partido».

El capitán admitió que «la primera parte nos ha costado un poquito más», pero destacó la transformación experimentada tras el descanso. «En la segunda hemos dado un paso adelante, los teníamos bastante encerrados, generando ocasiones, apretando más», explicó Lluís, que lamentó especialmente que el tanto recibido en los últimos instantes terminara empañando todo ese trabajo.

La plantilla, según desveló, estaba convencida durante el descanso de que todavía podía cambiar el encuentro. Alberto González pidió a sus jugadores que insistieran porque el equipo estaba haciendo muchas cosas correctamente y podían encontrar oportunidades mediante recuperaciones, acciones de estrategia o transiciones. «Al final así ha sido y hemos conseguido empatar, que creo que es muy difícil ante un rival como Las Palmas y además en casa», valoró Lluís.

El resultado provoca inevitablemente frustración, pero el defensa insistió en que «no empañe el trabajo que hemos hecho, que creo que tiene mucho mérito». El Albacete consiguió recuperarse del 1-0, generó varias ocasiones durante la segunda mitad y encontró el empate por medio de San Bartolomé antes de recibir el definitivo golpe de Sandro en el tiempo añadido.

Confianza absoluta en la plantilla

Lluís López puso también en valor la respuesta ofrecida por un Albacete que llegó a Gran Canaria cargado de bajas y con varios jugadores del filial formando parte de la expedición. El defensa recordó que una parte importante del bloque continúa desde la pasada temporada y considera que esa continuidad permite afrontar las dificultades actuales con unas bases sólidas.

«Creo que hay un muy buen equipo, que hay unas bases muy consolidadas dentro de la plantilla y del modelo de juego», manifestó el jugador, que espera que los futbolistas todavía lesionados o faltos de ritmo se vayan incorporando progresivamente. El objetivo, añadió, será «ir avanzando y consiguiendo puntos y ganando partidos, que es de lo que va la cosa».

Esa confianza se traslada ya a las próximas jornadas. Después del estreno en Gran Canaria, el calendario ofrece al Albacete dos encuentros consecutivos ante su afición y Lluís quiere que el equipo transforme rápidamente las buenas sensaciones en puntos. «Estamos con muchas ganas, con mucha confianza. Ha empezado una temporada que es verdad que ha sido con una derrota, pero creo que el equipo ha dejado buenas sensaciones», afirmó.

El defensa tiene claro el objetivo inmediato para esos dos compromisos en el Carlos Belmonte. «Tenemos dos partidos en casa donde tenemos que aprovechar con nuestra gente, volver al estadio, volver con nuestra afición e intentar ganar los dos partidos y conseguir ya los primeros seis puntos», señaló después de una derrota que ha dejado al vestuario con rabia, pero no ha disminuido la confianza en el trabajo realizado.

Preocupación por Samu Obeng

La otra gran preocupación en la expedición albacetista era el estado de Samu Obeng, que tuvo que abandonar el partido por un problema en la rodilla que dejó imágenes inquietantes. Lluís reconoció que todavía no había podido hablar con su compañero y evitó aventurar el alcance de la lesión porque, en ese momento, el vestuario tampoco disponía de un diagnóstico.

«No sabemos muy bien lo que ha podido ser o si tiene alguna lesión o el alcance de ella», explicó el capitán, que confía en que las pruebas descarten finalmente un problema importante. Lluís dejó también clara la consideración que Obeng tiene dentro del vestuario al señalar que «está aportando muchísimo, nos puede dar mucho y ojalá que no sea nada».

Así cerró Lluís López una comparecencia marcada por la contradicción entre las sensaciones y el resultado: satisfecho por la respuesta de un Albacete muy condicionado por las bajas, dolido por perder en el descuento y todavía intentando asimilar unas nuevas normas que, como reconoció el propio capitán, obligarán a todos a aprender muy deprisa para evitar que vuelvan a perjudicar al equipo.

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