El Albacete Balompié comenzó la temporada con una derrota de esas que duelen especialmente por cómo llegan. Los de Alberto González fueron capaces de sobrevivir a un inicio en el que Las Palmas amenazó con hacer mucho daño, crecieron a partir de una presión alta que incomodó seriamente a los canarios y encontraron en el minuto 84 un empate que, por méritos y ocasiones, no parecía ningún regalo. Pero cuando el punto parecía viajar hacia Albacete, apareció Sandro en el 92 para dejarlo en Gran Canaria.
El 2-1 final castiga a un Alba que tuvo ocasiones suficientes para marcar antes, que se encontró varias veces con un inspirado Caro y que terminó pagando dos pecados. El primero, la blandura con la que defendió determinadas acciones cerca de su área. El segundo, quizá todavía más doloroso, volver a echarse atrás después de conseguir un resultado que parecía bueno. Alberto González retrasó al equipo tras el empate y Las Palmas encontró finalmente el resquicio que buscaba.
Y ocurrió, además, en unas circunstancias que aumentarán el enfado albacetista. El gol de Sandro llegó con Víctor San Bartolomé fuera del terreno de juego, después de haber recibido atención tras una acción que había provocado incluso que el juego se detuviera. El centrocampista esperaba la autorización de Olatz Rivera para regresar mientras el Albacete defendía con diez. Las Palmas no perdonó.
Antes del comienzo se guardó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el terremoto de Colombia. El estreno liguero se produjo además ante unas gradas bastante alejadas del lleno, con mucho asiento amarillo a la vista. La cifra oficial fue de 18.087 espectadores en un estadio con capacidad para más de 32.000, pese a que la entidad amarilla cuenta con alrededor de 23.000 abonados.

Manu Fuster avisa a los dos minutos
Alberto González comenzó la Liga apostando por tres centrales, con Lluís López, Pepe Sánchez y Jesús Vallejo, Fran Gámez y Carlos Neva ocupando los carriles y Víctor San Bartolomé, Ortuño y Corpas por dentro. Arriba, Álex Rubio acompañaba a Samu Obeng.
Las Palmas tardó apenas dos minutos en meter el miedo en el cuerpo al Albacete. Y lo hizo por medio de dos viejos conocidos. Jefté participó en una combinación que acabó con Manu Fuster estrellando el balón contra el palo. Dos ex del Alba, dos minutos de partido y el primer aviso muy serio de la noche.
Los canarios insistieron especialmente por su costado derecho. Cuando conseguían mover la pelota al primer toque, el Albacete sufría. Sin embargo, el plan inicial de Alberto comenzaba también a mostrar sus virtudes. Los blancos adelantaban mucho la presión para complicar una de las señas de identidad de los equipos de Rubén de la Barrera: sacar el balón jugado desde atrás.
Y durante bastantes minutos funcionó. El Alba conseguía provocar pérdidas o, al menos, obligaba a Las Palmas a jugar en largo, precisamente el escenario que menos deseaban los locales. Tantas veces sufrió el Albacete aquella salida de balón durante la etapa de Rubén de la Barrera en el Carlos Belmonte que esta vez la historia se contemplaba desde la otra orilla.
Marvin tuvo que retirarse lesionado muy pronto. En el minuto 9 comunicó al banquillo que no podía continuar y en el 12 dejó su sitio a Bonfanti, que debutaba.

Corpas y Gámez enseñan los dientes
El Albacete tardó un cuarto de hora en generar su primera ocasión verdadera. Corpas recogió el balón en la frontal y probó a J. A. Caro con un disparo que obligó al guardameta local a estirarse abajo para blocar.
Un minuto después volvió a aparecer Corpas. Esta vez aprovechó un balón a la espalda de la defensa y puso un centro hacia el segundo palo al que Obeng no llegó por centímetros. Eran los mejores minutos de los blancos y la presión alta estaba creando auténticos problemas a Las Palmas.
El partido comenzó también a llenarse demasiado pronto de tarjetas. Sergio Ortuño vio la primera en el minuto 17 después de una acción con Jefté en el centro del campo en la que la decisión pareció excesiva.
Precisamente cuando peor parecía encontrarse Las Palmas llegó el 1-0.
Jesé castiga la blandura del Alba
Corría el minuto 20 cuando el equipo canario encontró espacio para combinar dentro del área albacetista. El Alba defendió prácticamente con la mirada y permitió demasiado a un equipo al que, si se le concede tiempo y metros en los últimos metros, no hace falta invitarlo dos veces. Jesé culminó la acción y colocó el 1-0.

El gol llegó cuando Las Palmas atravesaba probablemente su momento más incómodo.
Poco después se produjo una de las acciones polémicas del encuentro. Carlos Neva fue agarrado dentro del área cuando se disponía a atacar un centro llegado desde la derecha. Agarrón hubo. Ni Olatz Rivera señaló nada ni desde el VAR consideraron necesario corregir la decisión. Quizá el eclipse del pasado miércoles todavía estuviera pasando factura a alguna retina.
Kirian vio la amarilla en el minuto 23 y San Bartolomé se llevó otra seis minutos después después de tocar primero el balón en una disputa en la zona central. La colegiada parecía empeñada en buscar autoridad a golpe de tarjeta. Si mantiene ese listón durante toda la temporada, el amarillo va camino de convertirse en el color de moda.
Las Palmas volvió a acercarse con peligro en el minuto 35 mediante otra combinación a pocos metros de Mariño. La jugada volvió a revelar uno de los principales defectos del Albacete durante la primera parte: faltaba contundencia cuando el rival llegaba a su área. Y permitir jugar al primer toque dentro de la zona de castigo a futbolistas de semejante calidad es jugar con fuego. Jesé no alcanzó el último balón.
Un fuera de juego salva al Alba
Un minuto después llegó el segundo gol local, aunque esta vez no subió al marcador. Manu Fuster filtró un extraordinario pase que dejó a Jesé en posición adelantada. El delantero decidió controlar y finalizar él mismo para batir a Mariño. La bandera terminó salvando al Alba.
Y menos mal para los blancos que Jesé decidió ser egoísta, porque Jefté acompañaba la acción en posición legal. Si la hubiera dejado pasar habría faltado comprobar qué versión del exalbacetista aparecía en la definición: la que tumbó al Real Madrid en Copa o la que durante demasiadas jornadas mandaba los balones fuera, quizá esta noche bastante más cerca de Tenerife que de la portería.
El principal peligro del Albacete seguía apareciendo por la derecha. Fran Gámez fue uno de los futbolistas más incisivos de toda la primera mitad y en el minuto 38 llegó una de las mejores acciones visitantes. Tras un saque de banda, Obeng peinó el balón y Vallejo apareció prácticamente a bocajarro. Caro realizó una parada espectacular, aunque la acción quedó anulada por fuera de juego del central.
El césped también tuvo su cuota de protagonismo. Algunas zonas presentaban tal cantidad de agua por el riego que el balón levantaba auténticas cortinas a su paso. Lo contrario a lo ocurrido en la final del último Mundial: alguna de las que faltaron entonces debieron guardarla para Gran Canaria.
Corpas y Fran Gámez fueron los mejores del Alba durante los primeros 45 minutos. En Las Palmas sobresalían Jesé y Manu Fuster. El balón parado albacetista, por su parte, como la autoridad competente aquel 23-F: ni estaba ni se le esperaba. Con 1-0 y apenas un minuto de prolongación se llegó al descanso.
Al Alba le cuesta llevar la iniciativa
La segunda parte comenzó con más tanteo que fútbol. El Albacete, obligado por el marcador, trató de asumir mayor protagonismo con el balón, pero dio la sensación de encontrarse bastante más cómodo con el planteamiento inicial de presionar, robar y correr que teniendo que elaborar ataques desde la posesión.
Las Palmas permitía circular a los blancos por zonas poco peligrosas y subía considerablemente la intensidad en cuanto el balón alcanzaba los tres cuartos. Ahí se quedaba sin respuestas el equipo de Alberto.
Y en el minuto 50 llegó una noticia mucho peor que el propio resultado.
Samu Obeng cayó al césped y rápidamente se llevó las manos a la pierna izquierda. Su rodilla realizó un giro muy feo al apoyar durante una carrera para intentar recuperar el balón y sus gestos de dolor hicieron temer inmediatamente por una lesión importante.

Alberto González tuvo que sustituirlo en el 52 para dar entrada al joven Tomás Inglés. Obeng abandonó el terreno de juego ayudado por dos miembros del cuerpo médico y recibió una sonora ovación de la afición de Las Palmas. Un gesto de señorío del público canario en un momento complicado para el futbolista.
Vallejo perdona el empate
Cuatro minutos después el Albacete tuvo una ocasión clarísima para poner el 1-1.
Sergio Ortuño protagonizó una gran acción por la derecha y sirvió un balón raso hacia el corazón del área pequeña. Jesús Vallejo apareció en una posición inmejorable, pero su remate se marchó fuera. Era el empate.
Rubén de la Barrera movió el banquillo en el minuto 59. Loiodice y Rafa Cruz entraron por Sergio Ruiz y Jesé. El segundo, con solo 16 años, saltaba al terreno de juego como una de las grandes promesas de la cantera amarilla.
Los cambios sentaron bien a Las Palmas, que recuperó durante unos minutos el mando del partido. Sin embargo, cuando los locales parecían volver a encontrarse cómodos apareció otra gran ocasión del Albacete. Y participaron otra vez los dos hombres más peligrosos del equipo manchego.
Fran Gámez profundizó por la derecha y entregó para Corpas, que irrumpió desde atrás y golpeó desde dentro del área. Caro voló para sacar el balón con una gran intervención y enviarlo a córner. El Alba volvía a tener el empate en sus botas.
A la salida del saque de esquina fue Ortuño quien lo intentó desde media distancia y nuevamente apareció el meta amarillo para desbaratar el disparo.
Alberto cambia el dibujo
Las Palmas tuvo una ocasión magnífica para sentenciar en el minuto 69. Miyashiro firmó una gran jugada individual y puso el balón en el área pequeña, donde Rafa Cruz se lanzó en plancha y cabeceó alto cuando parecía tenerlo todo a favor.
Un minuto después Alberto González cambió su planteamiento. Rober González y Dani Bernabéu sustituyeron a Carlos Neva y Jesús Vallejo y el Alba pasó a jugar con una defensa de cuatro y un 4-4-2.
Corpas volvió a intentarlo en el 72 con un disparo que se marchó desviado.
El esfuerzo comenzaba a pasar factura. El Albacete ya no conseguía presionar tan arriba, las piernas pesaban y perseguir el balón requería cada vez más energía. Las Palmas aprovechó los espacios para volver a combinar cerca del área y en el minuto 76 dejó otra acción de enorme calidad.
Alberto agotó sus cambios en el 79. Entraron Mario Soberón y Lorenzo Aguado y se marcharon Álex Rubio y Fran Gámez. El carrilero había sido uno de los mejores del conjunto blanco, pero llevaba prácticamente 80 minutos recorriendo la banda y el depósito comenzaba a estar vacío.
San Bartolomé encuentra el premio
El partido entró en sus últimos minutos con el Albacete buscando desesperadamente un empate que había merecido en varias fases del encuentro.
Y llegó en el 84.
Los blancos encadenaron hasta tres saques de esquina y terminaron encontrando premio a base de insistencia. Lluís López remató uno de ellos, Pezzolesi rechazó el balón y Víctor San Bartolomé estuvo donde tenía que estar para recoger el rechace y mandarlo al fondo de la portería. 1-1.

Curiosamente, el Albacete encontró el empate precisamente a balón parado después de llevar toda la noche sin generar apenas peligro en este tipo de acciones. Esta vez Caro, que había sostenido a su equipo con varias intervenciones de muchísimo mérito, ya no pudo hacer el milagro.
El empate parecía, a esas alturas, el resultado más justo.
El Alba se echa atrás y Sandro lo castiga
Pero el Albacete volvió a cometer uno de esos errores que tantas veces cuestan puntos.
Después de conseguir el empate, los de Alberto González retrocedieron metros. El equipo se echó atrás, Las Palmas volvió a instalarse cerca del área manchega y el mensaje parecía claro: conservar el punto. Y terminó saliendo caro.
En el minuto 92, con Víctor San Bartolomé esperando fuera del terreno de juego después de haber recibido un golpe, y víctima de una estúpida nueva normal, y sin recibir todavía permiso de la colegiada para regresar, Las Palmas aprovechó la superioridad y Sandro marcó el 2-1.

El Alba había conseguido lo más difícil y se quedó sin nada cuando ya acariciaba el premio.
La derrota deja una sensación especialmente amarga porque el conjunto de Alberto tuvo ocasiones suficientes para llevarse algo de Gran Canaria. Corpas y Fran Gámez hicieron muchísimo daño, Caro tuvo que intervenir en varias ocasiones y el equipo reaccionó hasta conseguir el empate. Pero concedió demasiado en su propia área y, cuando logró el 1-1, volvió a entregar metros a un rival al que precisamente no conviene dejar jugar cerca de la portería.
Primer partido, primera derrota y una sensación conocida: cuando el Albacete se atrevió, hizo daño; cuando decidió proteger lo conseguido, terminó perdiéndolo.
Una actuación arbitral más que discreta
Olatz Rivera no tuvo delante un encuentro especialmente conflictivo y, sin embargo, consiguió complicárselo.
Su criterio disciplinario fue difícil de entender desde muy pronto. Mostró amarillas en acciones del centro del campo que difícilmente parecían merecerlas, como las de Ortuño y San Bartolomé, y durante diferentes fases transmitió la sensación de querer imponer autoridad a base de tarjetas.
Tampoco consideró penalti el agarrón sufrido por Carlos Neva dentro del área en la primera mitad, acción que tampoco provocó intervención del VAR.
Y el epílogo dejó todavía más enfado en las filas albacetistas. El 2-1 llegó mientras San Bartolomé permanecía fuera del terreno de juego esperando autorización para regresar después de una acción en la que había sido atendido. El juego estaba preparado para continuar y Rivera no permitió todavía su reincorporación aplicando una nueva norma que parece más absurda que facilitadora del juego.
Fue una actuación más que discreta, por no decir mala, en un partido que no planteaba grandes problemas arbitrales y en el que terminó encontrándolos. Por momentos dio incluso la impresión de que algunas decisiones estaban más condicionadas por los decibelios que llegaban desde la grada que por un criterio uniforme sobre el césped.
Ficha del partido
UD Las Palmas, 2: J. A. Caro; Marvin, Álex Suárez, Herzog, Pezzolesi; Sergio Ruiz, Kirian, Manu Fuster, Miyashiro; Jesé y Jefté.
Albacete Balompié, 1: Diego Mariño; Lluís López, Pepe Sánchez, Jesús Vallejo; Fran Gámez, Víctor San Bartolomé, Sergio Ortuño, Corpas, Carlos Neva; Álex Rubio y Samu Obeng.
Cambios UD Las Palmas: Bonfanti por Marvin (12′); Loiodice y Rafa Cruz por Sergio Ruiz y Jesé (59′). Sandro participó posteriormente en el encuentro y marcó el gol de la victoria.
Cambios Albacete: Tomás Inglés por Obeng (52′); Rober González y Dani Bernabéu por Carlos Neva y Jesús Vallejo (70′); Mario Soberón y Lorenzo Aguado por Álex Rubio y Fran Gámez (79′).
Goles: 1-0, Jesé (20′); 1-1, Víctor San Bartolomé (84′); 2-1, Sandro (92′).
Árbitra: Olatz Rivera Olmedo, del Comité Vasco. Amonestó a Sergio Ortuño (17′), Kirian (23′) y Víctor San Bartolomé (29′), entre otros. Actuación más que discreta, con un criterio disciplinario muy discutible y varias decisiones protestadas por el Albacete.
VAR: Valentín Pizarro Gómez.
Estadio: Gran Canaria.
Asistencia: 18.087 espectadores.
Incidencias: Primera jornada de LaLiga Hypermotion 2026/27. Antes del comienzo se guardó un minuto de silencio por las víctimas del terremoto de Colombia y por abonados y aficionados de la UD Las Palmas fallecidos durante la pasada temporada.



































































