Teresa Aroca ha cumplido su gran aventura en Nepal. Esta joven de Albacete ha regresado después de participar en la Ruta Inti 2026, una expedición que ha llevado a decenas de jóvenes hasta los pies del Himalaya en una experiencia que combina aprendizaje, convivencia y descubrimiento cultural. Durante varias semanas, Teresa dejó atrás la rutina para recorrer senderos de alta montaña, conocer templos milenarios y descubrir de cerca los paisajes y la cultura de uno de los países más fascinantes del mundo.
A sus 23 años, Teresa Aroca ha finalizado sus estudios de Filosofía Hispánica e Italiana y ha cursado un máster para la enseñanza del español como lengua extranjera. Ahora, tras completar esta expedición, vuelve a Albacete con una experiencia que va mucho más allá de un viaje. Durante casi un mes convivió con jóvenes de diferentes lugares, conoció una cultura milenaria y afrontó nuevos retos que han convertido su paso por Nepal en una experiencia personal difícil de olvidar.
Para Teresa, la experiencia ha supuesto mucho más que conocer un nuevo país. La joven albaceteña reconoce sentirse “muy afortunada” por haber podido vivir esta aventura, y asegura que llegar a Nepal “sin conocer a nadie» y con unas nociones básicas sobre su cultura le permitió afrontar el viaje con la mente abierta y dejarse sorprender por todo lo que iba encontrando a su paso. Y es que, precisamente el objetivo de Teresa Aroca para este viaje no era otro que dejarse sorprender.

La aventura de una joven de Albacete en Nepal: monos, templos, montañas y una gran lección
Sin duda, el viaje ha estado repleto de sorpresas. “El primer choque cultural fue el tráfico de Katmandú, su capital. Veía a cientos de motos circular a toda velocidad. Después me explicaron que las normas de tráfico no se respetan demasiado aunque existen”, recuerda, y explica que “concebía el paisaje de Nepal como el típico del Himalaya que se ve en las películas: árido y nevado. Me llevé una sorpresa al comprobar que gran parte del país tiene una vegetación muy frondosa y predomina el verde en el paisaje”. Y si algo tampoco pasó desapercibido ante los ojos de Teresa fue “la gran cantidad que monos que hay. De repente veías a un mono bajando desde las alturas de un edificio como si nada”.
Para Teresa este viaje ha sido un descubrimiento, no solo de paisajes y culturas, ya que la joven de Albacete ha tenido la oportunidad de conocer a los locales. “Tienen un ritmo de vida más pausado”, asegura, y explica que en el país “conviven las dos religiones imperantes, el budismo y el hinduismo sin ningún problema”.

Eso sí, la ruta también ha supuesto retos. “El mayor ha sido intentar hablar con la gente local, especialmente con las personas mayores, pero me sorprendió el nivel de inglés de los niños”, manifiesta, y añade que “tuve una conversación larga con un niño de 8 años en inglés mientras pensaba que para mí a su edad hubiese sido imposible”. Además, destaca el carácter de los locales. “Eran sumamente amables”.
“He descubierto que en mi vida diaria no vivo tanto el presente como me gustaría”
Nepal, ubicado a los pies del Himalaya, cuenta con numerosos templos. “Tuve la suerte de dormir tres noches en un monasterio budista en Pokhara. El monasterio era espectacular y desde él se veía a lo lejos una cordillera altísima de picos nevados que causaba impresión”, asegura la joven, que añade además que “había seminaristas con 3 años”. “Me explicaron que muchas familias envían al segundo hijo al monasterio para que tenga cobijo y comida”, manifiesta. Del mismo modo, también hizo parada en Bhujung, una zona más rural, pero que también se ha quedado guardado en el corazón de Aroca. “Llegamos tras una caminata y alrededor solo se veía verde y montañas. La gente del pueblo era encantadora e incluso nos invitaron a su casa a tomar té”.

Para Teresa este viaje ha sido mucho más que eso: ha supuesto una oportunidad para conocerse a sí misma. “He descubierto que en mi vida diaria no vivo tanto el presente como me gustaría”, asegura, y señala que “me vino bien no utilizar el móvil todo el día y tener una rutina marcada con horarios, así como estar cambiando de lugar todos los días. Todo esto ha hecho que fuera imposible pensar en algo que no fuera lo que tenía delante y me ha permitido dejarme sorprender constantemente”.
Tras casi un mes de aventura, Teresa regresa a Albacete con mucho más que fotografías y recuerdos de Nepal. La Ruta Inti le ha permitido conocer una cultura diferente, convivir con jóvenes de distintos lugares y enfrentarse a situaciones que le han ayudado a salir de su zona de confort. Una experiencia que, como reconoce la propia Teresa, le ha enseñado a vivir más el presente, mirar con otros ojos lo que la rodea y, sobre todo, dejarse sorprender.

