¿Banderas o trapos? La lamentable estampa en plena Avenida de España en Albacete

Las enseñas oficiales que presiden la fachada del histórico instituto presentan un estado más propio de una película de náufragos que de uno de los centros educativos más emblemáticos de la ciudad

Hay banderas que ondean y hay banderas que, sencillamente, hacen lo que pueden. Las que presiden estos días la fachada del Instituto Bachiller Sabuco de Albacete pertenecen claramente al segundo grupo. Deshilachadas, rotas y con amplios jirones colgando de los mástiles, las enseñas oficiales ofrecen una imagen difícil de justificar en uno de los edificios educativos más conocidos de la capital.

La escena resulta todavía más llamativa por su ubicación. No están escondidas en un patio interior ni en una dependencia poco transitada, sino a plena vista en la Avenida de España, una de las principales arterias de Albacete y por la que diariamente pasan miles de peatones y vehículos. Basta levantar ligeramente la mirada para comprobar que el viento, el tiempo y, sobre todo, la falta de una sustitución a tiempo han terminado ganando la batalla.

El estado de algunas de las banderas supera ampliamente el habitual desgaste que pueden sufrir unas enseñas permanentemente expuestas a la intemperie. En la imagen tomada en la fachada del centro se observan telas profundamente desgarradas, extremos desaparecidos y fragmentos que cuelgan de los mástiles. Si la intención era representar oficialmente a las distintas administraciones, a estas alturas hace falta cierta imaginación para reconstruir alguna de ellas.

No parece, además, que estemos hablando de una operación especialmente compleja. Las banderas, como cualquier elemento instalado permanentemente en el exterior de un edificio público, necesitan ser renovadas cuando el sol, la lluvia y el viento las deterioran. Mantenerlas hasta que prácticamente terminan convertidas en tiras de tela difícilmente contribuye a transmitir la imagen de cuidado y respeto institucional que deberían ofrecer.

La estampa contrasta especialmente con el propio Bachiller Sabuco, un centro histórico y estrechamente ligado a la vida educativa de Albacete. Precisamente por eso sorprende aún más que su fachada luzca unas enseñas oficiales en semejantes condiciones, visibles además desde una de las avenidas más transitadas y representativas de la ciudad.

Quizá las banderas hayan cumplido ya suficientes cursos académicos. A juzgar por su aspecto, llevan tiempo pidiendo una sustitución sin necesidad de presentar instancia, pasar por registro ni esperar resolución administrativa. Lo único que falta es que alguien recoja el mensaje.

Porque una bandera puede desgastarse, naturalmente. Lo difícil de explicar es que se espere a que esté hecha jirones para cambiarla. Y la imagen que ofrece actualmente la fachada del Bachiller Sabuco, en pleno corazón de Albacete, está bastante lejos de la que merece un edificio público y uno de los institutos más emblemáticos de la ciudad.

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