Una hospedería de 40 habitaciones, restaurante, cafetería, salones, museo, espacios para celebraciones y una gran zona exterior sobre parte de las históricas instalaciones fabriles. La ambiciosa transformación del Complejo Industrial San Carlos de Riópar va tomando forma, aunque para hacerla realidad será necesario invertir más dinero y disponer de más tiempo del previsto inicialmente.
El Gobierno de Castilla-La Mancha ha autorizado el modificado número 1 de las obras de rehabilitación del complejo, una operación que incorpora 1.279.055,85 euros adicionales, IVA incluido, al contrato. La subida supone prácticamente un 20% más sobre el precio inicial y viene acompañada además de una ampliación de cuatro meses en el plazo de ejecución.
El contrato se formalizó con la UTE formada por Cotodisa y Alborada por 6.398.480 euros. Con el nuevo incremento, el coste contractual de las obras se eleva hasta aproximadamente 7.677.535,85 euros, convirtiendo la recuperación de este histórico conjunto industrial en una de las mayores actuaciones turísticas y patrimoniales actualmente en marcha en la provincia de Albacete.
Un hotel de 40 habitaciones en las antiguas fábricas
Pero detrás de las cifras se encuentra un proyecto especialmente singular. Las antiguas instalaciones del Complejo Industrial San Carlos dejarán de ser únicamente el testimonio del pasado fabril de Riópar para convertirse en un gran espacio turístico que combinará alojamiento, gastronomía, patrimonio y celebración de eventos.
La futura hospedería contará con 40 habitaciones, una capacidad que el Gobierno regional viene manteniendo desde las primeras fases del proyecto y que permitirá incrementar de forma importante las plazas hoteleras disponibles en uno de los principales destinos turísticos de la Sierra del Segura.
El establecimiento ha sido proyectado como un alojamiento de categoría elevada, anunciado como hotel de cuatro estrellas, integrado en la filosofía de la Red de Hospederías de Castilla-La Mancha: recuperar edificios singulares y de valor histórico para darles una nueva vida vinculada al turismo.
Las habitaciones ocuparán fundamentalmente la denominada zona de los antiguos hornos. El proyecto prevé una reconstrucción interior prácticamente completa de esta parte del complejo, aunque conservando y restaurando las fachadas y aquellos elementos arquitectónicos que poseen valor patrimonial.
Los dormitorios estarán distribuidos tratando de respetar el ritmo original de los huecos de las fachadas y deberán disponer de ventilación e iluminación natural suficiente. El objetivo es que el visitante pueda alojarse en un hotel moderno sin que desde el exterior desaparezca la imagen histórica que durante generaciones ha formado parte del paisaje de Riópar.

Salones y cafetería dentro de la hospedería
La hospedería no estará formada únicamente por las habitaciones. El diseño contempla también espacios públicos de estancia y circulación, entre ellos salones y zona de cafetería, concebidos para crear áreas comunes más amplias y fluidas dentro del antiguo edificio fabril.
Para conseguirlo se modificará la estructura interior y se reconstruirán determinados volúmenes, mientras que en el exterior se mantendrán elementos característicos como las cubiertas inclinadas de teja, las fachadas históricas y elementos de forja existentes.
El planteamiento combina así una intervención contemporánea en el interior con una conservación deliberada de la imagen industrial del conjunto.
Restaurante, cocinas y zona para grandes eventos
Una segunda parte fundamental del proyecto se desarrollará en el edificio fabril de mayores dimensiones. Allí se instalarán las cocinas, el restaurante, la zona destinada a eventos y parte de los espacios museísticos.
Esto permitirá que el complejo funcione más allá del alojamiento hotelero. El restaurante podrá atender tanto a huéspedes como a otros usuarios y las zonas para eventos abrirán la posibilidad de albergar reuniones, celebraciones y diferentes actividades en un entorno directamente vinculado al patrimonio industrial.
El gran edificio conservará buena parte de su configuración histórica. Las actuaciones previstas en esta zona se centran especialmente en su consolidación estructural, mantenimiento, conservación y adaptación a los nuevos usos.
Un museo dentro del mismo complejo
Uno de los elementos más singulares será precisamente la convivencia entre la hospedería y el museo dedicado al pasado industrial de Riópar.
La intención es que el visitante no encuentre simplemente un hotel construido sobre unas antiguas fábricas, sino que el patrimonio industrial forme parte de la experiencia del complejo. La actividad hotelera, la restauración y los eventos convivirán de este modo con espacios destinados a explicar la historia de unas instalaciones que marcaron durante siglos el desarrollo económico y social de la localidad.
El proyecto busca conservar la memoria de las antiguas fábricas y hacer reconocibles sus elementos arquitectónicos incluso después de la transformación.
Una terraza donde estaba la antigua balsa
El exterior también experimentará un cambio importante. El proyecto contempla recuperar la huella de la antigua balsa existente junto al complejo industrial, un elemento estrechamente relacionado con el funcionamiento histórico de las fábricas.
No se pretende recuperarla exactamente con su antiguo uso industrial. Su perímetro se recreará mediante una lámina de agua que permitirá recordar la dimensión y posición que tuvo originalmente.
Alrededor de esta zona se generará un nuevo espacio exterior que podrá utilizarse como terraza del restaurante y como escenario para eventos al aire libre.
De esta forma, la actividad del futuro complejo no quedará encerrada dentro de los edificios y podrá extenderse al entorno exterior durante los meses en los que las condiciones meteorológicas lo permitan.
Una nueva plaza como gran puerta de entrada
La transformación llegará incluso al acceso al recinto. Actualmente, uno de los condicionantes del complejo es la estrechez de las aceras en la calle desde la que históricamente se producía la entrada principal.
El proyecto cambia esta configuración y plantea un nuevo acceso central, situado en una construcción contemporánea que servirá de nexo entre los edificios históricos.
Delante de esta nueva entrada se generará además una gran plaza pública, concebida no solo como antesala del hotel, sino también como espacio de encuentro para Riópar.
El nuevo edificio de conexión tendrá otra función menos visible pero fundamental: concentrará buena parte de la maquinaria y las instalaciones necesarias para el funcionamiento de la hospedería. De esta forma se pretende evitar que equipos modernos, conductos o maquinaria alteren visualmente las cubiertas y fachadas históricas.
Un complejo accesible y preparado para todo el año
El proyecto contempla igualmente que los diferentes espacios sean accesibles e inclusivos y puedan utilizarse tanto en el interior como en el exterior.
Las instalaciones interiores estarán acondicionadas para funcionar durante todo el año y hacer frente tanto a las bajas temperaturas propias del invierno de la Sierra del Segura como a los meses más cálidos.
También se han planteado soluciones constructivas destinadas a mejorar la eficiencia energética del complejo, intentando compatibilizar las exigencias actuales de un establecimiento hotelero con la protección de las características arquitectónicas originales.
Casi 1,3 millones más y cuatro meses adicionales
Toda esta transformación tendrá finalmente un coste superior al previsto cuando se formalizó el contrato.
El Consejo de Gobierno autorizó el pasado 28 de julio el modificado número 1 por 1.279.055,85 euros, lo que supone un incremento exacto del 19,990% sobre el precio primitivo del contrato.
Además del incremento económico, la modificación supone una ampliación de cuatro meses del plazo de ejecución, un aspecto especialmente relevante para conocer cuándo podrá estar terminada la futura hospedería.
El resultado será un complejo de alrededor de 4.245 metros cuadrados de actuación, según los datos del proyecto arquitectónico, en el que convivirán hotel, restaurante, cafetería, museo, espacios para eventos y zonas exteriores.
Una transformación con la que Riópar aspira a convertir una de las mayores señas de identidad de su pasado industrial en uno de los principales motores turísticos de su futuro.

