Villarrobledo afronta la última fase de la transformación de Reyes Católicos con una inversión de 701.000 euros

El tercer y último tramo de la remodelación ampliará las aceras, renovará pavimentos, alumbrado y redes de servicios e incorporará 46 nuevos árboles y 16 bancos, con un plazo previsto de cuatro meses

Villarrobledo se prepara para afrontar la tercera y última fase de la remodelación integral de la avenida Reyes Católicos, una de las actuaciones urbanas de mayor envergadura desarrolladas en los últimos años en la localidad. El Ayuntamiento ha definido ya el proyecto correspondiente al tramo pendiente, cuyo presupuesto de ejecución por contrata asciende a 701.022,96 euros, IVA incluido, y que permitirá culminar una transformación concebida para ganar espacio peatonal, mejorar la accesibilidad, renovar infraestructuras y cambiar de forma sustancial la imagen de esta importante vía urbana.

La actuación dispone de un presupuesto de ejecución material de 486.855,31 euros. A esta cantidad se añaden 63.291,19 euros de gastos generales, 29.211,32 euros de beneficio industrial y 121.665,14 euros correspondientes al IVA, hasta alcanzar los citados 701.022,96 euros. Prácticamente la mitad del coste material se concentra en los pavimentos, un capítulo valorado en 229.660,80 euros, mientras que las demoliciones supondrán 63.451,71 euros y las obras de fábrica otros 58.488,09 euros. La renovación del alumbrado público está presupuestada en 43.557,70 euros.

El proyecto elaborado por los Servicios Técnicos Municipales establece un plazo de ejecución de cuatro meses, durante los cuales deberán coordinarse demoliciones, movimientos de tierras, obras de saneamiento y abastecimiento, renovación del alumbrado, pavimentación, asfaltado, señalización, mobiliario urbano y jardinería.

El final de una remodelación dividida en tres fases

La transformación de Reyes Católicos comenzó a gestarse a finales de 2024, cuando los técnicos municipales redactaron un proyecto destinado a modernizar una avenida cuya configuración urbana procedía en buena medida de los años 90. El objetivo era corregir unas aceras poco accesibles y con pavimentos que podían resultar deslizantes, otorgar mayor protagonismo al peatón, introducir más vegetación y reorganizar el espacio destinado a circulación y estacionamiento.

La propuesta inicial fue aprobada por la Junta de Gobierno Local en marzo de 2025 y estaba dividida inicialmente en dos fases. La primera comenzó a ejecutarse en julio del pasado año, pero la experiencia obtenida durante esos trabajos llevó posteriormente al Ayuntamiento a modificar algunas de las soluciones planteadas y a dividir finalmente la transformación en tres fases. Entre las razones que justificaron esos cambios se encuentran el comportamiento real del tráfico y, especialmente, los problemas descubiertos bajo las aceras y zonas de aparcamiento. La segunda fase fue licitada posteriormente y adjudicada al mismo contratista encargado de la primera.

La fase ahora proyectada completa la actuación hacia el extremo de la avenida. Los planos municipales identifican el conjunto de la intervención entre los cruces con San Ildefonso y Salmerón, mientras que la memoria concreta que este último tramo arranca aproximadamente donde finaliza la segunda fase, en el entorno de los cruces con San Juan y Duque de Ahumada, para continuar en dirección ascendente.

Aceras cercanas a los tres metros y más espacio para el peatón

Uno de los cambios fundamentales será la configuración de las aceras. El proyecto modificado plantea ensancharlas unos 40 centímetros adicionales, buscando mantener anchuras próximas a los tres metros incluso allí donde existen condicionantes derivados de las edificaciones. Estos espacios se conciben como itinerarios accesibles en los que se incorporarán bancos, arbolado y zonas de descanso.

Al mismo tiempo, las bandas de servicio y estacionamiento aumentarán ligeramente hasta situarse en torno a los 2,05 metros, de manera que puedan ser utilizadas por automóviles de mayor tamaño y ocasionalmente por furgones de reparto, aunque la actuación mantiene el criterio de evitar el estacionamiento de vehículos industriales pesados.

Otra de las decisiones relevantes introducidas con respecto a la concepción original es la supresión del carril bici segregado. Los técnicos concluyeron que mantener un espacio independiente para bicicletas comprometía excesivamente las dimensiones disponibles para peatones y tráfico debido a la anchura real de la avenida. Por ello, los carriles para vehículos ganarán unos 40 centímetros y las bicicletas y otros vehículos de movilidad personal compartirán la calzada con el tráfico motorizado, dentro de una vía cuya velocidad máxima será de 30 kilómetros por hora.

Lo que apareció debajo de las aceras obligó a cambiar el proyecto

La ejecución de las primeras fases permitió descubrir además un problema que no era visible desde la superficie. Al retirar las antiguas aceras, los técnicos comprobaron que bajo las soleras existían en muchos puntos rellenos sin compactar formados por tierras de baja calidad e incluso escombros, mientras que el terreno natural firme se encontraba a una profundidad considerable.

Ante esta situación, el proyecto modificado opta por reforzar tanto aceras como determinadas zonas de aparcamiento mediante una solera de hormigón de diez centímetros, previamente nivelada y compactada, con el objetivo de reducir riesgos de asentamientos y proporcionar una base más estable al nuevo pavimento. También se ha modificado la solución prevista para algunas rígolas y encuentros entre bordillos debido a la imposibilidad de encontrar en el mercado las piezas especiales inicialmente proyectadas.

Las obras anteriores sacaron a la luz otro inconveniente relacionado con el alumbrado. Las canalizaciones eléctricas existentes no discurrían bajo las soleras como se había previsto inicialmente, sino que estaban en buena medida integradas dentro del propio hormigón. Su demolición provocó importantes daños en la red, por lo que la solución elegida pasa por ejecutar nuevas canalizaciones de PVC y renovar el cableado del alumbrado público.

46 nuevos árboles, 16 bancos y alumbrado LED

La renovación no se limitará al pavimento y a las infraestructuras enterradas. Las mediciones contemplan la incorporación de 46 ejemplares de Acer pseudoplatanus, acompañados de vegetación ornamental como lavanda, romero, santolina y verbena. También se instalarán 16 bancos de dos metros y siete papeleras, reforzando el carácter peatonal que el Ayuntamiento quiere dar a la nueva configuración de la avenida.

En materia de iluminación, el proyecto incluye 26 luminarias LED de diseño curvo, 26 brazos decorativos y seis nuevas columnas troncocónicas de entre nueve y diez metros de altura, además de cientos de metros de canalizaciones y cableado.

También se actuará sobre las redes de saneamiento, pluviales, abastecimiento y riego, además de otras canalizaciones urbanas. El proyecto prevé renovar señalización horizontal y vertical, pasos de peatones y diferentes elementos del mobiliario urbano, para terminar posteriormente con el asfaltado general de la calzada.

Las obras deberán mantener los accesos a viviendas y comercios

La envergadura de la actuación obligará a organizar los trabajos por zonas para limitar las molestias. El estudio de seguridad establece que no podrán demolerse simultáneamente las dos aceras de un mismo tramo: antes de comenzar a trabajar en un lado deberá estar completamente terminada la acera opuesta. Asimismo, durante toda la ejecución tendrán que mantenerse recorridos peatonales seguros y accesos transversales a viviendas, establecimientos y garajes.

Los cortes al tráfico rodado deberán limitarse a aquellos momentos en los que resulten imprescindibles y tendrán que habilitarse recorridos alternativos. El proyecto establece además que la imposibilidad de acceder a un garaje no podrá prolongarse durante más de 48 horas consecutivas, y los afectados deberán ser avisados previamente. Vecinos y comerciantes recibirán también información antes del comienzo de los trabajos sobre las alteraciones previstas y su duración.

Con esta tercera fase, Villarrobledo afrontará el último capítulo de una transformación que habrá recorrido progresivamente la avenida Reyes Católicos y que modificará no solo su aspecto, sino también la distribución del espacio entre peatones, estacionamiento y tráfico, al tiempo que renovará buena parte de las infraestructuras que permanecían ocultas bajo una avenida concebida urbanísticamente hace varias décadas.

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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