El Centro Nacional de Adiestramiento (CENAD) de Chinchilla será escenario de una nueva actuación militar destinada a la construcción de un Campo de Explosivos (CEXP), un proyecto promovido para la instrucción de las unidades del Mando de Ingenieros del Ejército de Tierra y del que empiezan a conocerse numerosos detalles. La actuación contempla desde grandes estructuras prefabricadas de hormigón y terraplenes de protección hasta vidrio antibala, miles de metros de vallado y más de 2.000 toneladas de materiales pétreos.
Defensa ha articulado el proyecto mediante cinco contratos diferentes para el suministro de prefabricados, hormigones, acero, ferretería y áridos. En conjunto, estos materiales partían de un presupuesto máximo de 129.763 euros sin impuestos, 157.013,23 euros con IVA, mientras que las cinco adjudicaciones finalmente realizadas suman 103.318,52 euros antes de impuestos, alrededor de 125.000 euros aplicando el IVA del 21%.
Se trata, en cualquier caso, del coste de estos suministros y no necesariamente de la inversión completa que supondrá la instalación, ya que esa cifra no incluye otros posibles gastos asociados a la ejecución, utilización de maquinaria, personal militar o medios propios del Ejército.
Estructuras capaces de soportar vehículos de 60 toneladas
La documentación técnica permite dibujar con bastante precisión cómo será la instalación. Los trabajos contemplan movimientos de tierras, ejecución de terraplenes destinados a proporcionar protección, colocación de estructuras prefabricadas de hormigón armado, construcción de una plataforma de zahorra compactada y ejecución del vallado perimetral y de los accesos.
Entre los elementos previstos figuran estructuras huecas prefabricadas de diferentes dimensiones. Una tendrá dos metros de anchura y 1,5 metros de altura interior, otra alcanzará los dos metros por dos metros y dispondrá de una cubierta de hormigón armado de 20 centímetros, mientras que también se contempla una estructura de mayores dimensiones, con cuatro metros de anchura y 2,5 metros de altura interior.
No se trata de piezas convencionales. Las especificaciones exigen una vida útil mínima de 100 años y capacidad para soportar sobre ellas hasta 1,80 metros de tierras, 20 centímetros adicionales de paquete asfáltico y el paso de vehículos de hasta 60 toneladas, lo que revela las especiales condiciones de resistencia previstas para la instalación.
Uno de estos elementos incorporará además huecos para acristalamiento con vidrio laminado antibala de 26 milímetros, con una resistencia BR2-S conforme a la normativa técnica correspondiente. El cristal estará instalado sobre un marco metálico anclado directamente a la estructura de hormigón.
Más de 2.300 toneladas de áridos
Las cantidades de material contempladas muestran también la dimensión de los trabajos. El Ejército adquirirá 300 toneladas de arena de río y 2.000 toneladas de zahorra artificial procedente del reciclaje de hormigón, lo que eleva a 2.300 toneladas solamente el suministro de áridos previsto para acondicionar el terreno.
A ello se suman 3.500 metros cuadrados de geotextil, 400 bloques de hormigón, 50 metros cúbicos de hormigón estructural y alrededor de 1.400 kilos de acero corrugado, además de otros materiales necesarios para completar las distintas estructuras y zonas de trabajo.
El perímetro también tendrá una entidad considerable. El proyecto recoge el suministro de 600 postes angulares de acero y 3.000 metros de malla galvanizada cinegética, además de cadenas para delimitar zonas peligrosas y alrededor de 130 carteles de señalización de riesgos.
También se han contratado tubos, madera para encofrados, barandillas, herramientas y material de protección individual para quienes intervengan en los trabajos, con elementos como botas de seguridad, chalecos reflectantes, guantes, protección lumbar, cascos y botiquines.
Cinco contratos para levantar la instalación
La mayor partida corresponde a los prefabricados de hormigón, que contaban con un presupuesto máximo de 49.002 euros sin IVA y han sido adjudicados por 34.546 euros a Mercedes Pérez Castro. La misma adjudicataria se ha hecho con el suministro de acero por 2.828 euros.
Por su parte, Ferretería Ferayu S.L. suministrará los hormigones por 5.263 euros y los áridos por 26.794 euros, mientras que Ferretería Rafa S.L. ha resultado adjudicataria del lote de ferretería por 33.887,52 euros. Este último era el contrato que quedaba pendiente y fue adjudicado el pasado 24 de julio.
La propia forma en la que se ha configurado el proyecto resulta significativa. En lugar de contratar una obra completa a una constructora, el Ejército ha ido adquiriendo por separado todos los principales materiales necesarios para ejecutar la instalación. La necesidad aparece vinculada al Mando de Ingenieros y al Regimiento de Especialidades de Ingenieros número 11, y la finalidad consignada es la instrucción de las unidades de este mando.
Esta estructura contractual apunta a que buena parte de los trabajos podría llevarse a cabo con medios y personal propios de las unidades de Ingenieros, aunque la documentación disponible no permite confirmar que toda la ejecución vaya a realizarse exclusivamente de esta manera.
Los suministros deberán estar completados este año
El calendario sitúa la actuación dentro de 2026. Para los suministros se establece un plazo de ejecución que concluye el 31 de diciembre de este año, sin posibilidad de prórroga en alguno de los contratos analizados, aunque todavía no consta públicamente una fecha concreta para la finalización completa del Campo de Explosivos ni para su entrada en funcionamiento.
El proyecto incluye asimismo obligaciones medioambientales durante la ejecución. Entre ellas figura la reutilización dentro del propio CENAD de las tierras y piedras no contaminadas que sobren de los trabajos, que podrán emplearse en rellenos o acondicionamiento del terreno, además de medidas para reducir la generación de polvo, gestionar correctamente los residuos y limitar las emisiones.
Chinchilla ya contaba con instalaciones para trabajar con explosivos
La actuación de 2026 presenta, sin embargo, un matiz importante. El campo de maniobras de Chinchilla no parte de cero en este ámbito. El Ejército ya documentaba hace una década la existencia en el CENAD de un campo de explosivos y de una zona destinada a prácticas con explosivos, lanzamiento de granadas y destrucción de municiones.
Aquellas instalaciones eran sometidas periódicamente a labores de revisión y limpieza debido a la posibilidad de que quedaran proyectiles o municiones sin explosionar después de los ejercicios, cuya localización y posterior neutralización correspondía a personal especializado.
En cualquier caso, las características de las nuevas estructuras, los terraplenes de protección, las importantes cantidades de material previstas y la incorporación de elementos como vidrio antibala reflejan una actuación de cierta entidad dentro de uno de los principales campos de maniobras del Ejército de Tierra.
El CENAD de Chinchilla mantiene una intensa actividad durante todo el año y recibe unidades procedentes de distintos puntos de España para realizar ejercicios de instrucción y adiestramiento. Solo el pasado febrero acogió unas maniobras en las que participaron más de 500 militares de distintas especialidades, entre ellas Infantería, Artillería, Caballería, Ingenieros, Transmisiones y Policía Militar.
La nueva actuación permitirá ahora reforzar precisamente las capacidades de formación de las unidades de Ingenieros en un terreno especialmente preparado para trabajar con explosivos y hacerlo bajo unas condiciones de protección y seguridad mucho más exigentes.

