Ni menores de 16 años ni borrachos: Peñas de San Pedro blinda unos encierros con más de 200 años de historia

El Ayuntamiento aprueba definitivamente una ordenanza que regula al detalle los festejos taurinos del Cristo del Sahúco, desde el recorrido de las reses hasta los caballistas, vehículos y voluntarios que podrán participar

Más de dos siglos de tradición quedarán desde ahora sujetos a unas reglas detalladas. Peñas de San Pedro ha aprobado definitivamente la ordenanza municipal que regula sus festejos taurinos tradicionales singulares, una de las costumbres más arraigadas de la localidad y estrechamente vinculada a las fiestas patronales en honor al Cristo del Sahúco.

La normativa municipal sostiene que estos festejos se vienen celebrando de manera continuada desde “tiempo inmemorial” y les atribuye una antigüedad superior a los 200 años. La ordenanza define tanto el traslado de las reses bravas por el campo como el posterior encierro que termina atravesando el casco urbano hasta alcanzar la plaza de toros.

Las reglas afectan prácticamente a todos los aspectos de la celebración: quién puede participar, cómo deberán conducirse los animales, qué vehículos podrán acceder al recorrido, cuántos caballistas y voluntarios tendrán que intervenir o dónde deberán situarse los espectadores.

Menores, alcohol y drogas

Una de las disposiciones más claras afecta a los participantes. No podrán tomar parte en los festejos los menores de 16 años, aunque se contempla una excepción para alumnos acreditados de una escuela taurina autorizada siempre que hayan cumplido los 14.

Tampoco podrán participar quienes presenten síntomas de embriaguez, intoxicación por sustancias estupefacientes o no se encuentren en plenas condiciones físicas, psíquicas o motoras. La ordenanza diferencia expresamente entre los participantes, que acceden a las zonas por las que pueden discurrir las reses y realizan acciones para llamar su atención, y los espectadores, que deberán permanecer fuera del recorrido con una actitud pasiva.

Estos últimos tendrán además que colocarse de manera que no impidan a los corredores utilizar el vallado como vía de auxilio cuando necesiten abandonar el encierro.

La normativa también establece una prohibición expresa de herir, pinchar, golpear o tratar cruelmente a las reses. Dentro de esta consideración se incluye lanzar objetos contra los animales o alterar cualquiera de sus sentidos, incluso aunque no exista contacto físico.

En caso de que una res abandone la zona prevista o se genere una situación de especial riesgo, el veterinario de servicio será quien determine los medios adecuados para tranquilizarla o inmovilizarla. Entre las opciones que recoge expresamente la ordenanza figura la utilización de una cerbatana para proceder a la inmovilización del animal.

Seis caballistas y vehículos autorizados

El dispositivo para conducir las reses por el campo también queda definido. El festejo deberá contar con un mínimo de seis caballistas designados por el presidente, sin que puedan intervenir otros que no hayan sido autorizados. Quienes incumplan esta condición asumirán la responsabilidad por los daños que puedan sufrir o causar a terceros.

También podrán acceder al recorrido al menos dos vehículos previamente inscritos y autorizados por el Ayuntamiento para colaborar en el desarrollo del festejo. No podrán entrar otros vehículos particulares, con las excepciones correspondientes para ambulancias, fuerzas de seguridad y servicios de Protección Civil.

La ordenanza prohíbe además recortar a los astados mientras la manada realiza el recorrido por el campo. Para controlar el cumplimiento de esta medida podrán emplearse vehículos designados por la organización municipal.

El Ayuntamiento dispondrá asimismo de colaboradores voluntarios habilitados para controlar el desarrollo del festejo. La regulación contempla al menos 15 voluntarios, con presencia suficiente en el trayecto que discurre por el campo.

Del campo a la plaza de toros

La ordenanza describe con detalle uno de los recorridos principales. Las reses salen de los corrales ubicados en el término municipal, pasan por la zona de Las Losicas, cruzan diferentes caminos y continúan hacia el polígono industrial antes de alcanzar la CM-3203 y la Vereda Real. Desde allí se incorporan a la carretera de Hellín para entrar finalmente en el casco urbano.

Una vez en Peñas de San Pedro, los animales continúan por la carretera de Hellín, la calle Mesones y la calle Chicuelo II hasta finalizar el festejo en la plaza de toros.

La regulación fija también dónde pueden situarse quienes acudan únicamente como espectadores. Las zonas previstas se encuentran en la calle Mesones, la carretera de Albacete y la carretera de Hellín, siempre detrás de las vallas metálicas. Además, se contemplan tres puertas de emergencia en esas mismas vías.

Este festejo tradicional tendrá una duración aproximada de cuatro horas y deberá disponer de las instalaciones y servicios sanitarios establecidos por la normativa taurina.

Un traslado de reses de unas cinco horas

La tradición de Peñas de San Pedro incluye igualmente el traslado de las reses desde Casa de Cañete hasta los corrales de Las Losicas, donde permanecerán alojadas antes de participar en el festejo del día siguiente.

El recorrido comienza en el corral de Casa de Cañete y continúa por distintos caminos rurales y vías pecuarias, entre ellas la vereda de Andalucía a Valencia, el camino de Casa de Cañete a Peñas de San Pedro y el camino de Matamoros, hasta alcanzar finalmente los corrales municipales.

Para este traslado se establecen igualmente seis caballistas como mínimo, vehículos previamente autorizados y colaboradores voluntarios. Su duración aproximada será de cinco horas.

En este caso, la zona reservada para los espectadores estará situada junto a la llegada al corral de Las Losicas, desde donde se podrá observar la entrada de las reses.

Una tradición ligada al Cristo del Sahúco

El Ayuntamiento justifica esta regulación por la singularidad de unos festejos que forman parte de las fiestas patronales del Cristo del Sahúco y que, según recoge la documentación municipal, se vienen desarrollando desde hace más de dos siglos.

La ordenanza recuerda que en estos festejos se conducen, corren o torean reses de raza bovina de lidia, aunque establece expresamente que la muerte del animal no puede producirse en presencia del público.

Las infracciones que se cometan durante las celebraciones quedarán sujetas al régimen sancionador previsto en la legislación de Castilla-La Mancha sobre espectáculos públicos y festejos taurinos. La competencia para iniciar, tramitar y resolver estos procedimientos sancionadores corresponderá a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

La nueva ordenanza entrará en vigor al día siguiente de su publicación oficial y permanecerá vigente hasta que sea modificada o derogada, dejando así regulada por escrito una tradición que Peñas de San Pedro conserva desde hace más de 200 años.

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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