El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, con sede en Albacete, ha confirmado la condena de dos años de prisión impuesta a un guardia civil que estuvo destinado en la localidad conquense de Cañete por elaborar varias denuncias con hechos que sabía que no eran ciertos y por confeccionar posteriormente un parte de accidente falso para conseguir que una compañía aseguradora asumiera los daños sufridos por un vehículo oficial.
Según ha publicado El Digital de Cuenca, la resolución fue dictada el pasado 9 de julio por la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, con sede en Albacete, y tiene como magistrado ponente a Jesús Martínez-Escribano Gómez. El tribunal ha rechazado íntegramente el recurso formulado por el acusado contra la sentencia que había dictado en septiembre de 2025 la Audiencia Provincial de Cuenca.
Los hechos se remontan a la madrugada del 11 de agosto de 2018, cuando el acusado patrullaba en un vehículo oficial junto a otro agente por la Plaza Mayor de Cañete. En un momento determinado, una persona que se encontraba entre un grupo sentado en la terraza de un establecimiento hostelero gritó en dos ocasiones “cabrones” al paso de la patrulla, por lo que los agentes intentaron identificar al responsable sin conseguirlo.
Unos veinte minutos después llegó al lugar otro vehículo ocupado por tres personas, dos de las cuales acabarían posteriormente siendo denunciadas. Sin embargo, la sentencia considera probado que esas personas no estaban presentes cuando se produjeron los insultos, circunstancia de la que el acusado era consciente porque había visto cómo llegaban posteriormente.
Pese a ello, ya en el acuartelamiento, el agente redactó dos boletines de denuncia en los que atribuía a ambas personas los hechos ocurridos en la plaza, consignando deliberadamente una versión que no se correspondía con la realidad. Los documentos fueron firmados inicialmente también por su compañero, aunque este acabó tachando su firma y escribiendo a mano la expresión “no conforme” al considerar que lo reflejado en las denuncias no era cierto.
Una segunda denuncia falsa dos días después
La situación volvió a repetirse apenas 48 horas más tarde. El 13 de agosto, ambos guardias civiles patrullaban juntos cuando se cruzaron en Salinas del Manzano con uno de los hombres denunciados días antes, que conducía un Volkswagen Golf.
La resolución judicial da por probado que el conductor llevaba correctamente colocado el cinturón de seguridad, pero el acusado formuló posteriormente una nueva denuncia en la que hizo constar exactamente lo contrario. Su compañero volvió a firmar inicialmente el documento sin haberlo leído y, cuando conoció su contenido, tachó de nuevo su firma e indicó por escrito que no estaba conforme.
El TSJ considera que existían suficientes elementos para concluir que el agente sabía que aquella infracción no se había producido. Los magistrados conceden especial relevancia a la declaración de su compañero y a las consultas realizadas previamente por el acusado en las bases de datos policiales sobre los vehículos relacionados con los afectados.
Inventó un accidente para reparar un vehículo oficial
Meses después se produjo otro episodio que también forma parte de la condena. El acusado había ocasionado accidentalmente daños en un vehículo oficial y, cuando sus superiores detectaron los desperfectos en diciembre de 2018, intentó evitar cualquier responsabilidad personal atribuyendo el golpe a una máquina retroexcavadora.
Para ello se puso en contacto con el propietario de una empresa que disponía de este tipo de maquinaria y le propuso colaborar en la elaboración de una declaración amistosa de accidente en la que constara que una de sus máquinas había provocado los daños. El empresario accedió a facilitar la matrícula de una retroexcavadora y el agente utilizó posteriormente datos obtenidos a través de la base policial SIGO para confeccionar un parte que la sentencia califica de “absolutamente mendaz”.
En el documento hizo constar que una retroexcavadora había golpeado al vehículo policial mientras este se encontraba estacionado en Cañete e incluyó incluso una firma supuestamente correspondiente al conductor de la máquina. Los daños ascendían a 304,33 euros y el parte terminó siendo remitido a la compañía Zurich, que abonó esa cantidad para reparar el vehículo.
Dos años de cárcel y dos años de inhabilitación como guardia civil
La Audiencia Provincial de Cuenca condenó al acusado como autor de un delito continuado de falsedad en documento oficial y mercantil cometido por funcionario público, en relación con un delito leve de estafa, apreciando además las atenuantes de reparación del daño y dilaciones indebidas.
La pena impuesta por el delito continuado de falsedad fue de dos años de prisión, seis meses de multa con una cuota diaria de ocho euros y dos años de inhabilitación especial para el empleo de guardia civil. A ello se añadió otro mes de multa, también con una cuota diaria de ocho euros, por el delito leve de estafa.
La sentencia incluye asimismo la obligación de indemnizar a las dos personas afectadas por las cantidades que hubieran tenido que abonar o que les hubieran sido embargadas como consecuencia de las tres denuncias falsas, importes que deberán determinarse durante la ejecución del fallo. Además, los 304,33 euros que el acusado había consignado previamente serán destinados a reparar el perjuicio sufrido por la aseguradora.
El TSJ rechaza su recurso
El guardia civil recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia alegando, entre otras cuestiones, una vulneración de su derecho a la presunción de inocencia y sosteniendo que la condena se apoyaba en meras presunciones. La Sala rechaza esa tesis y considera que existió “prueba hábil y bastante” para mantener los hechos declarados probados por la Audiencia Provincial.
El tribunal destaca especialmente la declaración del compañero de patrulla y la de otros testigos que confirmaron que las personas denunciadas no estaban presentes cuando alguien insultó a los agentes, sino que llegaron entre 15 y 20 minutos después. Respecto a la denuncia relacionada con el cinturón de seguridad, el TSJ considera igualmente acreditado que el conductor sí lo llevaba puesto y que el acusado faltó conscientemente a la verdad al denunciarlo.
Con estos argumentos, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha desestima íntegramente el recurso y confirma la condena dictada por la Audiencia Provincial de Cuenca. La sentencia todavía no es firme y contra ella cabe recurso de casación, cuya preparación deberá solicitarse dentro de los cinco días siguientes a la última notificación.

