Plantas flotantes y biodiscos para resolver un problema ambiental de años en Chinchilla

El sistema combinará un tanque de tratamiento, un biodisco y filtros con plantas helófitas, tendrá capacidad para 300 habitantes equivalentes y contará con tres paneles solares

Un sistema en el que convivirán tecnología convencional, procesos biológicos, plantas flotantes y energía solar se perfila como la solución para poner fin a un problema que se arrastra desde hace años en Estación de Chinchilla. El proyecto para construir una nueva depuradora ecológica en esta pedanía albaceteña acaba de superar otra fase de su contratación y son tres las empresas que continúan en la carrera.

Según la documentación a la que ha tenido acceso El Digital de Albacete, el Ayuntamiento de Chinchilla de Montearagón pretende construir y posteriormente explotar durante casi cuatro años un Sistema Híbrido de Depuración de Aguas Residuales, SHDAR, con un presupuesto máximo de 252.213,40 euros, IVA incluido.

La infraestructura estará diseñada para atender a 300 habitantes equivalentes, con un caudal medio previsto de 30 metros cúbicos de aguas residuales al día y un máximo de 60 metros cúbicos diarios.

Cuatro empresas comenzaron la carrera y quedan tres

El procedimiento despertó inicialmente el interés de cuatro compañías: Acmagua Soluciones, Aquona Gestión de Aguas de Castilla, Filtragas y Vitaqua Depuración de Aguas.

En la primera Mesa de Contratación, celebrada el 14 de julio, Filtragas quedó admitida directamente, mientras que las otras tres empresas tuvieron que subsanar documentación y recibieron para ello un plazo de tres días hábiles.

La situación quedó aclarada una semana después. En la reunión del 21 de julio, la Mesa acordó admitir finalmente a Aquona y Vitaqua, pero excluir a Acmagua al considerar que no había subsanado toda la documentación requerida.

De este modo, Filtragas, Aquona y Vitaqua son las tres compañías que permanecen en el procedimiento.

Las ofertas de las empresas admitidas ya han sido abiertas y han sido remitidas al técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Chinchilla para su valoración. Por tanto, todavía no existe una propuesta de adjudicación en la documentación facilitada.

Un problema que viene de lejos

Detrás de esta inversión existe una cuestión ambiental pendiente desde hace años.

Los servicios técnicos municipales señalan que ya en 2005 se inició un expediente de autorización de vertido ante la Confederación Hidrográfica del Júcar relacionado con las aguas residuales generadas en Estación de Chinchilla.

La documentación municipal reconoce expresamente que el vertido procedente del saneamiento público de la pedanía no dispone actualmente de un sistema adecuado de depuración y no alcanza una calidad admisible antes de llegar al medio receptor. La Confederación Hidrográfica del Júcar ha requerido por ello el diseño y ejecución de una estación depuradora.

El proyecto técnico concreta todavía más la situación: las aguas residuales urbanas terminan actualmente en una rambla próxima al barranco de Escartán, provocando infiltraciones al subsuelo y deterioro ambiental.

Evitar también posibles sanciones

La construcción de la depuradora persigue dos objetivos fundamentales.

El primero será tratar las aguas residuales urbanas de la pedanía antes de devolverlas al medio, evitando que el vertido genere contaminación.

El segundo será cumplir los parámetros que determine la Confederación Hidrográfica del Júcar. El informe municipal menciona expresamente entre las necesidades que pretende resolver el proyecto evitar la apertura de expedientes sancionadores por realizar vertidos no depurados.

No será una depuradora convencional

La solución elegida resulta especialmente singular.

El Ayuntamiento no proyecta una gran EDAR convencional, sino una fitodepuradora mediante un sistema híbrido concebido específicamente para poblaciones pequeñas y con variaciones estacionales.

La instalación combinará un contactor biológico rotativo, conocido como biodisco, con filtros de helófitas en flotación. A ello se añadirán otros elementos como el pretratamiento de las aguas, un tanque para el tratamiento primario y diferentes equipos auxiliares.

El proyecto defiende esta combinación porque permite obtener una elevada capacidad de depuración con bajo consumo energético y necesidades de mantenimiento relativamente reducidas.

Primero, separar los residuos

El agua que llegue a la futura depuradora atravesará diferentes etapas antes de poder ser vertida nuevamente.

La primera misión será retirar los residuos y sólidos de mayor tamaño mediante los sistemas de desbaste y pretratamiento. El proyecto incluye para ello una arqueta inicial y un rototamiz.

Después entrará en funcionamiento el tratamiento primario, donde uno de los elementos protagonistas será un tanque Imhoff.

Este equipo realiza dos procesos simultáneamente: permite que los sólidos presentes en el agua sedimenten y, al mismo tiempo, facilita una digestión anaerobia de esos materiales. De esta manera se reduce la carga orgánica antes de que el agua continúe hacia las siguientes etapas.

Unos discos que giran dentro y fuera del agua

El corazón tecnológico del tratamiento secundario será el biodisco.

Su funcionamiento es relativamente sencillo de visualizar. Consiste en una serie de discos montados sobre un eje que giran lentamente y permanecen parcialmente sumergidos en las aguas residuales.

Aproximadamente un 40% de la superficie de esos discos permanece bajo el agua, mientras que el resto queda expuesto al aire durante la rotación.

Sobre ellos crece una película de microorganismos, denominada biofilm. Al girar, estos microorganismos entran alternativamente en contacto con el agua contaminada y con el oxígeno del aire, lo que les permite degradar parte de la materia orgánica presente en las aguas residuales.

El sistema está pensado para reducir parámetros contaminantes como la demanda bioquímica y química de oxígeno, los sólidos en suspensión y determinados nutrientes.

Plantas para terminar de limpiar el agua

Después llegará probablemente la parte más llamativa de la futura instalación.

El tratamiento final utilizará helófitas en flotación. Las helófitas son plantas adaptadas a vivir en ambientes acuáticos o muy húmedos y en este sistema estarán colocadas sobre estructuras flotantes, dejando sus raíces directamente en contacto con el agua.

El proyecto contempla dos canales de helófitas, excavados sobre el terreno y revestidos mediante una lámina impermeable.

Las plantas actuarán como una última fase de afinamiento. Sus raíces y los microorganismos que se desarrollan alrededor de ellas contribuyen a seguir eliminando contaminantes antes del vertido final.

El diseño evita además utilizar los tradicionales lechos de grava de otros humedales artificiales, lo que, según el proyecto, reduce el riesgo de colmataciones y las necesidades de mantenimiento.

Un pequeño ecosistema húmedo

La intención va más allá de utilizar vegetación como un simple filtro.

La documentación técnica considera que estos canales pueden favorecer la creación de un microecosistema húmedo, aportando integración paisajística y biodiversidad al entorno de la instalación.

Los planos y esquemas incorporados al proyecto muestran canales de sección trapezoidal, planchas flotantes sobre las que se sitúan las plantas y un pasillo que permitirá acceder a ellas para realizar las tareas de mantenimiento.

Diseñada para 300 habitantes

La dimensión de la depuradora está adaptada al tamaño de Estación de Chinchilla.

Los cálculos del proyecto establecen una capacidad de diseño para 300 habitantes equivalentes, teniendo en cuenta el incremento de población que puede producirse en determinadas épocas del año.

El sistema deberá ser capaz de tratar de media 30.000 litros de aguas residuales al día, pudiendo alcanzar puntualmente los 60.000 litros diarios.

Esta variación es precisamente una de las razones que justifican la tecnología elegida, ya que el sistema híbrido está concebido para soportar fluctuaciones de caudal y carga contaminante sin que su rendimiento caiga de manera importante.

Una instalación en apenas 300 metros cuadrados

La nueva EDAR se levantará en la parcela municipal 5032 del polígono 25, situada junto al actual recorrido de las aguas residuales.

El recinto tendrá únicamente 300 metros cuadrados. Aproximadamente la mitad estará ocupada por la solera sobre la que se dispondrán buena parte de los equipos, mientras que el resto corresponderá a suelo vegetal y otras superficies necesarias para el funcionamiento de la planta.

La proximidad del actual canal de aguas residuales permite además interceptar el vertido sin necesidad de construir largas conducciones hasta la instalación.

También tendrá placas solares y baterías

La sostenibilidad del sistema llegará también a su alimentación eléctrica.

El proyecto contempla una pequeña instalación fotovoltaica aislada, formada por tres paneles solares de 500 vatios cada uno, lo que supone una potencia total de 1,5 kWp.

Estarán conectados a un inversor de 1,5 kW y el sistema contará además con baterías para almacenar energía y utilizarla cuando los equipos la necesiten.

La producción calculada asciende a aproximadamente 2.239 kWh al año.

La tecnología escogida contribuye igualmente a contener la demanda de energía: mientras el biodisco utiliza un pequeño motor para girar, el filtro de helófitas funciona esencialmente mediante procesos naturales y flujo por gravedad.

154.896 euros para construirla

El contrato no se limita a levantar la infraestructura.

El estudio económico distingue entre la construcción de la nueva EDAR y su posterior funcionamiento.

La parte correspondiente a la construcción está calculada en 154.896,82 euros, incluyendo los conceptos incorporados al precio final, mientras que la explotación y mantenimiento durante los años posteriores supone otros 97.316,58 euros.

El total alcanza así los 252.213,40 euros con IVA.

Dos meses para construirla y casi cuatro años para gestionarla

La empresa que finalmente resulte adjudicataria dispondrá de dos meses para construir y poner en marcha la depuradora.

Después no abandonará las instalaciones. El propio contrato obliga al adjudicatario a hacerse cargo de su explotación y mantenimiento durante tres años y diez meses, de forma que la duración conjunta alcanzará los cuatro años. No se contempla prórroga.

Esta fórmula responde a una decisión deliberada del Ayuntamiento: que sea la misma empresa la que construya y posteriormente opere la planta.

Los técnicos consideran que así se evita que, ante un posible problema futuro en la calidad del agua, la empresa explotadora pueda atribuirlo a defectos de quien construyó la infraestructura. También se pretende mejorar la coordinación entre obra civil, equipos electromecánicos y mantenimiento.

Atención presencial al menos tres días por semana

La empresa deberá mantener la instalación permanentemente operativa y garantizar la calidad exigida al vertido.

El pliego fija una dedicación mínima de personal de 12 horas semanales, distribuidas al menos durante tres días a la semana, sin que puedan transcurrir más de dos días sin atención presencial.

El adjudicatario tendrá que asumir el mantenimiento preventivo, predictivo, correctivo y reglamentario de los equipos, además de gastos como productos, energía, analíticas, reparaciones, gestión de residuos y fangos y demás costes necesarios para mantener la depuradora en funcionamiento.

La decisión, todavía pendiente

El siguiente paso será conocer la valoración técnica de las propuestas presentadas por las tres compañías que continúan en el procedimiento.

Filtragas, Aquona y Vitaqua permanecen en la carrera después de que Acmagua fuese excluida por no completar toda la subsanación requerida. Sus ofertas ya están siendo examinadas por el área municipal de Medio Ambiente.

Todavía habrá que esperar, por tanto, para conocer qué empresa se encargará finalmente de un proyecto que pretende poner fin a los vertidos urbanos sin depurar de Estación de Chinchilla mediante una solución poco convencional: un biodisco, un tratamiento anaeróbico, plantas acuáticas flotantes y energía solar para depurar hasta 60.000 litros de agua al día.

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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