Cuando David Mejía llegó a Albacete desde Pereira (Colombia) en 2006, con apenas 10 años, no podía imaginar que algún día se convertiría en uno de los mejores kickboxers del mundo. Hoy es bicampeón del mundo ISKA y un referente internacional de los deportes de contacto, pero sus raíces deportivas están profundamente unidas a la ciudad que lo acogió.
Albacete no solo fue el lugar donde creció, sino también donde descubrió su verdadera pasión. “Soy el tercero de cuatro hermanos, y mi madre, que llegó a España en 1999, nos fue trayendo poco a poco a todos a Albacete, ciudad en la que residía. Desde siempre, a mi hermano mayor y a mí nos gustaba mucho ver los combates de boxeo que echaban por la televisión, y aunque nunca lo habíamos practicado de manera profesional, lo teníamos muy presente y hasta teníamos guantes de boxeo para practicar por nuestra cuenta. Cuando tenía unos 13 años, alrededor del 2009, empecé a entrenar junto a mi hermano en un gimnasio que estaba cerca de casa, que se llamaba ‘Esparta’. Un año después lo cerraron, y es cuando inicié mi formación junto al entrenador Javier Romero, algo que fue clave para mi futuro”, asegura.

El inicio de una carrera llena de éxitos
En 2010, David Mejía entra en el Boxing Club ‘Javier Romero’, del gimnasio ‘President’, una relación deportiva que marcaría el inicio de una carrera llena de éxitos. “Empecé con Javier Romero a los 15 años, y aquellas primeras sesiones de entrenamiento fueron el punto de partida de mi sueño, porque acabaría recorriendo los mejores escenarios internacionales del kickboxing. Estuve 10 años entrenando con él en Albacete, y fueron unos años en los que hicimos cosas muy importantes, primero de forma amateur con 15 combates en los que empecé a marcar la diferencia, y a partir de los 17 años ya de manera profesional viajando a competiciones europeas. La primera pelea fue en Bruselas, en Bélgica, y a partir de ahí salieron muchos combates en Inglaterra y Francia. Enseguida empezaron a llegar los títulos, como el de campeón de España en 2010 y 2012, y un poco más tarde, el de campeón de Europa”, celebra.

Campeón del mundo con 18 años
Con disciplina, sacrificio y una ética de trabajo inquebrantable, David Mejía fue escalando posiciones hasta proclamarse campeón del mundo de la ISKA en dos ocasiones. “Tenía 18 años cuando conseguí el título de campeón del Mundo. A partir de estas peleas me fichó Pedro Faustino, que ha seguido siendo mi manager hasta el día de hoy. Mis victorias en Francia y Rusia me abrieron las puertas de competiciones de primer nivel en Asía, donde me enfrenté a algunos de los mejores luchadores del planeta. Después de estar 10 años con Javier Romero me fui a Londres a vivir en 2020, pero allí me pilló el tiempo de la COVID y se paró todo. Allí estuve entrenando en un gimnasio llamado ‘JTT Muay Thay’, y compitiendo de forma profesional. Durante mi estancia en Londres, en 2022 tuve un combate en China contra Jia Aoki, que era en esos momentos el número uno a nivel mundial de kickboxing, y gracias a esto firmé con Glory, la promotora más grande del mundo de Kickboxing”, refleja.

Regreso a España
Tras unos años en Londres, David Mejía regresó a España. “Me mudé de nuevo a España, a Tenerife, y empecé a entrenar en el ‘Ronin-Kai fight club’. En Tenerife estuve dos años en los que gane los seis combates en los que competí contra oponentes internacionales. Durante mi estancia allí también hice una defensa en Bélgica para revalidar mi título de campeón del mundo y la gané. Después de un tiempo en Tenerife decidí que tenía ganas de volver a Albacete, así que hace tres meses que llegué de nuevo a casa, y estoy muy contento. En la actualidad estoy entrenando en el Gimnasio ‘Formas’ con Sergio Castillo, y mi próxima cita importante será el 30 de octubre en la ‘Shensi’, la prestigiosa liga internacional de deportes de combate profesional y gala de kickboxing en Bulgaria”, refleja.

A pesar del reconocimiento internacional, David Mejía nunca ha roto el vínculo con Albacete, y eso ha contribuido a impulsar este deporte en la ciudad, y a inspirar a jóvenes deportistas albaceteños. Y es que, más allá de los cinturones y las victorias, este deportista conserva la humildad de quien recuerda perfectamente sus comienzos. “Me gusta seguir afrontando los entrenamientos con la misma intensidad que cuando era un adolescente y soñaba con abrirme camino desde un gimnasio de barrio. Mi historia es también la de la ciudad que apostó por el deporte y me vio crecer, así que nunca me olvidaré de Albacete. Esta ciudad fue el escenario de mis primeros pasos, y donde aprendí que el éxito se construye con esfuerzo, constancia y trabajo diario”, concluye.

A día de hoy, David Mejía continúa compitiendo al máximo nivel y llevando el nombre de Albacete por todo el mundo. Su trayectoria demuestra que los grandes campeones no solo nacen con talento, sino que también se forjan gracias a las oportunidades, al compromiso y al apoyo de quienes han creído en ellos desde el primer día.

















// Fotos: Cedidas //

