Un pequeño pueblo de Albacete busca a alguien que se haga cargo de su panadería

El establecimiento podrá vender y elaborar pan y bollería, además de masas fritas, aperitivos, golosinas y refrescos

Fuensanta busca a una persona o empresa dispuesta a ponerse al frente de su despacho de pan municipal. El negocio podrá vender panes tradicionales y especiales, bollería, golosinas, aperitivos y bebidas refrescantes e incluso fabricar sus propios productos dentro del establecimiento. Sin embargo, tendrá claramente marcados los límites: nada de convertir el local en un bar, instalar una barra o colocar mesas y terraza.

El Ayuntamiento ha preparado las condiciones para conceder la explotación del establecimiento situado en el Paseo de la Libertad, cuya actividad tendrá que mantenerse durante un mínimo de cuatro horas diarias en horario de mañana.

Según la documentación a la que ha tenido acceso El Digital de Albacete, la concesión afecta únicamente a las instalaciones interiores del local y será gestionada por el adjudicatario a su propio riesgo y ventura.

Un canon mínimo de 1.800 euros

El precio de salida se ha fijado en 1.800 euros, cantidad que las empresas o autónomos interesados podrán mejorar al alza mediante sus ofertas.

Al tratarse de una concesión administrativa, el canon no estará sujeto al IVA. El importe definitivo dependerá de la propuesta presentada por quien termine consiguiendo la explotación.

La documentación establece, además, una carencia durante el primer año de la concesión, atendiendo a las condiciones y contraprestaciones que tendrá que asumir la persona responsable del negocio. El valor estimado de la concesión asciende a 7.200 euros.

Dos años, con posibilidad de llegar a cinco

La concesión se otorgará inicialmente por un periodo de dos años. Después podrá prorrogarse anualmente hasta alcanzar un máximo de cinco años, siempre que se cumplan las condiciones establecidas y se acuerde la continuidad correspondiente.

El adjudicatario tendrá que abrir como mínimo durante las mañanas y garantizar al menos cuatro horas de actividad diaria.

Podrá vender y fabricar pan

El establecimiento está calificado como despacho de pan, panes especiales y bollería.

La actividad permitirá tanto vender al por menor estos productos como fabricarlos en el propio local. El servicio obligatorio será precisamente el despacho de pan, especialidades y bollería.

El futuro concesionario podrá ampliar la oferta mediante la venta de masas fritas, aperitivos, frutos secos, golosinas y bebidas refrescantes.

Esta posibilidad abre la puerta a una actividad comercial más amplia que la de una panadería convencional, aunque sometida a las restricciones establecidas expresamente por el Ayuntamiento.

Nada de convertirlo en una cafetería

La principal línea roja aparece al final de las condiciones técnicas.

El local no podrá utilizarse como bar o cafetería. Queda prohibida la instalación de una barra, mesas interiores o terrazas destinadas a consumir los productos dentro o alrededor del establecimiento.

Tampoco podrán celebrarse fiestas o eventos privados ni ampliarse el horario sin una autorización municipal previa.

Por tanto, aunque puedan venderse bebidas refrescantes y determinados aperitivos, el funcionamiento tendrá que seguir siendo el propio de un despacho comercial y no el de un establecimiento hostelero.

Tampoco podrá vender tabaco

El documento incorpora otras prohibiciones. No se permitirá vender tabaco ni fumar dentro del establecimiento. También quedará prohibido suministrar bebidas alcohólicas a menores, aunque el pliego técnico no incluye el alcohol entre los productos expresamente autorizados para la actividad ordinaria.

El concesionario tampoco podrá vender frutos secos con cáscara, como pipas o pistachos. Las máquinas recreativas y otros elementos de juego requerirán una autorización expresa del Ayuntamiento.

Sin subarrendar ni ceder el negocio

Quien resulte adjudicatario deberá explotar directamente el despacho de pan.

No podrá ceder el negocio total o parcialmente a terceros, subarrendar la concesión ni recurrir a la subcontratación sin la correspondiente autorización municipal. Las condiciones establecen que este tipo de contrato no admite la subcontratación.

El incumplimiento de estas prohibiciones podrá llevar a la resolución del contrato.

Luz, agua y basura por cuenta del concesionario

El canon no será el único coste que tendrá que afrontar la persona responsable del establecimiento.

Los gastos de electricidad, agua y recogida de basuras o restos orgánicos correrán íntegramente por cuenta del concesionario. Los recibos deberán domiciliarse a su nombre.

También tendrá que abonar los impuestos, tasas y obligaciones económicas que se deriven del ejercicio de la actividad, además de cumplir la normativa laboral, sanitaria y de prevención de riesgos.

Limpieza diaria de todas las dependencias

La conservación del local será otra de las principales obligaciones. El adjudicatario tendrá que mantener las instalaciones en perfectas condiciones higiénicas y realizar diariamente el barrido y fregado de los suelos, la limpieza del mobiliario, el vaciado de las papeleras y la desinfección de los servicios sanitarios.

También deberá asumir las reparaciones y sustituciones necesarias para conservar el inmueble y responder por los daños causados por el uso o por los propios clientes.

Si los técnicos municipales detectan deficiencias, podrán exigir que se acometan los trabajos necesarios para recuperar el correcto funcionamiento de las instalaciones.

El Ayuntamiento hará un inventario

Antes de que empiece la actividad se formalizará un inventario del local, los enseres y las instalaciones municipales entregadas.

El concesionario podrá incorporar sus propios muebles, maquinaria y materiales, pero estos elementos tendrán que quedar identificados en el acta inicial para diferenciar los bienes privados de los municipales.

Cuando termine la concesión, las instalaciones municipales deberán devolverse en el mismo estado en el que fueron recibidas, salvo el desgaste normal derivado de su utilización.

Las mejoras se quedarán en el local

El adjudicatario no podrá realizar obras que modifiquen la estructura ni cambiar el uso del establecimiento.

Cualquier reforma o mejora necesitará una autorización expresa y las licencias o comunicaciones que correspondan. Una vez finalizada la concesión, esas mejoras pasarán a ser propiedad municipal sin que el concesionario tenga derecho a recibir ninguna indemnización.

Los sistemas de seguridad que se quieran instalar también correrán por cuenta del responsable del negocio y necesitarán permiso previo.

Los precios tendrán que estar a la vista

El establecimiento deberá colocar en un lugar visible tanto el horario de apertura como la lista completa de precios.

El cartel tendrá que reflejar el importe aplicable a todos los productos y el IVA correspondiente. También deberá depositarse una copia de esa relación de precios en el Ayuntamiento, únicamente para que la administración tenga conocimiento de ella.

Los clientes tendrán igualmente a su disposición hojas de reclamaciones, cuya existencia deberá anunciarse de forma visible y permanente.

Carnet de manipulador de alimentos

El concesionario seleccionará y contratará directamente al personal que necesite, sin que el Ayuntamiento asuma ninguna obligación laboral respecto a esos trabajadores.

Tanto el titular como sus empleados tendrán que cumplir los requisitos necesarios para desarrollar la actividad. Entre ellos figura estar en posesión del carnet de manipulador de alimentos y encontrarse al corriente en las obligaciones con la Seguridad Social.

El personal deberá mantener una actitud profesional y tratar al público con corrección y respeto.

Un seguro mínimo de 200.000 euros

Antes de formalizar el contrato, la persona adjudicataria tendrá que contratar un seguro de responsabilidad civil.

La póliza deberá tener una cobertura mínima de 200.000 euros para responder por posibles daños ocasionados a personas, bienes o derechos públicos y privados durante la prestación del servicio.

El concesionario deberá indemnizar también los daños a terceros derivados de la explotación del local, salvo cuando sean directamente imputables a la administración.

Inspecciones municipales periódicas

El Ayuntamiento conservará la capacidad de comprobar en cualquier momento el funcionamiento del despacho.

Podrá realizar inspecciones periódicas para verificar el estado de las instalaciones, la limpieza, el cumplimiento de los horarios y el respeto a todas las condiciones. De esas visitas podrán levantarse actas para evaluar la prestación del servicio.

Fuensanta busca así mantener en funcionamiento su despacho de pan mediante una concesión inicialmente prevista para dos años, ampliable hasta cinco. Un negocio con un canon mínimo de 1.800 euros, el primer año de carencia y libertad para vender o fabricar pan y bollería, pero con una advertencia especialmente clara: podrá ser panadería, pero nunca bar o cafetería.

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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