Carlos Moreno tiene una vida dividida entre dos mundos aparentemente muy alejados. Por un lado, la música y la enseñanza; por otro, una labor que nació de la necesidad y que le ocupa buena parte de su tiempo libre: rescatar animales abandonados y ayudar a especies que necesitan una segunda oportunidad. Aunque sus raíces están en la provincia de Albacete, concretamente en Ayna y Liétor, actualmente desarrolla su actividad profesional en Andalucía, donde se ha convertido en una pieza clave para muchos animales que aparecen en situaciones de vulnerabilidad.
Desde Lebrija (Sevilla), Carlos gestiona grupos de rescate en las provincias de Sevilla y Cádiz, coordinando avisos, acogidas y actuaciones para ayudar a animales abandonados o que necesitan asistencia. Una realidad que, según explica, presenta una dimensión muy diferente a la que conocía en Albacete. “En Andalucía el abandono es una barbaridad si lo comparas con Albacete”.
Eso sí, sus rescates van más allá de los perros y gatos. El profesor explica que en su entorno se encuentra con animales de todo tipo, incluso exóticos “como conejos, serpientes y otras especies”, indica. Así, entre sus intervenciones hay desde los animales domésticos hasta ejemplares de fauna salvaje que necesitan atención y una oportunidad.
Desde erizos hasta halcones
“He ayudado a murciélagos, golondrinas, vencejos, erizos, águilas y halcones”, entre una lista interminable, asegura. Una circunstancia que se debe en parte, a la zona en la que reside que cuenta con espacios naturales de gran valor. “Doñana está justo al otro lado del río”, explica, poniendo en valor un entorno donde conviven especies como flamencos, águilas, buitres y una gran variedad de fauna. “Mucha gente se cansa de especies exóticas, como las tortugas”, sostiene.
Ante esta situación, Carlos ha creado espacios específicos para evitar que estos animales sean liberados en la naturaleza. “He creado estanques donde controlo que no se reproduzcan, pero tampoco se liberen”, señala.
“Rescatar no es una afición. Esto lo hago porque hay una situación muy difícil”
Una labor que no desarrolla solo, ya que su proyecto también ha ido creciendo gracias a sus redes sociales, con la colaboración de personas que se han ido sumando. “El triunfo de mi protectora es que todo el mundo forma parte y que cada uno aporta lo que pueda”, asegura, pues considera que la clave es la implicación de la sociedad.
Además, manifiesta que cuando regresa a casa, en Albacete, nunca lo hace “de vacío”. “Siempre hay algún animal que me traigo de allí”, explica. Del mismo modo, asegura que, para él, rescatar animales no es una afición, sino una respuesta ante una situación preocupante. “Mi afición no es rescatar, es viajar. Esto lo hago porque hay una situación muy difícil. Espero dejarlo algún día”.
Detrás de cada rescate hay una historia, pero también una persona dispuesta a tender la mano. Carlos Moreno compagina las partituras con los avisos de animales que necesitan ayuda, llevando sus raíces albaceteñas allá donde va, y demostrando cómo pequeños gestos cambian vidas.

