El aumento del coste de la vida está obligando a miles de trabajadores de Albacete y Castilla-La Mancha a replantearse sus vacaciones de verano. Lejos de mantener los planes previstos, la mayoría reconoce que tendrá que hacer ajustes para poder viajar, principalmente reduciendo los días de estancia o buscando destinos más económicos.
Así lo refleja el último estudio elaborado por Randstad, que concluye que el 80,5 % de los trabajadores castellanomanchegos modificará sus vacaciones estivales debido al incremento de los precios. En concreto, un 42,6 % recortará los días de viaje, mientras que un 37,9 % optará por destinos o alojamientos más baratos. Solo un 19,5 % asegura que podrá mantener sus vacaciones tal y como las había planeado.
Castilla-La Mancha se sitúa además entre las comunidades autónomas donde más se reducirá la duración de las vacaciones. El porcentaje de trabajadores que acortará su estancia es muy similar al registrado en la Comunidad de Madrid (42,2 %) y superior al de otras regiones donde la prioridad pasa por encontrar alternativas más económicas.
El bolsillo también cambia el día a día
El impacto de la inflación no solo se deja notar en las vacaciones. El estudio revela que el 91,2 % de los trabajadores de Castilla-La Mancha ha tenido que modificar sus hábitos de consumo cotidianos como consecuencia del aumento del coste de la vida. De ellos, un 78,5 % afirma haber cambiado sus hábitos de forma generalizada, mientras que un 12,8 % lo ha hecho en determinadas situaciones.
A nivel nacional, la tendencia es similar. El 77,3 % de los trabajadores españoles reconoce que el encarecimiento de los precios condicionará sus vacaciones este verano y un 73,9 % ya ha cambiado su forma de consumir en el día a día.
Menos días fuera y destinos más baratos
Según la encuesta, realizada entre cerca de 5.700 trabajadores, el presupuesto destinado a las vacaciones se ha convertido en uno de los principales sacrificios de este verano. En España, el 40,1 % reducirá la duración de sus viajes, mientras que el 37,2 % buscará alojamientos o destinos más asequibles. Apenas un 22,7 % podrá disfrutar de sus vacaciones sin realizar ningún tipo de ajuste.
El informe también pone de manifiesto que las mujeres son quienes más modificarán sus planes estivales. El 80,1 % reconoce que tendrá que hacer cambios, frente al 74,6 % de los hombres. Además, el grupo de edad comprendido entre los 25 y los 44 años es el más afectado, ya que casi ocho de cada diez trabajadores de esa franja cambiarán sus vacaciones, especialmente por el peso que tienen en su economía gastos como la hipoteca o el alquiler.
Por último, el nivel de estudios también marca diferencias. Los trabajadores con formación de posgrado son los que en mayor medida podrán mantener sus vacaciones sin cambios, mientras que quienes cuentan con estudios básicos o de Bachillerato y Formación Profesional son los que más se verán obligados a reducir los días de viaje para ajustar el presupuesto.

