((Trabajo sucio es lo que hago, trabajo sucio pero es trabajo, si con dinero quieres estar trabaja sucio y lo tendrás Trabajo sucio – Eskorbuto)
El trabajo en equipo cimienta su éxito, si lo termina teniendo, en muchas circunstancias, todas ellas revestidas de virtudes. Lo importante al fin y al cabo, es que cada una de las piezas cumplan su función lo mejor posible para conseguir que un buen puñado de partes funcionando autónomamente echando raíces en la excelencia consigan un todo coral que, a la fuerza, sea también sobresaliente.
Lo retorcido del éxito grupal es que requiere de una simbiosis sinfónica de todos sus protagonistas. Y hay, como en todo, partes del puzzle con la función de ganar, y otras con el objetivo de no perder. Ocurre en el fútbol, y sirva como ejemplo. El delantero tiene que meter los goles, y el portero, en su absoluta soledad bajo palos, se limita a no recibirlos.
Y de equipos, de éxito y de trabajo vengo a hablarles. En una de las peores semanas en cuanto a los trabajos de extinción de incendios que Castilla-La Mancha ha enfrentado desde que diseñó su bandera hace 40 años, y aunque resta aún algún que otro día para el postpartido, podemos analizar cómo ha desempeñado su función cada una de las piezas del equipo en torno a la batalla que arrancó en La Mierla hace hoy trece días.
Porque los actores que interpretan la película de la extinción de un incendio son tan incontables como todas las fases por las que pasan las llamas. Desde que se detectan hasta la última estación, la de la extinción completa, un incendio pasa por estar activo primero, estabilizado después y controlado al fin y al cabo antes de ser solo humo.
En ese camino de sofocar infiernos cuentan todos. Más allá de la gestión política, que tiempo habrá de valorarla, no solo de bomberos se nutre el operativo. Conductores de los vehículos pesados y de los medios aéreos; personal técnico que en minutos diseña el mapa y la estrategia para atacar el fuego; vigilantes que desde la torreta no le quitan ojo a cualquier movimiento del enemigo; o agentes forestales que lo dejan todo y más en su función trabajan como uno solo.
Una alineación impensable sin la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, personal sanitario, Protección Civil y hasta todos y cada uno de los voluntarios que preparan albergues y le quitan la hebra al choped aunque sea para tener el avituallamiento listo.
Hay un jugador más en esta legión, un actor del que solo se acuerdan las crónicas cuando no lo hace del todo bien y que nunca sale en los titulares cuando cumple su función de manera quirúrgica y perfecta. Los responsables institucionales de dar cuenta de toda la información en tiempo real. Esos periodistas de gabinete que allanan el camino a sus compañeros en los medios y que, cumpliendo con su labor de dar servicio, se están mereciendo la Matrícula de Honor en estas últimas dos semanas.
De dentro hacia afuera, desde los que están en primera línea a los que coordinan en el despacho, me arriesgo a citarlos a riesgo de que alguno se me quede fuera. Que me perdone.
Beatriz Pérez Herrera, Pablo Ramos y Lara López a pie de terreno desde Tamajón y a diario con la chaqueta de Geacam puesta. Javier Bravo, oliendo a humo, prestando la fuerza de su trabajo a las comunicaciones que ha impulsado el Ayuntamiento de Tamajón. Mar Gato desde la Diputación de Guadalajara. Nuria Gil desde la Delegación de la Junta en la provincia. Esther Pastor y José Virgilio Fernández desde la Consejería de Desarrollo Sostenible. Y Jaime Chicharro desde la Delegación del Gobierno.
Y por supuesto, detrás de ellos y a su altura, los foteros y camarógrafos que no han dejado un solo resquicio por capturar. A todos vosotros, desde el otro lado de la trinchera, infinitas gracias.
UNA PEQUEÑA POST DATA
Los hay, también, que no trabajan bien ni de forma individual. Hablo ahora de los incendios en la frontera que comparten Toledo, Ávila y Madrid.
El pasado sábado, cuando peor estaba la cosa, Talavera de la Reina habilitó varios espacios municipales para realojar a los cientos de vecinos de zonas afectadas que así lo necesitaron. Con la situación en nivel operativo 3 y el Estado controlando una emergencia de categoría nacional, se dio permiso a los profesionales de los medios de comunicación para acceder a realizar su trabajo y reportajear la situación.
Algún que otro medio y algún que otro compañero, de alcance nacional, no hizo bien su trabajo. Invadió la intimidad de personas que pernoctaban un recinto ferial y llegaron, incluso, a emitir a afectados cambiándose de ropa. La solución por parte de quien tenía el mando fue tajante: no podrán entrar más medios de comunicación al interior del recinto.
Mi corporativismo me impide afinar más la puntería y quedarme en el pecado sin nombrar al pecador. Pero así no, compañeros.
Humberto del Horno

