Hay lugares que marcan para siempre. Rincones a los que siempre se vuelve, no solo por los recuerdos, sino porque forman parte de la propia identidad. Para Rozalén existe uno muy especial en la provincia de Albacete, un pequeño municipio de la Sierra del Segura donde pasó buena parte de su infancia, que sigue siendo su refugio y donde cada verano impulsa uno de los festivales más importantes de la región. Ese lugar es Letur.
Con poco más de 900 habitantes, este municipio está considerado uno de los pueblos con mayor valor patrimonial de Castilla-La Mancha. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, conserva uno de los cascos urbanos de origen andalusí mejor preservados de la comunidad autónoma, con un entramado de calles estrechas, empedradas y llenas de historia que constituye uno de sus grandes atractivos.
Los orígenes de Letur se remontan a la Prehistoria, como demuestran las pinturas rupestres de la Fuente de la Sabina, incluidas en el conjunto de Arte Rupestre del Arco Mediterráneo declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. A ello se suman importantes vestigios de época ibérica, aunque fue la presencia andalusí la que definió la imagen que hoy conserva el municipio. Sus calles sinuosas, las viviendas encaladas, los patios interiores y los tradicionales sistemas de distribución del agua siguen formando parte de su esencia.
Unión entre patrimonio y naturaleza
El corazón del pueblo se encuentra en la Plaza Mayor, presidida por la iglesia de Santa María y el edificio renacentista del Ayuntamiento. En este último puede verse una singular placa dedicada al rey Amadeo I de Saboya, uno de los detalles históricos que sorprenden a quienes recorren sus calles.
Pero si hay algo que distingue a Letur es la perfecta unión entre patrimonio y naturaleza. Sus miradores, como La Molatica, San Sebastián, La Artezuela o Las Moreras, ofrecen espectaculares vistas sobre las huertas escalonadas, los barrancos y el paisaje montañoso de la Sierra del Segura.
El agua también forma parte inseparable de la identidad del municipio. Fuentes, acequias, arroyos, pequeñas cascadas y antiguos sistemas hidráulicos acompañan al visitante durante el recorrido por el casco urbano y sus alrededores. De hecho, ya en el siglo XVI este enclave era descrito como un lugar «alegre y de mucho agua y frescuras».
Impresionantes parajes
Muy cerca del núcleo urbano se encuentran algunos de sus parajes más conocidos, como el Charco Pataco o la Cascada de los Pradillos, dos espacios que cada año atraen a numerosos Letur no desaparece. Al contrario. La calidad de sus cielos y la escasa contaminación lumínica lo han convertido en uno de los municipios integrados en el Destino Turístico Starlight Sierra del Segura, un reconocimiento que lo sitúa entre los mejores lugares de la senderistas y amantes de la naturaleza.
Cuando cae la noche, el atractivo de Letur no desaparece. Al contrario. La calidad de sus cielos y la escasa contaminación lumínica lo han convertido en uno de los municipios integrados en el Destino Turístico Starlight Sierra del Segura, un reconocimiento que lo sitúa entre los mejores lugares de la región para contemplar las estrellas.
Más allá de su patrimonio histórico y natural, Letur ha reforzado su proyección en los últimos años gracias a Leturalma, el festival impulsado por Rozalén que ha situado al municipio en el mapa cultural nacional. A ello se suma el esfuerzo de recuperación realizado tras la DANA de 2024, un episodio que puso a prueba la fortaleza de sus vecinos y que ha convertido a este rincón de la provincia en un ejemplo de resiliencia sin perder la esencia que lo hace único.

