DESDE EL ACEQUIÓN | Campeones del mundo. Casi ná

Artículo de opinión de Antonio Martínez

Querido paisano:

Te escribo desde lo alto de la muralla del yacimiento arqueológico del Acequión, a la espera de que soplen vientos más favorables a tu causa, porque ya me dirás tú si es de recibo tener al alcance de la mano un trocito, por pequeño que este sea, de nuestra historia más remota y no tener el valor ni el arrojo suficiente para convertirlo en un hito de atracción turística de primer orden en nuestra ciudad. Está claro que no se le pueden pedir peras al olmo.

Como tampoco se podía pedir que la selección Argentina dejase a un lado esa forma tan brusca que tiene de entender el fútbol, a fin de cuentas estaban jugando la final del campeonato del mundo, que no se merecía tanta dosis de aspereza y rudeza, que casi llegó a bordear la violencia en más de una ocasión, y que a la postre cayó del lado nuestra selección, la española. Del lado de quien antepuso la calma en el juego a las prisas del juego directo, dejando que los cancheros persiguieran sombras a empujones; del lado de quien siempre controló el ritmo del partido a su antojo, y del lado de quien buscó con ahínco el gol, hilvanando pases con criterio entre la agresiva muralla defensiva argentina, triangulando a conveniencia sin abusar del envío en largo, tirando desmarques imposibles de detectar y jugando siempre por y para el equipo. Ese ha sido el éxito del seleccionador: no arrugarse ante nada ni ante nadie y ser siempre fiel a un estilo de juego propio que solo puede llevar a cabo un puñado de elegidos. Está claro que nadie puede tanto como todos juntos, 

 Por cierto, hay que reconocerle a nuestro querido paisano Ginés Meléndez, titular del complejo deportivo del paseo de la Cuba, le pese a quien le pese, el buen ojo que tuvo al confiar en De la Fuente para que aprendiera el oficio de seleccionador desde abajo, para ir escalando peldaños con paciencia y asumiendo nuevas y más complejas responsabilidades a base de mucho trabajo y buenos resultados. 

Volviendo al tema del turismo y enlazándolo con las manifestaciones culturales locales, te diré que la antigua Asociación AMIThE, ahora Fundación, ha vuelto a la carga reclamando una mayor atención municipal al edificio que en su día albergó el Banco de España y que hoy es un espacio vacío y sin alma que solo acumula polvo y desidia a partes iguales, proponiendo recuperar el proyecto del Museo Nacional de las Artes y Producciones Circenses, que en su día estuvo a punto de ser una realidad que solo se desbarató con la llegada al despacho rectangular de la Casa Consistorial de una alcaldesa popular, que dejó morir el proyecto por inanición y eso que la pasta la ponía en su totalidad papá Estado.

Por si acaso es verdad que la historia acaba poniendo a cada uno en su lugar, conviene recordar que fue una alcaldesa socialista la que consiguió la financiación necesaria para la apertura del edificio y una alcaldesa popular quien la dejó pasar de largo sin mover un solo papel en cuatro años. También fue un alcalde socialista quien, contra viento y marea, consiguió que el edificio pasase a ser propiedad municipal, y de nuevo es un alcalde-candidato popular el que lleva haciéndose el remolón estos tres últimos años como si la cosa no fuera con él y el edificio no existiera y eso que está en pleno centro de la ciudad y a la vista de quien levantar la mirada. Como dice el Dibu Martínez, portero de la selección argentina: jugar para atrás es de cagones. Pues eso.

Y es que, mal que le pese a nuestro querido candidato, trabajar para promocionar el turismo local no es solo ir a Madrid y hacerse cuatrocientas fotos debajo de un cartel publicitario. Para eso, y ya puestos a fardar, que se gaste de 150 a 500 $ en un anuncio de un día en el mismísimo Time Square, que queda mucho más guay, donde va a parar. Ocurrencias aparte, lo que de verdad se precisa es innovar y proponer acciones inéditas que sitúen a la ciudad en el mapa turístico nacional como punto de encuentro único, y el Museo Nacional de las Artes y Producciones Circenses, el premio de narrativa Ciudad de Albacete, el yacimiento de El Acequión, la recreación del paso de las Brigadas Internacionales por la ciudad, o el Teatro Circo, del que por cierto nada se sabe de su candidatura a formar parte del patrimonio de la humanidad de la Unesco, desde que la Asociación AMIThE abandonase del barco cansada de tanto ninguneo y tanta indolencia, serían unos excelentes reclamos.

Hay ocasiones en las que, por mucho que se corra en bici o a pie, se llega a destiempo, y si no que se lo digan a Enzo Fernández en su entrada a Cubarsí. Pues algo así es lo que le ha sucedido a nuestro apreciado candidato con la entrega de toda la estructura que la empresa RES venía instalando en la calle ancha, y en la que anclaban paraguas y otros colgajos en verano, que ahí sigue, muerta de risa sin saber lo que hacer o donde colocar todo el estaribel. La diligencia con la que la actual corporación municipal trabaja es lo más parecido al deambular del cuarentón Messi por el verde, que solo se activa en los metros finales, o lo que es lo mismo cuando las elecciones municipales están a la vista. Antes, para que correr, si eso es cosa de cobardes.

No me quiero despedir sin decirte que todavía sangro por la herida que mantiene abierta el expresidente Zapatero, y deseando estoy que se aclaren en sede judicial todos los interrogantes que planean sobre su actividad privada. Aún me cuesta creer que sea cierto lo que leo y escucho. Igual es porque sigo pensando que la presunción de inocencia es un derecho que no se puede conculcar así como así.  Lo cierto es que sigo tan incrédulo como los aficionados argentinos que soñaban con ver aterrizar en el Aeropuerto Internacional Ezeiza a su equipo recién salido campeón del mundo, y aún no se han hecho a la idea de que el number one viste de rojo y no de albiceleste como gran parte de los fuegos artificiales que disparó la FIFA en la ceremonia de entrega de trofeos, de la que no había forma de echar a Trump ni con agua hirviendo. Menudo personaje más nefasto para la humanidad nos está tocando padecer. Conspiraciones aparte en las que no creo, vaya ojo que tuvo el pirotécnico jefe con la elección de los colores y la mezcla del azul del cobre con el blanco del aluminio, cuando lo suyo era haber utilizado a espuertas el rojo del estroncio, más que nada porque resulta mucho más llamativo.

Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.

Nos leemos de nuevo para la Feria. Feliz verano, descansa lo que puedas y ponte a remojo cuando el calor apriete.

PD. Desconfía de aquel que se ampara en el bien común para jugar con ventaja.

Antonio Martínez

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