((Arde la culpa de nuestro deseo y las palabras que llevan veneno, prque esto es el incendio, esto es el incendio, somos un incendio sin control El incendio – Sidonie))
Arde, de nuevo, Castilla-La Mancha, arde de nuevo la provincia de Guadalajara, y arde, la casualidad, a la orilla de lo que hace 21 años se convirtió en el incendio más trágico de nuestra historia reciente, aquel que se llevó la vida de once trabajadores que luchaban contra las llamas y que se originó en aquella maldita barbacoa de La Riba de Saelices.
En La Mierla van ya para 30.000 hectáreas calcinadas en lo que ya es el peor incendio del verano (y de la historia) en nuestra tierra. En la acera de enfrente, Selas también ha prendido, también con nivel 2. Y como todas las cosas que ocurren al mismo tiempo que se desempolvan las urnas, el eco que producen se eleva a su máximo exponente. Dejar pasar la oportunidad política para menoscabar las esperanzas del adversario se antoja hoy, y hablo del plano estrictamente autonómico, realmente inverosímil.
En plena campaña de riesgo alto de incendios y con parte de los bomberos forestales protestando ante el Gobierno regional, a lo que se suma el cabreo de los agricultores por las restricciones a su trabajo en las jornadas en las que el sol más aprieta, a García-Page le ha venido el Pisuerga a verle a la misma plaza mayor de su Valladolid.
Quiso el destino que el presunto responsable del incendio fuera un agricultor y alcalde de Vox a tiempo parcial, y aunque está por ver si con o sin la razón de su mano, lo cierto es que tendrá que dar explicaciones de si cosechó contra la ley o con todas las de la ley.
Se da el caso de que la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, supo de la identidad de la cerilla al mismo tiempo que se subía al estrado del Parlamento regional para dar respuesta a una petición de Vox sobre auditar la gestión de la empresa pública Geacam, responsable de la extinción y prevención de incendios. Y pasó que, con la certeza de que Vox tendría que dar explicaciones sobre la circunstancia que ahora nos ocupa, antes de llegar al primer minuto de su intervención ya había soltado la liebre. «El incendio lo ha originado una cosechadora», espetó desde la tribuna de oradores. «Ha subido usted muy alterada», le replicó el líder de Vox, David Moreno.
Y así es como, una vez más, se desvía el foco de lo importante, por obra y gracia de una campaña electoral que si bien es perenne, está a las puertas de entrar en su recta final.
Así lo atestiguó también el sainete sabatino protagonizado por el PP. A Paco Núñez, a quien todos los profesores parecen tenerle manía, le ‘vetaron’ la entrada al Puesto de Mando Avanzado. Así lo hizo saber en pleno directo en la televisión pública primero y en Europa Press después, provocando la rápida respuesta rápida del Gobierno regional. «A dónde vas, Manolete», le vinieron a decir.
Y es que, en aquel preciso instante, eran todavía 15.000 las hectáreas incandescentes y hasta medio millar de profesionales estaban intentando aplacar el avance del fuego. Ir de turismo al operativo donde se está luchando contra la tragedia no parece ser el mejor plan para un sábado de llamas.
Hay mucha prisa, en España y en Castilla-La Mancha, por recontar votos. Sería deseable que eso no desviara la atención de lo importante y de lo urgente. Apaguemos el fuego, hagamos balance y pasemos facturas, que las habrá. De momento, más allá de lo grosero de la estadística del destrozo, lo cierto es, (tocando madera), que vidas humanas y núcleos urbanos están esquivando la tragedia, no así un espacio natural con el que vuelve ceniza un trocito de nuestro patrimonio natural.
Humberto del Horno

