DESDE EL ACEQUIÓN | El candidato

Artículo de opinión de Antonio Martínez

Querido paisano:

Ahora que el calor aprieta de lo lindo, cuando cae la tarde, te escribo desde la parte más elevada de los muros de mampostería que rodean el yacimiento de la Motilla del Acequión, con la esperanza de que el viento que apenas mece las hojas del cuaderno que siempre me acompaña traiga consigo algo de frescor a la que fuera tu morada allá en la Edad del Bronce. Temo que me suceda como a la sufrida ciudadanía que usa el transporte público en la ciudad, que es poner un pie en el autobús y entrar directamente al infierno sin el auxilio de una cantimplora. Tal es el calvario al que se ven sometidos los usuarios en determinadas líneas, que no se cansan de denunciarlo un día sí y otro también, hasta ahora con poco éxito, todo hay que decirlo. 

Según me cuentan quien entienden de estas cosas, la dejadez con la que el equipo de gobierno está tramitando el nuevo contrato de transporte urbano puede que esté detrás de todo este sindiós. Y es que pretender que todo siga funcionando con normalidad con una adjudicación caducada hace ya veinticuatro meses no puede traer nada bueno, por mucho que el inquilino del despacho rectangular de la Casa Consistorial se empeñe en dilatarlo todo hasta media hora antes de que se convoquen las elecciones municipales, para mayor gloria suya y la de su fiel muchachada.

Volviendo al asunto del Acequión, supongo que sabrás que, al decir del director de las obras de recuperación de la Motilla, será a comienzos de septiembre cuando se retomen los trabajos arqueológicos que nos arrojen algo más de luz acerca de tus andanzas por estas tierras. Nunca es tarde si la dicha es buena, que dice el refrán, aunque tampoco estaría de más que nuestro apreciado candidato se estirase un poco más y no fuera tan rácano a la hora de confeccionar el próximo presupuesto, al menos en lo concerniente al yacimiento, que mira que le cuesta comprender la importancia que tiene recuperar nuestro pasado para disfrutarlo en el presente y legarlo, si es posible mejorado, para el futuro; y eso que desde la Diputación Provincial, entre unas cosas y otras se le ha transferido casi el 50% de la aportación municipal inicial, que se dice pronto.

Seguro que te habrás dado cuenta de que me he referido a la todavía primera autoridad local como candidato a la Alcaldía, que es lo que figurará a partir de ahora en sus tarjetas de presentación, una vez que el mandamás popular  toledano de origen almanseño le ha dado su bendición, aunque haya sido a distancia, en diferido y en forma de simulación. Pelillos a la mar, el caso es que bendecido está para que intente su reelección en las elecciones del próximo mes de mayo, por lo que no sería de extrañar que a partir de ahora y por lo que pudiera suceder, las desavenencias públicas con el partido de la ultraderecha den paso a una entente cordiale, eso sí, sin ofender un pelo al dúo tránsfuga que hoy por hoy sostiene al gobierno, de tal forma que se vaya allanando el camino ante una eventual coalición de las derechas el año próximo, que es lo anhelan en la calle del Muelle y lo que tratarán de evitar a toda costa desde Pedro Coca.

Haría bien el candidato en no fiarlo todo a la suerte, a su buena estrella o a la conjunción astral más favorable, y fuera cumpliendo alguna de sus promesas electorales, y no me refiero solo a las que figuran en la hoja parroquial con la que concurrió a las pasadas elecciones, que a estas alturas de la película de ahí espero más bien poco, sino a los compromisos adquiridos en el salón de plenos municipal, sede de la soberanía popular y que merece un poco de respeto, o al menos cumplir con lo que allí se proclama, por lo que ya está tardando en presentar algún documento que echarnos a la boca sobre el cacareado Plan Integral de Vivienda, del que desde que se anunció el pasado mes de enero solo conocemos el título, bonito y resultón, pero tan vacío de contenido como un triste botijo sin agua.

Lo peor de todo es que la hoja de servicios que en esta materia puede exhibir el candidato, poco o nada ayuda a confiar en que la palabra dada en sede plenaria vaya a ser una realidad cercana en el tiempo. Y es que lo datos son contundentes. Ante una demanda de 600 solicitudes para acceder a una vivienda con algún grado de protección, nuestro apreciado candidato, hasta la fecha se ha conformado con poner la primera piedra, eso sí con todo el boato correspondiente, faltaría más, en una promoción de diez viviendas de alquiler social, además de entregar en incómodos plazos que no satisfizo a nadie las 88 viviendas iniciadas por la Corporación anterior. A este paso de tortuga se va a cansar de poner primeras piedras, hasta echar al menos sesenta paletadas de cemento. Y es que trabajar en la construcción no es tarea sencilla.

En esas estábamos, cuando se hizo pública la sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz por la que se condena a nueve años de inhabilitación a David Sánchez por haber cometido la osadía de presentarse a una plaza convocada al efecto. Los magistrados entienden que, a pesar de no haber encontrado pruebas de la existencia de tráfico de influencias, el puesto de trabajo objeto del litigio estaba pensado para ser ocupado por una persona próxima a quien ostentaría en un futuro la Presidencia del Gobierno. Doctores tiene la Santa Madre Iglesia, pero para el común de los mortales que no alcanzamos a comprender el lenguaje de los dioses, se nos escapa que se sentencie a una persona porque alguien debió de hacer algo para beneficiar a otro, aunque no se sepa ni el quien, ni el que, ni el cómo, obviándose la opinión de los testigos por estar jerarquizados y fiándolo todo al convencimiento de un policía de que algo oscuro debió de suceder, eso si, después de reconocer que eso del Derecho Administrativo no va con él. 

Ah, y de las pruebas ya te puedes ir olvidando, en los delitos de despacho lo único lícito es conjeturar. Estoy convencido de que este juicio jamás hubiera visto la luz si la moción de censura de 2018 hubiera fracasado, o Feijoo hubiera querido ser presidente en 2023. ¿A que tú tampoco?, pues eso.

Así, como el que no quiere la cosa, estamos en la final del Mundial, dejando a la selección francesa, plagada de franceses de la misma Francia, mira tu por dónde, con un palmo de narices y con un mosqueo del quince. Y todo ello a pesar del chute de motivación extra que recibieron de expresidente Rajoy, que cuando pretende ponerse gracioso y chistoso le sale la vena casposa que arrastra y suele meter la pata hasta límites insospechados, y ejemplos, como las meigas, haberlos, haylos y además a patadas. Pero como eso de disculparse como Dios manda no va con las gentes de bien de la derecha que mean colonia, lo único que se le ha ocurrido decir es un socorrido: ya sabéis como soy. No te fastidia, si al final la culpa de sus desvaríos epistolares será nuestra, de los franceses que no son franceses, o sí, o incluso del chachachá, que sirve para todo.

Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuanto toque.

PD. La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo (Platón).

Antonio Martínez

Mapfre

El Digital de Albacete

Diario digital líder en Albacete con toda la información de la capital y provincia
Botón volver arriba