((¿Qué voy a hacer? Je ne sais pas ¿Qué voy a hacer? Je ne sais plus ¿Qué voy a hacer? Je suis perdu Me gustas tú – Manu Chao))
Aún por digerir la dichosa columna periodística de nuestro expresidente, el gallego, a cuenta de los franceses que hay o no hay en la selección de fútbol del país de la baguette, quería proponerles, al menos, tres aristas desde las que poder escudriñar el desatino y sus consecuencias.
La primera. Rajoy no es racista. Rajoy es torpe. Y mal articulista, por cierto, si es que acaso fuera él quien de verdad hila las letras que ofrece el digital al que las presta.
No se olviden, antes de juzgar el todo por la parte, de que el mismo que firmó que en la selección francesa no hay franceses es el que arrancó la primera de sus crónicas mundialistas con un torero mensaje. «En el fútbol, lo que de verdad importa es meter más goles que el rival. Si no lo haces, pierdes. O, en el mejor de los casos, empatas». Pero no, Rajoy no es racista. Si acaso un poco cegato. Que igual que no ve franceses en la selección francesa, confundió toneladas de petróleo en la Costa da Morte con «unos hilillos» de chapapote. ¿Se acuerdan?
A falta de saber si sus prodigiosas columnas son encargadas, bien a una IA, bien a un esbirro de la pluma a la altura de su torpeza, les admito una cosa en la que seguro que coincido con todo un presidente: que da gustico ganar a un francés, algo que sabemos desde Induráin. Que cada ¡mon Dieu! que salió por la boca de un gabacho a cada Roland Garros de Rafa Nadal ganó, en mi caso, fue gloria bendita.
Por eso, hoy más que nunca, haberles tornado el ‘Allons enfants de la patrie’ en su día grande por un ‘Pobre de mí’ es algo que se debe paladear hasta el infinito.
Segundo punto de vista. La esplendidez francesa abruma, así como su postura ante según qué cosa. Esa Francia colonizadora, que sigue dominando parte de África imponiendo su color de piel y sometiendo al otro, que fue además el primer país europeo en la era moderna en abrir la puerta de par en par a la extrema derecha y a sus discursos de odio, se pone ahora estupenda por un artículo periodístico de baja calidad, lo firme quien lo firme.
La tercera esquina desde la que mirar el desastre. Qué desatino el del PP en todo lo que a política exterior se refiere. Hubo un tiempo en el que resultaba innegociable blindar este segmento de la gobernanza a los debates chuscos de argumentario político sin trabajar.
Hay que saber aprovechar el poder del fútbol y el tirón de la selección española para unir lo que a veces parece insalvable. Se lo digo yo, que he llegado a cantar los goles de España abrazado a mi amigo Jota, quizá el barcelonista más cansino que parió el barrio de Aluche en los 80, con lo que conllevaba ser culé en Madrid en plena Quinta del Buitre.
Bien harían las señorías que lideran la oposición en hacer patria en lo que a comportarse ante el mundo se refiere, y blindar, de una vez por todas, una postura que debiera ser común y estar a salvo de cualquier crítica política.


