El fallecimiento este martes de un hombre en el interior de un supermercado Mercadona de Albacete ha vuelto a situar sobre la mesa un debate que ya se abrió hace apenas unos meses tras un caso prácticamente idéntico. Es la segunda muerte registrada en un establecimiento de la cadena en la ciudad en un corto espacio de tiempo, una circunstancia que vuelve a poner el foco sobre la presencia -o ausencia- de desfibriladores en este tipo de grandes superficies.
Tras lo sucedido, El Digital de Albacete ha vuelto a preguntar a Mercadona si, después del anterior episodio, había cambiado algo en relación con la instalación de desfibriladores en sus tiendas. La respuesta de la compañía ha sido clara: «Todo sigue igual». Es decir, sus supermercados continúan sin disponer de estos dispositivos porque la legislación actual no obliga a su instalación en este tipo de establecimientos. Nada puede asegurar que la presencia de un DEA habría evitado el fatal acontecimiento sucedido ayer, pero sin duda una respuesta rápida con estos elementos puede ser clave para salvar una vida en muchos casos, ayudando a las labores RCP manuales que se realizan.
Un debate que vuelve tras una segunda tragedia
La muerte registrada este martes recuerda inevitablemente a la ocurrida el pasado mes de marzo en otro supermercado Mercadona de Albacete, cuando otro cliente falleció tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en el interior del establecimiento.
En aquella ocasión ya se abrió un intenso debate social sobre si superficies comerciales con una elevada afluencia diaria de clientes deberían disponer de desfibriladores externos semiautomáticos (DEA), independientemente de que la normativa autonómica no los exija.
Ahora, apenas unos meses después y tras una segunda tragedia similar, la cuestión vuelve a cobrar fuerza.
Mercadona: «Todo sigue igual»
Fuentes de Mercadona han confirmado a El Digital de Albacete que no ha habido cambios respecto a la situación existente hace unos meses.
Desde la empresa recuerdan que la normativa vigente no obliga a instalar desfibriladores en sus supermercados, por lo que la situación permanece exactamente igual tras el último fallecimiento.
¿Por qué son importantes los desfibriladores?
Los especialistas coinciden en que el tiempo resulta determinante cuando una persona sufre una parada cardiorrespiratoria.
La reanimación cardiopulmonar (RCP) iniciada de forma precoz, junto con la utilización de un desfibrilador durante los primeros minutos, puede multiplicar considerablemente las posibilidades de supervivencia en aquellos casos en los que el ritmo cardíaco sea desfibrilable.
Diversos estudios científicos sitúan la supervivencia en porcentajes muy superiores cuando la descarga eléctrica se aplica durante los primeros tres o cinco minutos desde el colapso, ya que por cada minuto que transcurre sin desfibrilación las probabilidades de supervivencia disminuyen de forma significativa.
Los actuales desfibriladores externos semiautomáticos están diseñados precisamente para ser utilizados incluso por personas sin formación sanitaria específica, ya que analizan automáticamente el ritmo cardíaco y únicamente autorizan la descarga cuando resulta necesaria, guiando al usuario mediante instrucciones de voz. La normativa sí que exige estar en posesión de un curso básico para su manejo, algo que suelen realizar en una sola mañana las empresas que los suministran.
La normativa no obliga a los supermercados
En Castilla-La Mancha la regulación establece la obligación de disponer de desfibriladores en determinados espacios o instalaciones con unas características concretas, pero los supermercados no figuran entre los establecimientos obligados, motivo por el que cadenas como Mercadona, u otros comercios y supermercados, no tienen que instalarlos por imperativo legal.
No obstante, numerosas empresas privadas, centros deportivos, estaciones, aeropuertos, hoteles, centros comerciales o edificios públicos sí han optado por incorporarlos de manera voluntaria como medida adicional de protección para trabajadores y clientes.
Una inversión reducida frente a grandes cifras empresariales
La instalación de un desfibrilador supone una inversión relativamente contenida para una gran empresa. En función del modelo y de sus prestaciones, el precio de un DEA suele oscilar aproximadamente entre los 1.000 y los 2.000 euros, a lo que posteriormente habría que sumar el mantenimiento periódico y la sustitución de algunos componentes. En el caso de un renting cada DEA puede costar entre 60 y 90 euros al mes, aunque en grandes cantidades se puede conseguir un precio mucho más reducido.
Esta cifra contrasta con los resultados económicos presentados por Mercadona el pasado mes de marzo. La compañía presidida por Juan Roig cerró 2025 con unas ventas de 41.858 millones de euros y un beneficio neto récord de 1.729 millones de euros, un 25% más que el ejercicio anterior, consolidando el mejor resultado de su historia.


