Hay lugares que nunca dejan de ser hogar, por muchos años que pasen o por muy lejos que lleven las responsabilidades profesionales. Cada verano, uno de los rostros más conocidos de la política española vuelve a este rincón al que siempre termina regresando, un enclave en la provincia de Albacete donde el tiempo parece detenerse. El protagonista es José Bono, quien ya disfruta junto a su familia de sus vacaciones en Salobre.
Salobre ha vuelto a convertirse este verano en el punto de encuentro entre José Bono y su familia. El expresidente de Castilla-La Mancha y exministro ha regresado al municipio albaceteño en el que nació, un lugar al que permanece profundamente ligado y que sigue siendo su refugio en la provincia de Albacete.
Ubicada en plena Sierra de Alcaraz, esta localidad representa para Bono mucho más que un destino vacacional. Es el escenario en el que mantiene vivas sus raíces familiares y donde aprovecha para desconectar de la vida rodeado de los suyos.

Un vídeo familiar muestra el lado más personal de José Bono
Coincidiendo con el inicio de las vacaciones estivales, José Bono ha viajado hasta Salobre acompañando por su exmujer, Ana Rodríguez, y por su hijo, José Bono Rodríguez. Ha sido precisamente este último quien ha compartido instantes de la estancia familiar a través de sus redes sociales. Entre las publicaciones destaca un vídeo en el que José Bono y Ana Rodríguez aparecen lanzándose al agua de la mano para disfrutar de un baño en el río.
Junto a estas distendidas imágenes, el hijo de Bono escribía: “¡Cómo disfrutamos de estos días en el pueblo, con nuestros padres y en familia!”, reflejando el ambiente de descanso y cercanía que están viviendo durante estos días en la localidad albaceteña.
La finca de José Bono en Salobre, un lugar cargado de historia
El refugio del expolítico se encuentra en una de las principales calles de Salobre. La vivienda, de unos 400 metros cuadrados, fue levantada en la década de los cuarenta y remodelada posteriormente, aunque conserva numerosos elementos vinculados a la historia de la familia Bono.
Uno de los aspectos más singulares de la propiedad que es el río que atraviesa la finca, un elemento que convierte este espacio en un enclave privilegiado en plena naturaleza y que explica, en gran parte, el fuerte vínculo que José Bono mantiene con este municipio albaceteño.
Una casa repleta de recuerdos familiares
La vivienda conserva numerosos homenajes a la historia de la familia. En la fachada puede verse una placa dedicada al padre del expolítico, quien fue alcalde de Salobre durante 16 años, mientras que en el patio destacan cuatro fuentes que representan a cada uno de sus hijos. Además, todavía permanece la antigua puerta que comunicaba directamente la casa con el comercio familiar, un recuerdo de los orígenes de los Bono en el municipio.
En el interior se conservan numerosos objetos con un importante valor sentimental e histórico que convierten a la vivienda en una especie de museo familiar. Entre ellos destacan documentos y utensilios de varias generaciones de la familia, así como un fragmento del Muro de Berlín que recibió como obsequio del expresidente del Gobierno Felipe González.
Hace unos años, el propio Bono abrió las puertas de esta casa a un programa de televisión, mostrando el profundo vínculo que sigue manteniendo con Salobre, el pueblo albaceteño que continúa siendo, verano tras verano, el refugio elegido por él y por su familia para descansar y disfrutar de la tranquilidad.

