Tiendas de toda la vida siguen escribiendo sus últimas páginas en las calles de Albacete. La jubilación de muchos de sus propietarios, unida a la dificultad para encontrar relevo generacional, está provocando que numerosos comercios históricos bajen la persiana después de décadas de actividad. Establecimientos que han formado parte de la vida cotidiana de varias generaciones de albaceteños y que, poco a poco, van desapareciendo del paisaje urbano.
Uno de los últimos casos es el de Almacenes Albacete III, uno de los primeros establecimientos de la ciudad dedicados al popular concepto de «todo a 100», situado en la calle Dionisio Guardiola, 51, en pleno centro de la capital.

En el escaparate del comercio puede leerse un cartel con el mensaje «Cerrado por jubilación. Muchas gracias», un anuncio que evidencia el final de una etapa para este emblemático negocio, aunque el establecimiento mantiene todavía su imagen de siempre.

Uno de los primeros «todo a 100»
Ubicada en los bajos del edificio que durante años albergó la mítica discoteca Don Carlos, esta tienda ha sido durante décadas un referente para quienes buscaban artículos de todo tipo a precios populares. Juguetes, perfumes, regalos, pequeños artículos de decoración, menaje y multitud de productos llenaban sus estanterías, siguiendo la esencia de aquellos tradicionales «todo a 100» que marcaron una época.

Aunque a lo largo de su historia el negocio ha cambiado de propietarios, siempre ha estado regentado por familias albaceteñas. En su característico rótulo todavía puede leerse la inscripción «Todo a 100 y 300», un guiño a la época de las pesetas que permanece como testigo del paso del tiempo.

Además, la ubicación de Almacenes Albacete III posee un marcado simbolismo dentro del comercio local. El establecimiento se encuentra justo enfrente de Almacenes Navarro, otro nombre histórico del comercio albaceteño que también permanece actualmente con sus puertas cerradas.

El cierre por jubilación de Almacenes Albacete III se suma a otros muchos que se han producido en los últimos tiempos en la capital. Comercios tan conocidos como la tienda de ropa Chamara, la papelería Sanz o la mercería La Rosa también han puesto punto final a décadas de actividad por la retirada de sus propietarios, reflejando una realidad que afecta al comercio tradicional y que supone la despedida de negocios que han formado parte de la historia cotidiana de Albacete.

