Los medios nacionales nos inundan con distintas noticias, ente las que priman las imputaciones. En este caso, nada más y nada menos que 25 personas de la SEPI. Tres presidentes imputados; dos de ellos cuentan los medios nacionales, fueron fichados por María Jesús Montero, ahora en Andalucía tras perder las elecciones, y anuncian que será designada senadora, por el cupo regional, que corresponda a su partido.
Ahora, y a lo mejor siempre, perder las elecciones tiene premio: el SENADO. Es un buen retiro. ¿Será posible que algún día conviertan la Cámara Alta en un sitio interesante para la vida pública, la vida administrativa y la vida institucional? De momento es un sitio estupendo para eso, para casi nada. No es que haya que eliminar lugares de representación, donde se desarrolle la vida democrática de un país, pero sí darles contenido y no convertir esos espacios en oasis de paz o en lugares donde colocar los jarrones chinos. Pues eso, perder elecciones, siempre tiene premio, cuando debería ser un buen motivo para enviar a un político a su casa. Sientan muy mal a la ciudadanía esas recolocaciones.
También sienta muy mal gastar por gastar con cargo al erario. Un Ayuntamiento no cuenta con las arcas llenas para comprar sin tener claro el objetivo. A veces creen que comprando y presentándolo al pueblo a bombo y platillo sirve para ganar elecciones. Y no es verdad.
Me refiero al edificio del Banco de España de Albacete. Se compró en la anterior etapa socialista de gobierno municipal; no recuerdo la cifra, pero fueron varios millones de euros. Y ahí sigue, cerrado, porque para empezar a hacer algo, abrirlo y adecuarlo, seguramente sean necesarios no menos de una docena de millones de euros. ¿Era necesario hacer esa adquisición? No. Salvo que se tuviera preparado el plan A y el plan B, es decir, el presupuesto y el dinero de algún ponedor, que siempre tendrá que ser la Administración central o la regional. Un Ayuntamiento no puede, por sí solo y a pulmón, emprender esa tarea. Está muy bien que se diga lo que se quiere hacer; habrá mil ideas, todas legitimas, pero ¿quién pone la pasta?
En una economía familiar nadie hubiera hecho ese dispendio. Por tanto, aplíquense el cuento y consideren que la administración municipal es familiar y que no se puede andar gastando a troche y moche.
Ha escrito y manifestado el portavoz socialista, José González, que el edificio del Banco de España es propiedad de los albaceteños y albaceteñas. Todo lo público, hasta el sueldo que se paga a los políticos es de los españoles y españolas. Todos es de todos. Por tanto, no hay que comprar por comprar y, antes atender otras necesidades. No me pondré a enumerar unas cuántas, por innecesario y reiterativo.
El edificio será siempre de la ciudad. ¿Alguien pone una millonada sobre la mesa? Está muy bien presionar para intentar desgastar, pero con esas políticas no se consigue nada; más bien, el efecto contrario. Cualquiera que no haya vivido ni viva de lo público lo sabe perfectamente. El papel lo aguanta todo y, por decir, que no quede. ¿Alguien cree que existe una gran preocupación por el puñetero edificio? Ya les digo yo que no. Con otros asuntos sí, y que además no cuestan tanto dinero.
Los políticos ganan más adeptos o simpatías cuando gestionan en silencio, a veces sin titulares, porque, cuando el trabajo sale a la luz en el momento procesal oportuno, el brillo se amplifica.
Ahora que VOX y el PP se han puesto de acuerdo en Andalucía, haciendo lo que ordenaron los ciudadanos en las urnas, me suena mucho más distorsionado cuando PSOE y VOX, aquí en Albacete, coinciden en algún planteamiento, por no decir que van de la mano. Son dos partidos tan antagónicos que, ni siquiera compartiendo un objetivo puntual, parece natural verlos votar lo mismo. Alguien dirá que la democracia es otra cosa. No digo que no, pero cuando estos dos partidos hablan con la misma voz, gana el PSOE y pierde siempre VOX, que no puede convertirse en el “partido monaguillo” de un partido de izquierdas.
Es como si a un torero le diera por comprarse un coche amarillo: puede hacerlo, por supuesto, pero a muchos les resultaría extraño verlo al volante. Aquí ocurre algo parecido. Para gustos los colores; el amarillo para Jesulín –tal vez–, pero ver al PSOE y VOX aquí en Albacete, coincidiendo, me suena a otra cosa que, cuando tenga más espacio contaré. Estos dos partidos me gustan más cuando transitan por lindes distintas.
La noticia más relevante de los últimos días, y me da a mí que también lo será de los próximos meses, es la relacionada con el edificio Belda. La modificación urbanística puntual del Plan General de Ordenación Urbana va a hacer posible que se recupere ese edificio histórico: el edifico Belda. Han desarrollado un trabajo ingente, muy técnico, de mucho diálogo, y el concejal de urbanismo lo explicó bastante bien. Para que vean cómo no todo son obras faraónicas de decenas de millones de euros, a veces, planificando, trabajando en silencio, negociando entre administraciones, se facilita el terreno para que otros inviertan y den brillo a una ciudad, en este caso la Calle Ancha de Albacete.
Como no me dedico a lo de la investigación periodística, me da a mí que las noticias irán saltando, los anuncios se irán haciendo realidad y lo que ahora es una modificación de un plan, se convertirá en algo de lo que la ciudadanía, sin tener que poner ni un céntimo, se alegrará, y mucho. Lo verán y lo disfrutarán al comprobar cómo dos edificios emblemáticos del centro de la ciudad, Legorburo y Belda, sin coste alguno para el erario público, servirán para recuperar, de momento, una parte más de la ciudad.
La moción de la feria del empleo que se debatió el otro día, a propuesta del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Albacete, tiene una denominación y una perspectiva que no me gustan nada. Creo que salió adelante con los votos de todos porque, claro, crear empleo es algo que todo el mundo quiere. Eso no se lo niego a nadie, tampoco a quienes la plantearon.
Una feria de menesterosos –sé que probablemente exagero– acudiendo a un recinto para ver que les cuenta la Administración, los empresarios y no sé quiénes más, en unos stands chulísimos, buscando trabajo, desde mi punto de vista no es lo más digno para una persona que quiere trabajar. Desde hace tiempo existe una oficina de colocación o como se llame del Ayuntamiento, que seguro se emplea a fondo. Pero lo de la feria, de ninguna manera. Feria no puede ser nunca lo de combatir los contratos temporales o esos de fijos discontinuos que iban a desaparecer y creo que siguen en vigor; feria no puede ser nunca hablar de sueldos mileuristas que solo sirven para seguir en desempleo; el trabajo es algo muy serio y que causa preocupación en muchos núcleos familiares. Por no hablar de las familias en situación de pobreza severa, de las que no llegan a fin de mes y así en otras situaciones bien conocidas.
Por tanto, feria no; exhibición de parados, empresarios y administraciones con caras de preocupación por la vida de la gente, tampoco. Mejor otros cauces, otros caminos, otra forma: despachos individuales con quienes buscan empleo, alfombra roja, utilizar las aplicaciones más modernas, etc., para que puedan estar pendientes de ofertas y de posibles contrataciones.
¡Feria no, por favor! Una persona que busca empleo es una persona que, por lo general, lo está pasando mal y, cuanto menos se exhiba por ahí, mejor. Como decía antes, gestión silenciosa, confidencialidad en los movimientos y presentación de resultados cuando corresponda. Clasificar o encajonar a la gente, entre los que tienen empleo, los que lo buscan, los que lo ofrecen y una Administración caritativa que pone los medios, mejor seguir con métodos tradicionales de vis a vis o, simplemente utilizando lo que la nuevas técnicas permiten.
Ferias para vender y comprar vehículos, ganado o queso; para encontrar trabajo es cosa seria y lo mejor será dejarlo sin feria. “Feria con mirada feminista” apuntaba la concejal de Unidas Podemos; “empleo estable y de calidad” añadió el concejal socialista, lo contrario de lo que más abunda; por lo menos desde VOX se dijo algo que es real: “el empleo lo crean los empresarios y autónomos”; desde el PP, se apuntó bien lo que se está haciendo en estos momentos. Otros métodos para ayudar, pero feria NO, así con mayúsculas.
En las elecciones para presidir la Asociación de Hostelería sucedió lo que tenía que suceder y creo que se esperaba. Ganó la sensatez, lo que ya funcionaba y, además, con la idea de dar continuidad al trabajo bien hecho de los últimos años.
Ha sucedido, y no ahondaré mucho, que las elecciones se han convertido en algo más que unas elecciones de una asociación. Se ha pretendido que, incluso desde fuera de la asociación, alguien saliese trasquilado y ha sucedido lo contrario. Parecían unas primarias, pero no de hostelería, sino de otra cosa, con tintes políticos.
En fin, como ha expresado algún miembro de los ganadores, ahora a seguir trabajando y unidos por bien del sector y a contribuir que la marca Albacete se fortalezca. David Giménez sabrá continuar la labor iniciada bajo su mandato y ahora toca remar en la misma dirección. Lo harán sin sectarismos, no me cabe duda. Pero, vaya tela, han saltado chispas.
Me alegro de que se siga reconociendo lo que ha significado la figura de Dámaso González. Ahora, desde la Diputación Provincial de Albacete. Un acierto, sin ninguna duda. Todos los reconocimientos póstumos que se acuerden serán pocos por la gran figura que fue en los ruedos y fuera de ellos.
“Ya solo falta que nos prohíban pensar, para no ofender a los imbéciles” (Dostoievski)
Ángel Calamardo
X: @AFCalamardo

