Querido paisano:
Un semana más te escribo desde lo alto de la Motilla del Acequión. Ese pequeño montículo situado a tiro de piedra de la ciudad, que custodia bajo su superficie los secretos de nuestros ancestros y que tanto está costando rescatar del olvido.
Aunque no creo que te sirva de consuelo, te diré que tu yacimiento no es la única edificación patrimonial a la que nuestro querido alcalde le muestra tan poco apego y falta de cariño. Aunque bien mirado, ese síndrome, en el caso de que exista, no es un mal exclusivo del actual inquilino del despacho rectangular de la Casa Consistorial, sino que también lo podemos rastrear en el quehacer de otros alcaldes y alcaldesas populares que le precedieron en el cargo. Es lo que tiene la hemeroteca.
Todo esto viene a cuento de la noticia publicada por el Diario La Tribuna, en la que se pone de manifiesto el nulo interés demostrado hasta ahora por la actual corporación municipal en buscar un digno destino al edificio que albergó hasta la Nochevieja de 2003 la sede del Banco de España, una ocupación, preferentemente pública y acorde con la importancia del inmueble, que para más inri se encuentra en pleno centro de la ciudad.
Es sabido que los actuales responsables populares arrugan la nariz cada vez que se les mienta la construcción, por la sencilla razón de que nunca fueron partidarios de que la edificación pasase a formar parte del patrimonio municipal, llegando a oponerse con fuerza a su compra cuando se encontraban en la oposición. Lo que son las cosas, ahora que están al cuidado de los bienes municipales, ya no saben lo que inventar con tal de quitarse de en medio, llegando a ofrecer el paquete completo a la iniciativa privada, con la esperanza de que alguien se eche p’alante y le encuentre alguna utilidad comercial, ante la pasividad de la primera autoridad local, de su compaña en el gobierno municipal y de la legión de asesores que les susurran al oído. Es lo que pasa cuando algo no lo sentimos como nuestro, que todo nos parece un pongo inútil. ¿Te imaginas lo cutre que resultaría contar con un centro comercial frente a la fuente del Altozano, Starbucks incluido? Pues eso, aunque mejor será no dar ideas, no vaya a ser que nos quedemos con el molde.
Como llueve sobre mojado, algo similar ya le sucedió en su día a la alcaldesa popular con la peregrina idea de abrir un hotel en la Fábrica de Harinas, o con los Depósitos del Agua de la Fiesta del Árbol, a los que dejó morir de puro aburrimiento. Pero también al primer alcalde popular que tuvo la ciudad, que se hacía el sueco y miraba para otro lado cuando le hablaban de los Depósitos del Sol y del Teatro Circo, o la presidenta Cospedal, faltaría más, que pretendió subastar la Casa Perona. Como no hay dos sin tres, nuestro apreciado alcalde, aplicado alumno de sus antecesores en el cargo, no solo no se molesta en disimular que no tiene ni pajolera idea de lo que hacer con el dichoso Banco de España, ni ya puestos tampoco con el Palacio de Congresos que se está cayendo a cachos, sino que, malhumorado, desde su trono plenario se revuelve inquieto con sus habituales malas formas, cuando se le invita a que confirme o desmienta la noticia publicada. Y eso que la invitación partía de VOX, un más que posible aliado en el futuro, aunque ahora parezca que se llevan a matar, que si llega a venir del ala izquierda del Pleno, igual acababan todos y todas desalojados por desacato. Es un decir, que conste.
En poco tiempo nuestro apreciado alcalde ya contabiliza, dos renuncios. Recordarás que la semana pasada te hablaba de que el proyecto, histórico por descontado, que dará continuidad a la Avenida de España hasta la ciudad deportiva del Alba se encuentra en parada técnica, dado que el consistorio no ha hecho los deberes a tiempo y todavía no dispone de los terrenos necesarios para dar el pistoletazo de salida a la obras. Una rémora que no puede ocultar ni quitarse de encima, el que hasta no hace mucho tiempo acusaba a los demás de vender humo por detalles de mucha menor entidad. Por no hablar de la cesión de uso del Carlos Belmonte al Alba y el consiguiente proyecto de reforma, del que poco o nada se sabe, que permanece a la espera de que un soplo divino le insufle vida, y del que ya hablaremos conforme las piezas del puzzle vayan encajando. Y es que hay que ver lo que cuesta ver la viga en el ojo propio y lo fácil que resulta verla en el ajeno.
Y en esas estábamos, cuando desde Génova 13 se lanza el enésimo bulo de la legislatura, con la única intención de opacar la posible sentencia condenatoria al que fuera Ministro del Interior con Rajoy en el caso Kitchen. Cansados de sacar a pasear el espantajo de ETA, ahora les ha dado por sembrar toda clase de dudas sobre el proceso electoral, la regularización de inmigrantes y la Ley de Nietos, en un totum revolutum mezclado, no agitado, que no hay cristiano que lo entienda ni prueba alguna que lo sustente. Una noticia falsa de manual, donde el voto afirmativo de ayer hoy carece de valor para convertirse en un reproche, donde las reivindicaciones de antaño se transmutan en armas arrojadizas contra el gobierno y donde los dardos emponzoñados con las sospechas gratuitas se lanzan con saña hacia la diana con la efigie del Presidente del Gobierno. Llámame ingenuo, pero me cuesta creer que todo valga con tal de que no se hable del borrado telefónico del ciudadano González Amador, de que MAR siga presumiendo de canas con total impunidad allá donde vaya y de que el arrepentido Aldama siga haciendo caja en ciertos platós de televisión, presumiendo, además, de haberse llevado crudos 3,7 millones de euros.
Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.
PD. Desconfía de aquel que posa para la foto y pronto se olvida de lo que la motivó.

