Este 2 de julio se cumplen once años de la desaparición de Paco Molina, el joven cordobés al que se le perdió la pista el 2 de julio de 2015, cuando tenía 16 años, y que una pista falsa lo situó en Albacete tiempo después. Desde entonces, su familia ha vivido más de una década de incertidumbre, marcada por la ausencia de respuestas.
La historia de Paco cruzó fronteras y llegó hasta Albacete, donde una información falsa situó al joven en un local de alterne en la capital albaceteña. Unos hechos que finalmente fueron puestos en manos de la Justicia, y que colocaron a Albacete en el mapa del caso de la desaparición de Molina.
Hace 11 años que Paco Molina desapareció siendo todavía un adolescente, pero su familia ni se olvida de él, ni cesa en el empeño de encontrarlo.
La pista falsa que lo situó en Albacete
La pista llegó hasta la familia de joven a través de una cabina telefónica. Un hombre se puso en contacto con el padre de Paco asegurándole que había conocido a su hijo dos meses atrás en Albacete, en un local de alterne, y que habían viajado juntos hasta Peñíscola en Castellón. Durante estas llamadas el acusado llegó a ofrecer al padre un encuentro personal con el fin de aportar datos que no podía facilitar por teléfono. Por el contrario, la familia del menor declinó la oferta, después de que la policía desaconsejara que se viera con este hombre.
Tras realizar las investigaciones pertinentes, los Cuerpos de Seguridad del Estado descubrieron que todo era falso, lo que sumió de nuevo a la familia en una profunda agonía. Por ello, y tras comprobarse que la pista era falsa, la Fiscalía pidió para ese hombre una pena de cárcel y una indemnización por daños morales, al acusarlo de un delito contra la integridad moral tras supuestamente ofrecer a los padres de Francisco Molina un rastro falso sobre el paradero de su hijo.
Once años después de su desaparición, el caso de Paco Molina sigue siendo un doloroso enigma para su familia, que continúa reclamando verdad, justicia y respuestas sobre lo ocurrido aquel 2 de julio de 2015. A lo largo de este tiempo, la investigación ha estado marcada por distintas líneas de trabajo, entre ellas esta pista falsa que llegó a situarlo en Albacete y que posteriormente fue descartada por completo, aunque dejó una profunda huella en el entorno del joven. Hoy, su familia mantiene viva su memoria y su búsqueda, convencida de que cualquier avance puede ser clave para esclarecer un caso que, más de una década después, sigue sin resolverse.

