El verano no debería ser una excusa para abandonar la práctica deportiva, pero sí para extremar las precauciones. Las altas temperaturas pueden convertir una actividad saludable en un riesgo para la salud si no se toman las medidas adecuadas. Así lo advierte Cristina González, residente de Medicina Familiar y Comunitaria de la Gerencia de Atención Integrada (GAI) de Albacete, quien insiste en la importancia de adaptar el ejercicio físico a las condiciones climáticas propias del periodo estival.
“Es muy importante hacer ejercicio durante todo el año, pero en verano hay que saber a qué horas del día hacerlo”, señalaba González en un vídeo difundido en redes sociales. En este sentido, recomendaba evitar las horas centrales de la jornada, cuando el calor alcanza sus máximos niveles, y apostar por las primeras horas de la mañana para realizar actividad física, preferiblemente al aire libre.

La hidratación es otro de los aspectos fundamentales para prevenir problemas derivados del calor. “Hay que beber agua antes de que aparezca la sensación de sed, porque cuando tenemos sed ya estamos ante un signo de deshidratación”, explicaba la especialista.
Además, recordaba la importancia de utilizar ropa ligera y transpirable, protegerse del sol con cremas de protección solar y complementar la práctica deportiva con gafas de sol y gorra para minimizar los efectos de la exposición solar prolongada.
Cómo reconocer un golpe de calor
Los golpes de calor constituyen una de las emergencias médicas más frecuentes asociadas a las altas temperaturas y al esfuerzo físico intenso. Por ello, conocer sus síntomas puede resultar clave para actuar con rapidez.
Cristina González advierte de que algunos de los signos de alarma más habituales son la aparición de fiebre, piel caliente y seca, mareos, náuseas, vómitos, calambres musculares, debilidad generalizada, visión borrosa e incluso pérdida de conocimiento o síncopes.
“Si mientras realizamos ejercicio comenzamos a notar alguno de estos síntomas, debemos prestar atención porque podríamos estar sufriendo un golpe de calor”, indicaba.

Qué hacer ante los primeros síntomas
Ante la sospecha de un golpe de calor, la prioridad es reducir la temperatura corporal y evitar que el cuadro se agrave. Para ello, la facultativa recomendaba detener inmediatamente la actividad física, buscar una zona fresca o de sombra, sentarse y aplicar paños fríos o agua sobre el cuerpo.
Asimismo, es fundamental hidratarse y solicitar ayuda si los síntomas persisten o empeoran. En los casos más graves, la atención médica urgente puede resultar necesaria.
Los profesionales sanitarios recuerdan que mantener una vida activa sigue siendo una de las mejores herramientas para cuidar la salud física y mental, también durante los meses estivales. Sin embargo, insisten en que la prevención es clave para disfrutar del deporte de forma segura.
“Este verano, vida saludable, mucho ejercicio y, sobre todo, precaución”, concluía Cristina González.

