Una semana después de presentarse los carteles de la próxima feria de Albacete los ve uno con más calma. Con más sosiego. ¿Es mala feria como apuntan algunos? En absoluto. Para empezar, es una gran feria porque nos ahorramos al trío calavera de los silencios y el “vuelva usted mañana”. Al testaferro de Matilla, José Mari, y a los herederos de Morante, Ortega y Aguado, que son como Diego Capel y Jesé Rodríguez, los nuevos Messi. La temporada de los tres está garantizada desde el 1 de enero porque en el toreo impera la doctrina M. Rajoy: “cuanto peor, mejor”. Ojalá el expresidente, en vez de hacer crónicas de España en el Mundial, se hiciera crítico taurino. Habría el mismo mamoneo, pero al menos con él sí que lloraríamos de la risa y no de la vergüenza ajena.
Si vamos a las ganaderías de la feria, un año más hay que quitarse el sombrero con la apuesta de Manuel Amador, que ha tirado por lo alto. Conde de Mayalde –un San Isidro impecable-, Montealto –la mejor novillada del siglo este año en Madrid-, Murteira Grave –hierro en auge y con gran historia-, Daniel Ruiz –tiene que estar-, Domingo Hernández –no habría stock en Garcigrande-, La Quinta –vigente triunfadora-, Victoriano del Río –la mejor ganadería de España-, Jandilla –garantía de éxito y último azulejo de triunfadora en Madrid- y una concurso con Miura, Samuel Flores, Cuadri, Baltasar Ibán, Fuente Ymbro y Pedraza de Yeltes. Que salga por favor Amador a recoger una ovación al tercio, porque es muy difícil mejorar este elenco.
Los toreros anunciados son los que son –esto es puro Rajoy-. Morante y Roca tienen que estar para garantizar lista de espera en taquilla. La nómina albaceteña está muy bien representada, aunque debería haber entrado Alejandro Peñaranda, más allá de por su enorme faena el pasado sábado en Las Ventas –la feria ya estaba presentada-. Igual que reivindicamos como local al valenciano Navalón, es imperativo que hagamos nuestro al conquense Peñaranda. Su trayectoria como alumno de la Escuela Taurina de Albacete, como novillero con picadores y el corto recorrido como matador avalan sin duda su puesto. Por ejemplo, repetir en la corrida de La Quinta, en la que ya estuvo el año pasado. Mucho mejor que Tomás Rufo, pero los cambios de cromos están en lo más alto de la cadena trófica taurina. Esperemos que finalmente se celebre la corrida de Asprona y que cuenten, antes que con cualquier otro, con Alejandro Peñaranda. Lo contrario será una injusticia. Lo contrario, qué cosas, será el toreo, tráfico permanente de influencias averiadas.
MÁS MERITORIOS QUE AUSENTES
Están Román y el novillero Álvaro Serrano, los dos grandes triunfadores de la recién acabada feria de San Isidro. Paso importante por esa feria también han tenido Talavante, Castella, Ismael Martín, Damián Castaño, Víctor Hernández o los novilleros Emiliano Osornio y Mario Vilau. Están todos y lo merecen. Quizá se pueda echar en falta la calidad de Diego Urdiales o el loco ingenio de Antonio Ferrera, pero poco más. Desconfiad por completo, insisto, de aquellos que os digan que faltan Ortega y Aguado. Sus méritos avalarían torear, como mucho, una corrida al año en su Sevilla. Y gracias. Aquí en Albacete, por cierto, no han empatado con nadie.
El cartel de Morante es bastante descafeinado, tanto por el hierro, perjudicado por las herencias, como por los compañeros. Paco Ureña está porque lo reivindican otros y otras herederos/as y porque el año pasado cometió un indulto ridículo. Un insulto. Lo nombraron triunfador porque el oficialismo siempre premia la anécdota en vez de la categoría. El gran triunfador el curso pasado fue Manuel Caballero, que debería haber entrado en el cartel de Morante y que completa Borja Jiménez, de puntillas por la temporada. Ha desperdiciado oportunidades de lujo en Sevilla y en Madrid. Se le han escapado y, en su caso, veremos cómo vuelven, si es que regresan. Albacete, en el toro y en el fútbol, siempre ha sido un resucitador.
El premio gordo le ha tocado a Navalón, que estará con Roca Rey. Dirán que gracias a que lo apodera la empresa, igual que a Talavante, que abre esa terna. Habrá influido, qué duda cabe, pero Navalón ha hecho méritos más que de sobra para estar en el cartel grande de la feria de Albacete. Triunfador de Fallas en Valencia y de Hogueras en Alicante. Su paso por Madrid nos dejó algo fríos, pero la confianza y la ilusión siguen intactas.
Molina abre la feria con la de Mayalde, ganadería que fue su lanzadera y que, ojalá, le ayude a recuperar la frescura en el ruedo. Su inicio de temporada en Sevilla y en Madrid prometía mucho, pero ni los toros le han permitido dar un paso adelante ni a él tampoco se le ha visto demasiado cómodo en la plaza. Decimos lo mismo que con Navalón, máxima confianza. Albacete debe apoyar a sus toreros y Molina es uno que merece y mucha la pena.
CORRIDA CONCURSO, OPORTUNIDAD PERDIDA
Para la corrida concurso, Rubén Pinar y Cristian Pérez, dos puestos merecidos y muy bien elegidos. Pinar se ha convertido en un seguro de vida con este tipo de ganaderías y Cristian Pérez ha aflorado en la nómina de toreros de la corrida dura en una temporada 2026 de impacto. Esta es, para muchos, la gran corrida de la feria. Lástima que la hayan colocado un jueves laborable y no el domingo. Es el día que más aficionados de fuera de la provincia podrían venir, atraídos por el toro. Sin embargo, un año más, el domingo tendremos que tragar con los caballitos y con los toros asquerosamente mutilados, un insulto al rey de la fiesta. Otro más.
Cualquiera puede pensar que más poder de convocatoria tendrán Roca Rey o Morante, pero en pleno septiembre, con Murcia, Valladolid, Salamanca, Nimes o Guadalajara en marcha, el aficionado ya ha visto hasta la saciedad al peruano y al sevillano y no va a gastarse un dineral y a buscar un hotel, cosa ya imposible en Albacete, para volver a verlos. Sin embargo, el toro bravo en toda su integridad, ese que no sale ni en Murcia ni en Valladolid ni en Salamanca ni en Nimes ni en Guadalajara, sí estará en Albacete el día 17. Se podría haber ofertado un gran día de toros para que los grandes aficionados de España y Francia pusieran el foco en Albacete. Poner en días consecutivos la concurso y la de La Quinta le habría dado muchísimo más peso extraprovincial a la feria. Oportunidad perdida, sí, pero gran iniciativa la de devolver una corrida concurso a la feria 45 años después.
Ese cartel de La Quinta reúne a los dos matadores que dejaron escrito el toreo bueno en la pasada feria, El Cid y Emilio de Justo, pero que, sin embargo, llevan un 2026 muy dubitativo. La tarde la cerrará Tomás Rufo, tan agrandado a sí mismo como amortizado y en horas bajísimas. El día 15, con los toros de Victoriano del Río, tres matadores jóvenes, David de Miranda, Víctor Hernández y Marco Pérez, juntos, pero sin revolverse con las figuras. Esta temporada ya hemos visto varios carteles con toreros de este tipo en varias ferias y decíamos siempre, a priori, que iban a saltar chispas. Todos, absolutamente todos, han salido mal. Esperemos que en Albacete cambie la película. Para la de Jandilla: Sebastián Castella, Daniel Luque y Manuel Caballero. La corrida que podría haber organizado ChatGPT. Aliciente local ver a Caballero, pero cartel de nulo interés para el resto del mundo.
La feria, en definitiva, tiene muchos puntos a favor, pero difícilmente contribuirá a que el prestigio mediático y la afluencia de público y aficionados pueda crecer. Sin duda, la plaza gozará de grandes entradas porque los toros vuelven a estar de moda, especialmente entre el público más joven, pero no hay ningún cartel que sea diferente a lo que vemos cada día en las plazas. Siempre la misma película: “Roca, caballo y Rey”. Albacete, espero equivocarme, volverá a ser una feria más diluida en el mes de septiembre. Es la más cara de todas, eso sí, pero no ofrece ningún valor diferencial.


