Este pasado fin de semana La Roda (Albacete) perdió a uno de sus vecinos más queridos. La noticia ha golpeado de lleno a generaciones enteras de este municipio de Albacete, en el que un hombre muy conocido, vinculado durante décadas a la vida social y juvenil, ha dejado tras de sí un vacío difícil de explicar en palabras y una oleada de recuerdos compartidos que hoy recorren las calles de La Roda. Lo que muchos todavía intentan asimilar es el fallecimiento de Manolo Toboso, conocido como Manolo “el de los futbolines”, ocurrido este domingo, 21 de junio.
La Roda vive momentos de profunda conmoción tras su fallecimiento que ha generado una intensa ola de reacciones de cariño y recuerdo entre vecinos y conocidos. Su figura estaba estrechamente ligada a la vida cotidiana de varias generaciones de rodenses, especialmente de quienes crecieron en los Recreativos Avenida durante las décadas de los años 80 y los 90. Además, muchos vecinos también lo recordarán en el conocido carrito de pipas y garbanzos de Ramón y Cajal.

Fallece Manolo Toboso, conocido como Manolo, ‘el de los futbolines’ en La Roda
Manolo Toboso fue el propietario de los históricos Recreativos Avenida, un establecimiento que marcó una época en La Roda y que se convirtió en uno de los principales puntos de encuentro juvenil del municipio. «Era como un niño entre los niños», recuerdan sus vecinos, que explican que en la época de los Recreativos Avenida «era un niño grande que convivió con varias generaciones».
Futbolines, máquinas recreativas y un ambiente de convivencia convirtieron aquel local en mucho más que un simple negocio: fue un espacio social donde crecieron amistades, se compartieron tardes enteras y se forjaron recuerdos que hoy permanecen vivos en la memoria colectiva del pueblo. “Para muchos fue como un padre”, aseguran algunos de los vecinos, que sostienen que “se ha ido un pedacito de nuestra infancia”.

Su nombre queda ya asociado a una etapa que muchos vecinos recuerdan con nostalgia. El municipio despide así a una figura muy reconocida, cuya presencia formó parte del paisaje humano de La Roda durante décadas.

