El acusado de los delitos de asesinato y aborto por matar a su mujer a puñaladas en el año 2022 en Escalona (Toledo) cuando esta estaba embarazada y a punto de dar a luz, ha reconocido los hechos pero ha asegurado que no sabía lo que se le pasó por la cabeza en el momento en que sucedieron. «Me invadió la ira», ha aseverado.
Así se ha pronunciado el acusado en el juicio con jurado que ha comenzado este lunes en la Audiencia Provincial de Toledo por estos hechos.
En esta primera sesión, el acusado ha afirmado arrepentirse de los hechos y ha asegurado que estuvo bebiendo grandes cantidades de alcohol durante ese día, así como cocaína, que consumía «diariamente», algo que, para él «sin duda» influyó en que acabase con la vida de su esposa.
Sin embargo, ha asegurado que, tras cometer los hechos, entró en «shock» y, por lo tanto, no recuerda si manifestó saber lo que había hecho. «En aquel momento no estaba en mí, estaba en shock y no sabía lo que estaba haciendo», ha declarado.
En cuanto a la relación con su mujer, que mantenía una relación conocida por el acusado con otra persona, de la que estaba embarazada, y pretendía marcharse del domicilio que ambos compartían con sus dos hijos en el momento en el que sucedieron los hechos, ha manifestado que no esperaba que la víctima quisiera abandonar la casa común.
«Fue todo de golpe, no lo esperé, no es que estuviera todo bien pero en ningún momento me esperaba eso», ha apuntado, señalando que habían hablado sobre el tema y, según su versión, ambos estaban de acuerdo en que «todo iba bien».
Asimismo, ha aprovechado el final de su declaración para manifestar su arrepentimiento por lo ocurrido.

«NO FUE ALGO TAN FRÍO»
Su letrada, en su alegato inicial antes de la declaración de su defendido, también ha reconocido que es «muy complicado» discutir que su patrocinado es el autor de las heridas que causaron la muerte a la víctima y al bebé que esperaba.
Sin embargo, ha hecho hincapié en el «estado mental» en el que se encontraba el acusado en estos hechos, haciendo referencia a que era «alcohólico crónico» y citando las declaraciones de los hijos de ambos, que aseguraron, ha dicho, que el acusado «aproximadamente en una hora se bebió entre dos y tres litros de cerveza». Asimismo, ve «indiscutible» que el encartado había consumido cocaína.
«El alcohol no sé si eliminó totalmente sus capacidades de decisión pero es una obviedad que ese consumo de alchol tan elevado le llevó, cuanto menos, a no discernir del todo lo que estaba haciendo», ha defendido.
Es por ello que la letrada cree que el acusado «no mantenía esa frialdad con la que realmente las acusaciones le revisten» y los hechos no fueron «algo tan meditado o tan frío».

ACCIONES CONSCIENTES Y VOLUNTARIAS
Por contra, la fiscal ha mostrado su «convencimiento absoluto» de que el acusado acabó con la vida de su pareja sentimental y el feto que gestaba «de manera consciente y voluntaria».
Asimismo, ha destacado que la víctima y el acusado tenían una relación «bastante tormentosa» y los hechos eran algo que el procesado «tenía evidentemente pensado».
En su opinión, la víctima únicamente «quería dejar atrás una vida de maltrato» y comenzar «una nueva vida» con sus dos hijos y el tercero que esperaba.
Mientras, la acusación particular ejercida por el Gobierno de Castilla-La Mancha ha afirmado que la víctima vivía en una «jaula» con el acusado y el día de los hechos, «armándose de valor», decidió «salir de esa jaula» porque había un bebé que estaba en camino «de una pareja con la que estaba feliz y la cuidaba».
Así, ha asegurado al tribunal del jurado que el acusado, «impidiéndole toda posibilidad de defensa y huida» le asestó una serie de puñaladas «porque no podía permitir que viviese ni tampoco podía permitir que ese niño naciese».

LOS HECHOS
Según el escrito de la Fiscalía, el procesado mantenía una relación matrimonial con una mujer de 34 años, conviviendo en el domicilio sito en la localidad de Escalona, junto con los dos hijos menores que tenían en común, de 13 años y de 14 años respectivamente.
Así, la víctima mantenía una relación extramatrimonial –conocida y asumida por el acusado– con otro hombre de quien, en el momento de los hechos, estaba embarazada (en estado de 40 semanas de gestación).
Sobre las 19.00 horas del día 28 de diciembre de 2022, la víctima después de varios intentos fallidos por miedo a las represalias del acusado, decidió abandonar junto con sus dos hijos el domicilio familiar para trasladarse a convivir con su amante, por lo que hicieron las maletas y procedieron a meterlas en el coche.
El acusado, según el fiscal, no aceptaba que la víctima le abandonase y, sobre las 20.00 horas del mencionado día, cuando los hijos menores estaban fuera del domicilio sacando sus cosas, cerró la puerta de la vivienda, con la intención de matarla o aceptando que este resultado podía producirse, y con ello además provocar el aborto del feto que gestaba.
Encontrándose en el patio delantero de la casa, de forma súbita y sorpresiva y aprovechándose de la situación de falta de reacción de la misma, el relato de la Fiscalía indica que el procesado asestó a la víctima ocho puñaladas en la zona abdominal y en la espalda. Como consecuencia de lo anterior la víctima falleció, así como el feto, pese a la práctica por los sanitarios que acudieron al lugar de una cesárea de urgencia y los intentos de reanimación.
Las puñaladas propinadas por el acusado contra la víctima fueron dos en la región infraescapular izquierda, otra por debajo de la zona deltoidea izquierda, tres en el abdomen izquierdo y dos heridas de aspecto inciso en tercio inferior de antebrazo izquierdo, ninguna de las cuales presenta caracteres defensivos.

El fiscal señala que tras el ataque, el acusado, «guiado por el desprecio hacia su esposa y su falta de voluntad de respetar su libre decisión de reanudar su vida sentimental», se dirigió a ella insultándola porque iba «tener un hijo con otro».
Acto seguido el acusado arrojó el cuchillo al patio de la vivienda contigua, con la intención de deshacerse de él, si bien admitió ante uno de sus hijos. la autoría del asesinato y del aborto manifestándole que «se lo tenía merecido», así como también ante su hija y un vecino.
En ese momento pidió que llamaran a la Guardia Civil, reconociendo que sabía muy bien lo que había hecho y no iba a ir «a ninguna parte». El acusado se encuentra en prisión provisional por estos hechos desde el 30 de diciembre de 2022.

