Muchos conductores lo contemplan cada día al entrar o salir de la ciudad. Elevado sobre una gran peana en una de las glorietas más transitadas de Albacete, se ha convertido en apenas unos días en uno de los nuevos símbolos urbanos de la capital.

Sin embargo, detrás de ese avión de combate hay una historia que va mucho más allá del homenaje a la tradición aeronáutica local. Su silueta guarda una estrecha relación con una de las noches más enigmáticas de la historia reciente de España, cuando un piloto militar, el capitán Fernando Cámara, despegó de urgencia desde la Base Aérea de Los Llanos de Albacete para perseguir un OVNI, objeto que todavía hoy sigue sin explicación.

El Mirage F1 de la rotonda y el avión que salió a buscar un OVNI
El Mirage F1 inaugurado recientemente en la rotonda situada entre la Avenida de España y la Avenida de La Mancha, junto a la AB-20, pretende rendir homenaje a la estrecha vinculación histórica de Albacete con la aviación militar, la Base Aérea de Los Llanos, el Ala 14 y la Maestranza Aérea. La aeronave, cedida por el Ejército del Aire y del Espacio, acumula más de 1.240 horas de vuelo y ha pasado de prestar servicio operativo a convertirse en un elemento patrimonial de la ciudad.

Pero ese avión expuesto en la glorieta tiene además una conexión directa con uno de los episodios más famosos de la ufología y de la historia aeronáutica española: el denominado incidente OVNI de Manises. La relación la explica el propio Fernando Cámara, protagonista de aquella misión histórica. En declaraciones a El Digital de Albacete, el veterano piloto aclara que el aparato instalado en la rotonda y el que él pilotó aquella noche pertenecen a la misma familia de aviones.

«El que hay puesto en la rotonda es el modelo biplaza, y el que yo volé aquel día era monoplaza, exactamente el 14-18. El de la rotonda es el 14-75 modelo F1 CC, y el mío era el F1 CE. Son prácticamente iguales y de la misma época. Se compraron 75 aviones, de los que seis fueron biplaza para adiestrar a los pilotos llegados a la unidad». Es decir, aunque se trata de versiones distintas, ambos pertenecen a la misma generación de Mirage F1 que durante décadas constituyó la columna vertebral del Ala 14 de Albacete.

La noche en la que Albacete recibió una orden de máxima urgencia
La historia se remonta a la noche del 11 de noviembre de 1979. Aquel día, el vuelo comercial JK-297 de la compañía TAE realizaba una ruta entre Salzburgo y Tenerife cuando su comandante informó de la presencia de unas extrañas luces que parecían seguir al aparato. La situación llegó a tal punto que el piloto decidió desviarse y efectuar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto valenciano de Manises. Aquella fue la primera vez en la historia de la aviación española que un vuelo comercial suspendía su trayecto por la presencia de un supuesto objeto volador no identificado.

Ante la alarma generada, se solicitó la intervención inmediata del Ejército del Aire. La respuesta llegó desde Albacete. La conversación entre el piloto del vuelo comercial y la torre de control es la siguiente:
El scramble que partió desde la Base Aérea de Los Llanos
En la Base Aérea de Los Llanos funcionaba, como sigue ocurriendo hoy, un servicio permanente de alerta aérea. Fernando Cámara formaba parte de aquel dispositivo. «A las 23:26 horas sonó la sirena de scramble», recordaba el propio piloto.

En cuestión de minutos subió a su Mirage F1 y despegó siguiendo las instrucciones recibidas desde el centro de control militar. La misión era clara: identificar aquello que había obligado a un avión comercial a aterrizar de emergencia. El entonces capitán del Ala 14 puso rumbo a Valencia y poco después llegó a la zona donde se había detectado el fenómeno.

Lo que vio Fernando Cámara sigue sin explicación
Cuando alcanzó el área de operaciones, Fernando Cámara asegura que observó una luz muy similar a la descrita por la tripulación del avión comercial. Sin embargo, aquel objeto presentaba características difíciles de explicar. Según su relato, la luz no aparecía en el radar del Mirage F1, tampoco era detectada por los sistemas infrarrojos de los misiles que llevaba el aparato y, pese a ello, el piloto podía verla perfectamente. El militar relató que descendió hacia la posición del objeto y que, cuando se aproximó, la luz pasó de estar aparentemente inmóvil a desplazarse a una velocidad cercana a los 1.000 kilómetros por hora. Además, cambiaba de color constantemente. Pero lo más inquietante llegó después.

Interferencias, alertas y una persecución de más de una hora
Durante la persecución, los sistemas del Mirage F1 detectaron que el avión estaba siendo iluminado por una fuente de radar externa. En terminología militar, una situación de ese tipo se interpreta como una acción potencialmente hostil. Al mismo tiempo, las comunicaciones sufrieron interferencias y el piloto tuvo dificultades para encontrar una frecuencia libre desde la que comunicarse con el centro de control militar Pegaso.

La persecución continuó durante más de una hora. Fernando Cámara siguió distintos vectores indicados desde tierra e intentó aproximarse en varias ocasiones al objeto, pero este desaparecía cada vez que lograba acercarse. Finalmente, y debido a la falta de combustible, tuvo que regresar a la Base Aérea de Los Llanos de Albacete sin haber podido identificar aquello que perseguía.

Un misterio que sigue vivo casi medio siglo después
Décadas después, el incidente de Manises continúa siendo considerado el caso OVNI más famoso de España y uno de los expedientes más estudiados de la historia aeronáutica nacional. El asunto llegó incluso al Congreso de los Diputados y generó investigaciones oficiales cuyos documentos fueron desclasificados años más tarde.

Fernando Cámara ha mantenido siempre la misma postura: reconoce que desconoce qué era exactamente aquella luz. El piloto sostiene que lo observado aquella noche realizaba maniobras y presentaba comportamientos que, según su experiencia, no encajaban con la tecnología conocida de la época. Incluso años después ha manifestado que sigue sin comprender completamente lo sucedido.

El nuevo símbolo de Albacete que mira al pasado
Por eso, desde este mes de junio, el Mirage F1 instalado en la rotonda de la AB-20 no solo representa la estrecha relación entre Albacete y la aviación militar. También se ha convertido, aunque muchos ciudadanos lo desconozcan, en un inesperado vínculo con una de las historias más sorprendentes protagonizadas por el Ala 14 de la Base Aérea de Los Llanos.

Porque el avión que hoy observan miles de conductores albaceteños cada jornada es prácticamente un hermano gemelo del aparato que, hace casi medio siglo, despegó desde Los Llanos en una misión urgente para perseguir un misterio que todavía hoy sigue sin respuesta.
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