LA REVOLERA | La verdad acaba aflorando

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

Ahora todas las semanas son intensas: si no es una cosa, es otra. Y quizá sea mejor así; no conviene aburrirse ni caer en la desesperación ante tanta noticia disparatada.

No resulta fácil retener todo lo que sucede. Una noticia eclipsa a la siguiente y así sucesivamente. Un amigo suele decirme que nunca pasa nada y que, al final, todo se olvida, prescribe o queda pendiente durante años. No creo que sea exactamente así. Cuando la justicia interviene, tarde o temprano la verdad acaba aflorando. Es cierto, sin embargo, que la lentitud exasperante de algunos procesos provoca que, cuando llegan las conclusiones, en ocasiones ni siquiera estén ya quienes protagonizaron los hechos.

Sin perder la esperanza, sigamos dando los pasos necesarios para que prevalezcan la justicia, la igualdad ante la ley y la protección de los más débiles y vulnerables.

“Estoy a favor de la verdad, la diga quien la diga. Estoy a favor de la justicia, a favor o en contra de quien sea”, según Malcolm X.  

Hasta José Luis Rodríguez Zapatero pide confianza en la justicia. Así lo expresó en un comunicado difundido tras declarar ante el juez Calama en la Audiencia Nacional. En él aseguró que “siempre me conduje con decencia y honradez, y ahora tengo por delante la tarea de demostrarlo”.

No conviene emitir juicios precipitados desde la calle ni desde las tertulias. Opinar es legítimo, pero siempre debe prevalecer el papel de la justicia. Ningún otro ámbito está llamado a esclarecer los hechos y depurar responsabilidades con mayores garantías, por grave que pueda parecer un caso.

A las 13:00 horas del pasado miércoles el expresidente abandonaba la Audiencia Nacional y se esperaba con interés la decisión del juez en cuanto a las medidas cautelares que se le estaban solicitando desde la fiscalía y las acusaciones. Los periodistas situados más a la izquierda anteponían en sus crónicas: “un minucioso juez Calama…” Menos mal que nadie discute a este juez y que al menos no se habla de lawfare. Ya por lo menos no vamos mal.

Para hablar de las joyas, pide tiempo: una semana o diez días. Puede que el asunto haya prescrito, que se tratara de un regalo o incluso una retribución en especie. Eso, de momento, solo lo sabe él, aunque personas de su entorno ya han comenzado a especular sobre el asunto. 

Algo parecido ocurrió con el exministro Miguel Sebastián. Cuando habla de economía suele resultar interesante escucharlo, pero cuando abordó la cuestión de las joyas, más que contribuir a aliviar la situación de su presidente, daba la impresión de que estrechaba aún más el cerco sobre él. 

No queda ahí la cosa y demuestra claramente que la comparecencia de Zapatero en la Audiencia Nacional no fue bien porque el jueves fueron imputadas las hijas del expresidente y su secretaria, Gertrudis

Coinciden los analistas más serios que el asunto no pinta bien, ni para Zapatero judicialmente ni para el PSOE, en términos de situación política y de cara a la ciudadanía. La declaración de Zapatero por el caso Plus Ultra no convence al juez Calama.

Lo de la autorización universal en la que da su consentimiento para que la justicia acceda donde sea necesario es algo así como un brindis al sol. Cuentan que Zaplana hizo lo mismo y le cayeron 10 años de cárcel.

Al novio de Ayuso también se le complica la investigación sobre sus actividades económicas. Según las informaciones publicadas, la policía judicial habría señalado indicios de que una empresa facturó a Quirón por trabajos que le era imposible hacer. 

Lo más discutible de este caso, a mi juicio, fue la contundente defensa pública que hizo Ayuso desde el inicio, pese a tratarse de un asunto que, en principio, no le afectaba personalmente ni estaba relacionado con su gestión política.

Cuando se investiga a la pareja, a un familiar o a una persona del entorno de un cargo público, parece razonable que este mantenga cierta distancia institucional y deje actuar a la Justicia. Al menos, esa es mi opinión. 

A veces, quienes se lanzan a defender o respaldar una posición de manera apresurada –ya sea por convicción o por disciplina política– terminan exagerando y, en consecuencia, cometiendo errores.  Me recuerda a lo que sucede aquí mismo, en Albacete. Con relativa frecuencia, tras conocerse una información, desde el PSOE municipal se despliega una intensa actividad comunicativa dirigida a los medios, casi siempre centrada en críticas al alcalde, que parecen haberse convertido en su principal objetivo político a un año de las elecciones.

Resulta llamativo escuchar a varios concejales intervenir de forma consecutiva sobre asuntos distintos –a menudo de escasa relevancia y desvirtuados– lanzando mensajes desde los mismos altavoces mediáticos o incluso el mismo de siempre.

Quizá una estrategia más dosificada, breve y esquemática tendría un efecto más eficaz que la repetición constante. Denota además poco trabajo, tanto político como periodístico. Pero bueno, unos y otros creen que sirve. Al final todos contentos, al menos en apariencia.

En cualquier caso, aún está por ver cómo evoluciona todo esto. Porque en política los escenarios cambian con rapidez y, cuando se producen determinados giros, quienes hoy parecen aliados pueden convertirse mañana en adversarios, y viceversa.

En las últimas horas he leído que un tertuliano muy próximo al Gobierno –o, más concretamente, al presidente– y habitual en programas y medios alineados con las tesis de Pedro Sánchez ha anunciado a través de las redes sociales su salida de la radio del grupo PRISA. Intuía que algo así podía suceder y finalmente ha sucedido. Probablemente no será el último.

Se trata de Javier Aroca, quien, además de expresar su gratitud a Àngels Barceló y a todo su equipo, se despidió afirmando que se marcha “como llegó: corriendo la banda izquierda, con las medias caídas y sin espinilleras. Una imagen tan gráfica como coherente con el perfil que ha proyectado durante años. Aquí en Albacete ya hay quien ha empezado a expresar sus quejas y pesar por algunas de estas salidas.

Hay quienes deciden abandonar un medio –como oyentes– porque ya no está determinada persona o porque consideran que la línea editorial ha cambiado. Personalmente, siempre he procurado escuchar también a quienes sostienen posiciones con las que discrepo profundamente. No lo hago para que me convenzan ni para enfadarme, sino porque entiendo que la pluralidad de opiniones forma parte de la riqueza del debate público.

En la diversidad de enfoques y puntos de vista descansa una parte esencial de cualquier sociedad democrática. Escuchar únicamente aquello que confirma nuestras propias convicciones puede resultar cómodo, pero difícilmente contribuye a comprender una realidad que casi siempre es más compleja de lo que nos gustaría admitir.

Otra cuestión es que me interese saber quién es cada cual, quien financia determinados proyectos mediáticos y cuáles son sus afinidades o intereses que pueden existir detrás de algunos discursos. Conocer ese contexto ayuda a interpretar mejor los mensajes que recibimos cada día.

A veces da la impresión de que algunos medios se entregan por completo a determinadas causas, dirigentes o corrientes políticas. Y ocurre también que decisiones o consignas emanadas desde gabinetes de comunicación terminan condicionando la agenda informativa. Cuando esto sucede, el papel fiscalizador e independiente de los medios corre el riesgo de debilitarse.

Me gusta observar estos movimientos porque no siempre despiertan el mismo interés entre los propios políticos. Muchos restan importancia a lo que se publica o comenta sobre ellos. Saben, además, que las relaciones entre poder político y poder mediático son más complejas de lo que suele percibirse desde fuera.

He leído estos días que Borja Sémper (PP) visitó la sede central de la SER, en la Gran Vía. Y hubo enfado en algún sector porque el recibimiento que le hicieron un puñado de directivos, de máximo nivel a Borja, fue notable. De despacho en despacho, ahora aquí, ahora allí, abrazos, parabienes, lo que es un recibimiento cariñoso, en toda regla. Esta información la leí en digitales de izquierda el 23 de mayo.

Contaban cómo la dirección de la compañía abordó la posibilidad de una moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez, “hasta el punto de sugerir al dirigente conservador que su formación diera el paso cuanto antes” (El Plural).

Añadían: “llamó la atención el despliegue de la cúpula de la emisora para recibir a un simple portavoz orgánico que fue agasajado por los principales responsables editoriales y empresariales del grupo”. Todo ello pese a que aún no controla ni un euro de publicidad institucional.

Cambiando de tercio, apetece ya hablar de la feria y del verano que arranca hoy mismo. 

Se nota ya que la feria empieza a moverse. Es verdad que, cuando finaliza la del año en curso, se empiezan a tomar decisiones pensando en la del año siguiente. Pero cuando llega esta época, se conocen los carteles de la feria taurina y se dan a conocer los nombres de manchegos y manchegas, notamos que la feria está más cerca y que ya la tocamos con las yemas de los dedos.

Ambos hechos han sucedido ya con todo el boato que requiere la situación y la importancia de lo presentado. Sin feria taurina, la Feria sería distinta, o quizá no sería Feria; y no digamos sin esa emoción desbordante de los albaceteños que desean representar a su ciudad durante unos días.

Todo bien, nada que objetar y poco que comentar al respecto, por ahora. No vaya a enredarme con disquisiciones impropias que, ante esta ola de calor que nos invade, mejor será que vayamos ligeritos de todo, hasta de argumentos.

Leo un titular en La Opinión de Murcia que agrada a la vista, por poco que uno quiera a su tierra: “Cartagena arranca 2026 con una caída del 8,5 % en la rentabilidad hotelera y le adelanta Albacete.

No es que quiera yo desee nada negativo para la hermosa ciudad departamental, tan cercana a Albacete y con la que mantenemos estrechos vínculos de buena vecindad. 

Los datos son más amplios e interesantes de analizar, pero sirven para hacerse una idea del buen momento que atraviesa nuestra ciudad. Algo se estará haciendo bien, digo yo. Insisto: los datos de Albacete son espectaculares.

El Parque Científico y Tecnológico de Castilla-La Mancha, con sede en Albacete –y no es la primera vez que lo digo–, está de moda. Lo está por sus inversiones, por sus capacidades, por sus avances y por carácter innovador. Incluso su director, Agustín Moreno, aparentemente alejado de la primera línea política, ha vuelto a ocupar los primeros planos de la política local y regional. Quizá hasta sus compañeros de siempre en el PSOE le reconozcan el mérito como es debido.

Ángel Calamardo

X: @AFCalamardo

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Ángel Calamardo

Ángel Calamardo Zapata, periodista, natural de Albacete. Comenzó su actividad periodística en Radio Albacete-SER como redactor. Posteriormente fue nombrado Jefe de Informativos. En Radio Extremadura de la cadena SER fue subdirector regional y jefe de programas durante un año. En 1989 fue nombrado director del Centro Territorial de TVE en Castilla-La Mancha. En 1991 y durante dos años se ocupó de la dirección de Radio Nacional de España en Albacete. En 1993 fue nombrado director de Antena 3 de radio, pasando posteriormente a desempeñar la dirección de Radio Albacete-SER y Localia Televisión. En febrero de 2010 fue nombrado Director Regional de la Cadena SER en Murcia. En mayo de 2012 se hizo cargo de la Dirección Regional de la SER en Castilla-La Mancha.
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