La trashumancia sigue viva y llega hasta Albacete

Una ganadería culmina su ruta trashumante en la Sierra de Alcaraz

La trashumancia se define como un tipo de pastoreo en continuo movimiento. Cada año, cuando llegan las altas temperaturas, miles de animales y sus pastores recorren cientos de kilómetros siguiendo rutas ancestrales que atraviesan montañas, llanuras y cañadas.

Trashumancia Ganadería Benito García Chicano

Una de estas ganaderías es la ‘Benito García Chicano’, que llega este fin de semana a la Sierra de Alcaraz tras varios días caminando. El ganadero Benito García nos cuenta que “en invierno a las zonas cálidas, y en verano a las zonas frescas. Este es el viaje que hacemos los ganaderos en busca de alimento para nuestros animales, y ahora nos toca ir hacia tierras manchegas. Pasamos los 6 meses de frío en La Carolina (Jaén), y los seis meses de calor en Peñascosa (Albacete). Hace días que salimos de La Carolina, y estamos recorriendo unos 200 km andando, llevando 400 cabezas de ganado entre vacas bravas madre, becerros, bueyes, y algunos sementales. Este recorrido lo hacemos en unos 14 o 15 días, depende de los animales y de las circunstancias que nos vayamos encontrando por el camino”.

Trashumancia Ganadería Benito García Chicano

La trashumancia y su lado romántico

Acompañando a los animales va un equipo de 5 personas en total. “El camino lo hacemos 4 vaqueros a caballo, y otra persona en coche para avituallamiento, que lleva la comida, la bebida, las tiendas de campaña y demás utensilios necesarios para el camino. El trayecto es largo y hace mucho calor, así que nosotros arrancamos a las 6.00 H, y paramos a eso de las 12 H a descansar, para evitar el calor en las horas centrales del día. Luego reanudamos el camino a las 17.00 H, hasta que ya llega la noche. Cuando la trashumancia es en invierno dormimos en tienda de campaña, pero ahora en este tiempo solemos dormir al raso, que es una experiencia única. En realidad es que esto es muy bonito, de esas cosas antiguas que quedan, y que son reales. También es duro, pero considero que todo lo que cuesta trabajo se saborea mejor. Y es que, la trashumancia tiene su lado romántico. La convivencia entre nosotros, las anécdotas del camino, cuando paramos a descansar para que los animales descansen, coman y beban agua, y nosotros aprovechamos para hacer algún guiso. Es verdad que la trashumancia tiene sus momentos malos también, porque son muchos km, y pueden pasar muchas cosas por el camino, pero también tiene su lado idílico y eso para mí es muy bonito”, confiesa.

Trashumancia Ganadería Benito García Chicano

Una tradición en peligro de extinción

Aunque está en peligro de extinción, la trashumancia, esta práctica ganadera con siglos de historia, sigue viva gracias a ganaderías como la de ‘Benito García Chicano’. “Seguiremos haciéndolo mientras podamos, pero la realidad es que esto cada vez cuesta más, y tiende a ir desapareciendo. Ganaderías de ganado bravo que hagan la trashumancia de larga distancia solo quedamos tres en España.  Antes había muchas más de la zona de Jaén, que subían hacía Albacete y Cuenca, pero han ido desapareciendo. Ahora mismo quedamos una que va a Santiago de la Espada, otra que va a Teruel, y nosotros que vamos a la Sierra de Alcaraz. Hace unos días entramos por fin a Castilla-La Mancha. Lo hicimos por el ‘Camino de Aníbal’ a su paso por Albaladejo (Ciudad Real), y enseguida entramos en la provincia de Albacete, por Viveros a la Sierra de Alcaraz, hasta llegar a Peñascosa”, indica.

Trashumancia Ganadería Benito García Chicano

Un acontecimiento esperado por aficionados y curiosos

La llegada del ganado bravo trashumante se ha convertido en un acontecimiento esperado por los vecinos de los pueblos que atraviesa. “Muchos aficionados y gente curiosa salen a los caminos a recibir el paso del ganado. No queremos que se pierda la trashumancia, y por eso el hecho de que vengan a vernos nos gusta mucho, porque nos damos cuenta de que la tradición todavía sigue despertando curiosidad y admiración, y eso nos llena de orgullo. Pasamos por rutas históricas de hace muchísimos años, y está bien saber que todavía hay interés por parte de los vecinos que viven junto a estas rutas. Vienen familias y todo, y solo pedimos que tengan cuidado y no se arrimen demasiado. Es verdad que el ganado bravo cuando va en grupo se ennoblece, pero hay que tener cuidado y hacer las cosas bien. Ellas saben a dónde van y quieren llegar a su destino, así que dejándolas tranquilas no se meten con nadie”, explica.

Trashumancia Ganadería Benito García Chicano

Ganadero trashumante

Para Benito García Chicano el hogar no es un lugar fijo, sino el camino. Medio año en las dehesas de Jaén, donde el invierno es más benigno, y el otro medio en la Sierra de Alcaraz, que ofrece refugio ante el calor. Entre ambos destinos transcurre la vida de este ganadero trashumante, heredero de un oficio que combina sacrificio, conocimiento del territorio, y respeto por una tradición centenaria. “Estar seis meses en Jaén, y seis meses en Peñascosa puede resultar curioso y raro, pero la verdad es que cuando te acostumbras se lleva muy bien. En mi caso es espectacular, porque ahora al llegar a Albacete tengo otra vida. Es como empezar de nuevo en otro sitio, comprar en otras tiendas de otros pueblos, y empaparme con las costumbres manchegas. Enseguida me olvido de la zona de Jaén, y ya es como si viviera en Albacete siempre, y lo mismo me pasa cuando vuelvo. Yo lo llevo muy bien, y para mí vivir cada seis meses en un sitio diferente es estupendo”, concluye. Mientras haya ganaderías como la de ‘Benito García Chicano’, la trashumancia seguirá viva, y su historia continuará escribiéndose sobre el terreno al ritmo de las estaciones. 

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Modesto Colorado

Comunicador y cantante de Albacete. Más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializado en información y reportajes de ámbito cultural.
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