Hay un rincón de Albacete donde el tiempo parece haberse detenido. Al menos, si uno mira el reloj-termómetro urbano situado en la avenida Cronista Mateo y Sotos, frente a la gasolinera Moeve y junto al Paseo de la Cuba.
Desde hace meses, según relatan vecinos de la zona, este dispositivo marca siempre la misma hora: las 12:20. Da igual que sea por la mañana, por la tarde o ya entrada la noche. El reloj permanece inmóvil, como si el día no avanzara.
El Digital de Albacete se ha desplazado hasta el lugar para comprobarlo y, efectivamente, el aparato continúa mostrando las 12:20 de manera permanente, una imagen que ya forma parte del paisaje habitual para quienes pasan a diario por esta concurrida vía de la ciudad.

¿Cómo funcionan estos termómetros?
Los relojes-termómetros urbanos son elementos muy comunes en plazas, avenidas y calles de numerosas ciudades españolas. Su función es informar tanto de la hora como de la temperatura exterior mediante un panel electrónico visible desde la distancia. En la parte superior suelen incorporar además espacios destinados a publicidad.
Estos dispositivos funcionan generalmente mediante un sistema electrónico compuesto por un reloj digital sincronizado y un sensor de temperatura, normalmente un termistor, encargado de medir las variaciones térmicas del entorno. La información se muestra después en un panel luminoso, habitualmente de tecnología LED.

Sin embargo, aunque se han convertido en una referencia para muchos ciudadanos, los expertos recuerdan que las temperaturas que muestran no siempre son del todo fiables. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha explicado en diversas ocasiones que estos aparatos suelen estar expuestos directamente al sol, al calor acumulado por el asfalto o a la radiación térmica que desprenden los edificios cercanos. Como consecuencia, durante los episodios de calor pueden registrar varios grados más de los que realmente marca el aire ambiente.
Una curiosa estampa
En este caso, el problema parece ir más allá de la precisión de la temperatura. El reloj ha dejado de cumplir una de sus funciones básicas, que es indicar la hora correcta.
Mientras llega una posible reparación, la escena deja una curiosa estampa urbana en una de las principales arterias de la ciudad. Porque, al menos en este punto de Albacete, siempre son las 12:20.


