Lo que iba a ser una tranquila mañana de verano en Albatana terminó convirtiéndose en una angustiosa carrera contra las llamas. Aquel día, Cristian Herrero, quien desarrolla su labor como Policía Nacional en Alicante, se encontraba fuera de servicio ya que había viajado a este pueblo albaceteño para pasar unos días junto a su familia. Sin embargo, el destino quiso que se encontrara en el lugar y en el momento exactos para protagonizar una intervención que acabaría salvando la vida de tres niños.
Por esta actuación, el Ministerio del Interior concedía a este policía con raíces albaceteñas la Medalla al Mérito de Protección Civil. Un reconocimiento que llega casi un año después de un rescate que todavía hoy le estremece recordar.
“Mis abuelos son de este pueblecito de Albacete y tienen una casa allí donde estábamos pasando unos días el pasado mes de agosto”, explicaba Cristian Herrero, detallando que “íbamos a hacer unos recados cuando escuché unos gritos”. Estos gritos procedían de una casa situada a unos 200 metros de la que “salía una columna de humo”, recordaba el policía. Una madre angustiada pedía auxilio porque sus tres hijos se encontraban en el interior de la vivienda afectada por las llamas.
Sin pensarlo decidió meterse dentro de la casa para intentar sacar a los pequeños atrapados. “Conseguí que la puerta cediera después de darle una patada y meterme dentro”, relataba Cristian Herrero, explicando que cuando logró acceder a la vivienda “vi la entrada, un pasillo y al fondo se intuía un salón”. En este punto recordaba que “cuando abrí la puerta salió una columna de humo bastante negro e intenso y el salón estaba totalmente cogido por las llamas”, indicando que “era imposible llegar más allá de medio pasillo”.

Una carrera contrarreloj para salvar a tres niños en este pueblo de Albacete
Tras pedir a los niños que se metieran en una habitación que tenía una ventana con acceso desde la fachada de la casa este policía nacional intentó volver a meterse en la casa “a gatas pero el humo no me permitía ver nada y debido a la virulencia de las llamas comenzaban a caerse partes del techo”. Cristian Herrero pidió rápidamente la ayuda de los vecinos de Albatana para tratar de retirar la reja que cubría la ventana. En un primer momento, recordaba que “tratamos de golpear con una maza los anclajes de la reja, pero era muy lento porque tenía más de 10 anclajes”.
Rápidamente comenzaron a llegar al lugar vecinos para tratar de ayudar a Cristian y entre todos lograr abrir un acceso a esta casa para salvar a los niños de las llamas. “Empezamos a echar cubos de agua y a mojar colchones para refrescar la habitación en la que se habían encerrado”, explicaba el policía, mientras con una radial procedían a cortar la reja que cubría la ventana de acceso.

La búsqueda desesperada de la niña desaparecida
“Uno de los niños comenzó a gritar que se quemaba y les pedí que cogieran a la niña más pequeña para que pudiera respirar porque salía el humo con mucha fuerza detrás de ellos”, narraba Cristian Herrero recordando estos angustiosos instantes. Pero, “en un momento dado vi que la niña había desaparecido y me dijeron que se había desmayado”, comentaba.
Reviviendo a aquel instante apuntaba que “los tres niños intentaban respirar como podían y veía que se estaban quemando”. Finalmente, con la rápida ayuda de los vecinos “conseguimos cortar con dos radiales los anclajes de la parte baja de la ventana y doblar la verja”, detallaba.
Tras abrir este acceso al exterior “primero salió uno de los menores, el otro niño llevaba una camiseta de fútbol totalmente calcinada y pegada a la espalda”, recordaba Cristian Herrero, incidiendo en que “fue el que salió peor parado”. Posteriormente, este policía se metió en la habitación para tratar de localizar a la pequeña que había perdido el conocimiento: “Me cogieron de los pies porque no se podía ver nada y empecé a palpar todo y noté un colchón, pero de la niña ni rastro”.
Gracias a la colaboración de otro vecino lograron retirar el colchón que se encontraba en esta estancia de la vivienda incendiada, remarcando este policía “la ayuda de los vecinos, porque si no hubiera sido por ellos no podríamos haber hecho nada”. En otra ocasión, “otro de los vecinos logró meter la mano y comenzó a gritar: ‘¡Creo que está aquí!’”, recordaba Cristian Herrero, y es que “había tocado algo que parecía el pelo de la niña”.
Con este pequeño atisbo de esperanza relataba el policía que “me volví a meter dentro y esta vez sí que cogí a la niña y la logramos sacar afuera”. Aún emocionado, recordaba que la menor “estaba en ropa interior y se había desmayado tras el colchón, por eso no podíamos verla”, y menos mal que fue así porque “al estar el colchón mojado por los cubos de agua hizo de parapeto para proteger a la niña del fuego”, explicaba Herrero a El Digital de Albacete.
“Tanto la niña como otro de los chicos tuvieron que ser asistidos por inhalación de humos”, señalaba Cristian Herrero, incidiendo en que el tercero de los menores fue el que salió peor parado ya que “sufrió graves quemaduras”, teniendo que ser trasladado en helicóptero a una unidad especializada para recibir tratamiento. Pero además, tanto el policía como otro vecino de Albatana que participó en las labores de rescate de estos niños también requirieron atención médica por inhalación de humo, quemaduras y cortes.
“Me cuesta hablar de ello y no me gusta contarlo porque supone revivir todo lo ocurrido”, confesaba Cristian Herrero al recordar los difíciles momentos que vivió durante esta intervención. El agente se encontraba fuera de servicio, disfrutando de unos días de descanso junto a su familia en esta localidad albaceteña, cuando tuvo que actuar de forma decisiva y coordinar la intervención. Herrero rememoraba la angustia y la desesperación que marcaron aquellos instantes y reconocía que llegó a sentir que “me estaba quemando la cabeza”, sin embargo, lejos de paralizarse, regresó al interior de la vivienda para rescatar a la niña que se había desmayado.
“Todavía a día de hoy me cuesta y no me gusta contarlo porque supone revivir la historia”, confesaba Cristian Herrero, sobre los complicados momentos que supuso la gestión de esta intervención cuando se encontraba fuera de servicio disfrutando de unos días junto a su familia en este pueblo de Albacete. Compartía la angustia y la desesperación que se vivieron en estos momentos, manifestando que “notaba que me estaba quemando la cabeza”, lo que no le impidió regresar al interior de la vivienda para rescatar a la niña que había perdido el conocimiento.

Una medalla compartida con todo un pueblo
En este punto, Cristian Herrero ponía en valor la implicación de los vecinos de Albatana, cuya colaboración y esfuerzo conjunto resultaron fundamentales para salvar la vida de los tres menores. “Lo que hice fue lo que cualquiera habría hecho en mi lugar”, señalaba, compartiendo el mérito del rescate con todos los vecinos de esta localidad de la provincia de Albacete. Asimismo, reconocía que “me tocó a mí”, pero expresaba su deseo de que cualquier persona que algún día se encuentre en una situación similar actúe del mismo modo. Una forma de proceder que, subrayaba, forma parte de los valores y la vocación de servicio inherentes a su profesión como policía nacional.
Cristian Herrero explicaba que la preparación para afrontar emergencias de este tipo va mucho más allá de la formación básica que reciben los agentes. Además de los cursos impartidos por el Cuerpo Nacional de Policía, señalaba que muchos profesionales buscan ampliar sus conocimientos mediante acciones formativas especializadas. En su caso particular, ha participado en un curso de rescate en medios acuáticos junto a la Unidad Militar de Emergencias (UME), así como en otras iniciativas promovidas desde otras entidades. A ello se suma la formación que los propios agentes costean de su bolsillo para mejorar sus capacidades. “Formarte es importante porque al final juegas con tu vida y con las de los demás”, subrayaba Herrero, quien incidía en que una preparación continua y de calidad es fundamental tanto para garantizar la seguridad de los intervinientes como para ofrecer la mejor respuesta posible en situaciones críticas.
“Fue un trabajo en equipo”, suscribía, aplaudiendo la labor conjunta de todos los vecinos de Albatana, ya que trabajando unidos lograron rescatar a estos tres menores. Reconocía que gracias a su formación estuvo al frente de la coordinación de la intervención, pero insistía Cristian Herrero que “sin la ayuda de la gente no hubiera podido hacer nada. Yo solo era uno más”.
Casi un año después, Cristian Herrero ha sido condecorado con la Medalla al Mérito de Protección Civil, un reconocimiento que lleva su nombre pero que comparte con todos los vecinos de Albatana. Asegura que haber recibido esta condecoración “es un orgullo”, pero subrayaba que es un mérito compartido con todos los que aquel 9 de agosto de 2025 se convirtieron en auténticos héroes al salvar las vidas de tres niños en este pueblo de Albacete. “Esta medalla representa a todo el mundo que se puso a trabajar sin importar el qué y gracias a su colaboración salió todo bien”, exponía, manifestando que “el mérito es compartido”.
Aquel incendio pudo haber terminado en tragedia, pero la rápida actuación de este policía fuera de servicio y la solidaridad de todo un pueblo cambiaron el desenlace de esta historia. Hoy, casi un año después, las cicatrices físicas y emocionales siguen presentes, pero también permanece el recuerdo de una respuesta ejemplar marcada por el valor, la entrega y el trabajo en equipo. Una historia que demuestra que, en los momentos más difíciles, la unión y la voluntad de ayudar pueden marcar la diferencia.

