Querido paisano:
Te escribo desde la muralla que circunvala la Motilla del Acequión, que al paso que lleva su recuperación, cuando recordemos a la IA como algo que sucedió en el pasado, aún rondarán por la zona trabajadores del Plan de Empleo acarreando piedras, liberando de los intersticios de los muros de mampostería las malas hierbas y catalogando con mimo los restos de tus antepasados. Es lo que tiene el palacio, que todo va despacio.
Lo que sí parece que avanza a velocidad de crucero son algunos procesos judiciales, y de forma muy especial los que atañen al entorno del Presidente del Gobierno, si los comparamos con aquellos otros que esperan pacientemente a que el juez o jueza de turno les propine un empujoncito de vez en cuando para que no caduquen. Y como ejemplo de estas afirmaciones bien valen los ocho años de instrucción que acumula el llamado caso Montoro, o el mas reciente caso Cirbelia, en el que Alberto González figura como artista invitado, y que no termina de arrancar por falta de las autorizaciones correspondientes por parte del juzgado. Cosas veredes amigo Sancho.
Seguro que estás al corriente de que David Sánchez, al que el diario El Mundo tildó en su día de director de orquesta de prestigio internacional, amén de augurarle una carrera artística prometedora, está pendiente de sentencia en el caso juzgado por la Audiencia Provincial de Badajoz por la presunta comisión de los delitos de prevaricación administrativa y tráfico de influencias. Una causa en la que para sorpresa de nadie se han incorporado como acusación política, perdón, quiero decir como acusación popular, los de siempre, a saber: PP, VOX, Hazte Oír, Manos Limpias, Abogados Cristianos, Iusticia Europa y Liberum, como ves a cada cual más ultracatólico y ultraconservador.
Un grupito que no se ha esforzado en disimular que todos cojean del mismo pie, y al que se le ha visto el plumero desde el primer día, siguiendo a pies juntillas la consigna de “el que pueda hacer que haga”, dictada por el expresidente del gobierno más mentiroso de nuestra era y que presidió el Consejo de Ministros más imputado y condenado que ha tenido nuestra democracia, por mucho que ahora se dedique a impartir lecciones de moral o más bien de moralina.
Todo este revuelo viene a cuento de que David Sánchez accedió por libre designación al puesto de trabajo de Coordinador de Conservatorios en la Diputación de Badajoz, convocado precisamente por el procedimiento de libre designación. Un sistema excepcional de provisión de puestos de trabajo en la función pública, que por si no lo recuerdas, consiste en la apreciación discrecional por parte del órgano competente para valorar si un candidato es idóneo y cumple con los requisitos exigidos para el desempeño del cargo, sin necesidad de baremar méritos como ocurre en el concurso de traslados y que esta reservado para puestos directivos o de especial responsabilidad y confianza.
Una convocatoria pública que no fue impugnada ni recurrida en su momento por los grupos políticos con representación en la Institución provincial, ni por los sindicatos, ni por ninguna otra de las personas que también optaron a ocupar el puesto, y sobre la que no se ha escrito ni una sola palabra de ilegalidad por parte de los servicios correspondientes de propia Diputación.
En el transcurso del juicio, las acusaciones, a falta de la pistola humeante en el lugar del crimen junto al cadáver de la víctima, hemos visto que solo han podido demostrar dos cuestiones. La primera, que el encausado se dedicó a rastrear el mercado inmobiliario de Badajoz, no tomando las debidas precauciones para borrar las huellas que dejó su búsqueda en los principales portales inmobiliarios. Prueba evidente para los enfervorecidos acusadores de que actuaba con total impunidad. Y la segunda, muchísimo mas grave, de mayor enjundia y que lo señala como culpable irredento de toda culpabilidad, es que el afamado director de orquesta es también el hermano menor del Presidente del Gobierno. ¡Acabáramos!
Todo lo demás solo han sido insinuaciones de enchufismo, suposiciones de trato de favor, alusiones al number one, chascarrillos infantiles y visiones holísticas del caso, como ha mantenido la UCO en sede judicial, que ante la ausencia de pruebas concretas e irrefutables que señalen al departamento que propuso la creación del puesto de trabajo en disputa, entiende que debió corresponder a un nivel superior, es decir a la Presidencia de la Diputación. Y de ahí a dejar entrever que lo hizo siguiendo las indicaciones de Pedro Sánchez solo hay un paso. Eso sí, pasando por alto que por aquellos entonces su capacidad de influencia era más bien limitada, ya que ni era Presidente del Gobierno, y ni tan siquiera Secretario General del PSOE, tras al funesto Comité Federal de octubre de 2016.
Entiendo que en la UCO estén mosqueados con las investigaciones que parece llevaba a cabo Leire Diez, la detective aficionada de la TIA, empeñada a toda costa en tocarle los tricornios a todo quisque que vista de verde, pero también pienso, inocente de mi, que sus informes han de ser rigurosos y basados en pruebas precisas, por lo que en mi modesta opinión de aficionado, las visiones holísticas, en las que el todo es más que la suma las partes, han de quedar circunscritas a la mesa de debate de Horizonte, donde las conspiraciones y las acusaciones sin pruebas es lo que se lleva.
No se cual será la sentencia. Desconozco si el reo Sánchez será absuelto o si será condenado por una prevaricación administrativa que solo puede cometer un funcionario cuando él no lo era, o con qué paupérrimas influencias pudo traficar en su propio beneficio. Pero lo que si tengo claro es que durante el proceso, todos los testigos, menos una persona, han desmontado una a una las argumentaciones de las acusaciones, que solo tienen a su favor el informe de la Guardia Civil, en el que tampoco figuran pruebas concretas que apunten en una y otra dirección, si descontamos las famosas visiones holísticas. Pobre bagaje para apuntalar un caso construido sobre el humo de la nada y que solo ha buscado desde el principio torpedear la resistencia del Presidente del Gobierno. No hay más preguntas señoría.
Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.
PD. La justicia puede ser ciega, pero no debe ser sorda.
Antonio Martínez

