La peregrinación anual de la Hospitalidad de Lourdes de Albacete volverá a convertirse este 2026 en un auténtico testimonio de fe, entrega y solidaridad. La expedición partirá hacia el Santuario de Lourdes (Francia) con un récord histórico de participación, con 305 personas inscritas, una cifra que refleja el creciente compromiso de quienes hacen posible esta iniciativa y la confianza que despierta entre personas enfermas, peregrinos y voluntarios.

Un récord histórico de participación
Detrás de cada viaje hay meses de trabajo silencioso, dedicación y acompañamiento por parte de la Hospitalidad, cuya labor permite que muchas personas, especialmente aquellas que atraviesan situaciones de enfermedad o vulnerabilidad, puedan vivir una experiencia transformadora marcada por la esperanza, el consuelo y el cariño. Más que una peregrinación, se trata de una gran familia unida por el servicio a los demás, donde cada gesto de ayuda y cada sonrisa se convierten en el mejor ejemplo de altruismo y humanidad.
Esta será la 53ª peregrinación de la Hospitalidad de Albacete al Santuario de Lourdes y movilizará a más de 300 personas del 20 al 24 de junio. Sobre esta importante cifra de participación destacaba el presidente de la Hospitalidad de Albacete, Pepe Carrión, que “hemos superado el récord del año pasado y vamos un total de 305 peregrinos”.

Esta peregrinación nació en Albacete con la finalidad de acercar hasta el Santuario de la Virgen de Lourdes a personas enfermas o con algún tipo de discapacidad, motivo que sigue siendo la razón de ser de la Hospitalidad. De hecho, detallaba Pepe Carrión que participarán en este viaje hasta Francia “83 personas enfermas o con discapacidad”, reconociendo que atenderlas no sería posible sin la implicación de “168 voluntarios y 45 jóvenes”, añadiendo que también formarán parte de esta experiencia “54 peregrinos”, lo que supone “un récord total de participación”.
El corazón de la Hospitalidad de Albacete
Seis autobuses repletos de esperanza y corazón partirán este 20 de junio rumbo al Santuario de Lourdes, apuntando Pepe Carrión que “uno de ellos viene expresamente desde Lourdes porque está adaptado para las necesidades de las personas enfermas o con discapacidad”. Un recurso imprescindible para hacer posible que muchas de estas personas puedan cumplir el sueño de peregrinar hasta este emblemático lugar de fe, una experiencia especialmente emocionante y significativa para quienes, debido a sus limitaciones físicas o problemas de salud, encuentran mayores dificultades para viajar. Gracias a la entrega y el acompañamiento de los voluntarios de la Hospitalidad de Lourdes, estos peregrinos tienen la oportunidad de vivir unos días de convivencia, oración y esperanza que, en muchos casos, constituyen uno de los momentos más esperados y especiales del año.
“Nuestro objetivo principal es peregrinar a Lourdes junto a estas personas con discapacidad”, reconocía Pepe Carrión. Una iniciativa que apuesta por no dejar a nadie atrás y por integrar y acompañar a quienes, por su situación, no podrían realizar esta peregrinación si no fuera de la mano de la Hospitalidad de Albacete.

Al respecto, detallaba el presidente de la Hospitalidad de Albacete que “en el santuario existe una residencia adaptada para el alojamiento de estas personas”, contando además “siempre con la ayuda de los voluntarios que nos ocupamos de todo lo que necesitan durante estos días”. Una dedicación que va mucho más allá del simple acompañamiento, ya que los voluntarios permanecen a su lado las 24 horas del día, atendiendo sus necesidades cotidianas con cercanía, cariño y entrega. Desde las comidas y los aseos personales hasta los desplazamientos, el descanso o cualquier asistencia que puedan requerir, su labor resulta esencial para que los peregrinos puedan vivir esta experiencia con tranquilidad y dignidad.
Un compromiso generoso y desinteresado que constituye el verdadero corazón de la Hospitalidad y que permite hacer realidad una peregrinación que, para muchos de estos enfermos y personas con discapacidad, sería imposible sin esta red de apoyo humano. Más allá de esto, explicaba Pepe Carrión que forman parte de este equipo de voluntarios “médicos, enfermeros y un responsable de farmacia”.

Una experiencia transformadora
Se trata de una peregrinación que “toca el corazón y transforma”, reconocía el presidente de la Hospitalidad de Albacete, quien confesaba que “lo que engancha tanto a voluntarios como a peregrinos es que dejamos a un lado nuestras comodidades para dedicarnos por completo a ayudar a quienes más lo necesitan”. Una experiencia de servicio y entrega que deja una profunda huella en quienes la viven y que, lejos de resultar ajena a las nuevas generaciones, suma cada año a más jóvenes albaceteños. Un compromiso que demuestra que la solidaridad, la empatía y la vocación de ayudar no entienden de edades, convirtiendo a estos voluntarios en el mejor ejemplo de que siempre hay espacio para tender la mano al prójimo.

Al respecto, ponía de relieve Pepe Carrión que “el pasado año se vinieron 25 jóvenes y a esta peregrinación ya se han apuntado 45”. Sobre el aumento de participación juvenil en esta peregrinación a Lourdes, exponía que “se sienten muy agradecidos y contentos”, añadiendo que “todos venimos de Lourdes con las pilas cargadas y pensando en la siguiente peregrinación”.
La Hospitalidad de Lourdes de Albacete lleva por bandera y siente muy profundamente su lema: ‘Ven y verás’. Y es que, reconocía Pepe Carrión que esta experiencia “no se puede contar con palabras, es algo que hay que vivir”, asegurando que “Lourdes es un trocito de Cielo en la Tierra”.

