Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, la piel queda expuesta a los efectos del sol, lo que puede provocar importantes daños si no se adoptan las medidas de protección adecuadas. Cada año los especialistas insisten en la importancia de mantener unos hábitos específicos, especialmente en verano, como han explicado dos dermatólogas de Albacete.
Así, el uso diario de protección solar, una correcta hidratación o la vigilancia sobre posibles cambios en lunares o manchas son algunas de las recomendaciones básicas para disfrutar del verano sin poner en riesgo la salud de la piel. En este contexto, Aroa Peré y Carmen Fernández, residentes de Dermatología del Complejo Hospitalario de Albacete, han compartido una serie de consejos para prevenir daños cutáneos y fomentar una exposición al sol segura y responsable.
Para ello, utilizar protector solar es clave, ya que, tal y como indican las especialistas “el daño solar acumulado es el principal factor de riesgo para el cáncer de piel”. Pero, ¿cuánta crema hay que aplicar?

Aroa y Carmen, dermatólogas de Albacete: «»Cuida tu piel hoy para no tener que vernos en consulta mañana»
Pues bien, para resolver esta cuestión recurrente, las dermatólogas señalan que una buena regla a tener en cuenta es la de ‘los dos dedos’: cubrir los dedos índices y corazón con “dos líneas generosas de protector solar para cubrir cara, orejas y cuello”, como indican Aroa y Carmen.
Del mismo modo, señalan que “no vale ponérselo solo por la mañana” sino que “hay que reaplicar cada dos horas”. Además, apuntan que en caso de mojarse o sudar, hay que reaplicarlo de forma inmediata.
Otro aspecto importante es no olvidar ninguna zona expuesta al sol. “Donde más nos solemos quemar es en las orejas, los labios, la raya del pelo y el dorso de los pies”, señalan. Así, las residentes de Dermatología insisten en que la prevención es la mejor herramienta para evitar problemas futuros y lanzan un mensaje claro a la ciudadanía: “Cuida tu piel hoy para no tener que vernos en consulta mañana”.
Con pequeños gestos diarios, como el uso correcto del protector solar y la atención a cualquier cambio en la piel, es posible disfrutar del verano de forma saludable y reducir el riesgo de enfermedades cutáneas a largo plazo.

