El gran cambio que prepara Albacete para sus calles: circular será muy diferente

Albacete quiere convertir gran parte de la ciudad en 'Ciudad 30'

Albacete se prepara para una transformación que afectará directamente a la manera de moverse por muchas de sus calles. No se trata solo de nuevas señales ni de actuaciones puntuales en cruces conflictivos, sino de un cambio de modelo que busca reducir la velocidad, pacificar el tráfico y dar más seguridad a peatones, ciclistas, usuarios de patinetes y conductores. El Plan Local de Seguridad Vial de Albacete 2026-2030 lo deja claro: la ciudad quiere avanzar hacia el modelo de “Ciudad 30”.

Albacete mira hacia el modelo de Ciudad 30

El documento plantea promover “un cambio generalizado hacia el modelo de Ciudad 30” con el objetivo de reducir de manera efectiva la velocidad del tráfico en todo el viario urbano. Esta medida aparece vinculada especialmente a los entornos escolares, pero encaja dentro de una estrategia más amplia de pacificación de calles y protección de los usuarios más vulnerables.

Menos velocidad en las calles de Albacete

La reducción de la velocidad es uno de los grandes ejes del plan. En distintos puntos de la ciudad se prevén medidas para garantizar velocidades operativas de 30 kilómetros por hora o inferiores, especialmente en tramos donde conviven vehículos y peatones. En la Avenida Ramón Méndez Pidal, por ejemplo, el plan propone señalizar el tramo como “Corredor en Calmado – 30 km/h”, reforzar pasos de peatones y aplicar calmado progresivo del tráfico.

Calles más estrechas, pasos más visibles y más seguridad

El Plan Local de Seguridad Vial contempla actuaciones como el estrechamiento de carriles hasta 3 metros, la instalación de mesetas sobreelevadas, la creación de isletas de refugio peatonal, la mejora de la iluminación en pasos de peatones, el balizamiento de zonas con aparcamiento indebido y la eliminación de obstáculos que reduzcan la visibilidad.

Estas medidas no buscan únicamente cambiar la estética de las calles, sino obligar a una conducción más prudente y reducir el riesgo de atropellos y colisiones en los puntos más sensibles de Albacete.

Los colegios, una prioridad en esta nueva movilidad

Uno de los ámbitos donde más se notará este cambio será en los entornos escolares. El plan propone pacificar el tráfico en las inmediaciones de los colegios, priorizar la peatonalización, restringir el tráfico motorizado en determinados puntos e incluso cortar calles donde se localiza la entrada a centros educativos mediante barreras gestionadas por la propia escuela.

También se plantea la creación de caminos escolares seguros y carriles bici anchos y segregados para favorecer que los alumnos puedan llegar y salir del centro de manera autónoma y segura.

Más controles y vigilancia de la velocidad

La pacificación del tráfico también irá acompañada de controles. El plan contempla controles de velocidad, campañas preventivas, radares fijos y móviles de nueva generación, paneles preventivos de velocidad y sistemas tecnológicos para reforzar la seguridad vial en avenidas y zonas con alta presencia de peatones.

Un cambio pensado para salvar vidas

El objetivo final de esta estrategia es reducir la siniestralidad en Albacete y avanzar hacia una ciudad donde los errores humanos no tengan consecuencias irreparables. El propio plan fija como meta para 2030 reducir a la mitad el número de personas fallecidas y heridas graves en accidentes de tráfico en las vías urbanas de la capital.

Con este nuevo modelo, circular por Albacete podría ser muy diferente en los próximos años: más despacio, con más controles, con calles más calmadas y con una prioridad clara para la seguridad de quienes se mueven cada día por la ciudad.

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