Albacete despide a una de las figuras más relevantes de la historia reciente de la Policía Nacional en la provincia. Antonio J. Moreno Luzón, quien fuera comisario jefe provincial de la Comisaría de Albacete durante más de una década, ha fallecido dejando tras de sí una dilatada trayectoria profesional marcada por el servicio público, la cercanía con la ciudadanía y una firme defensa de la labor policial.
Moreno Luzón permaneció al frente de la Comisaría Provincial de Albacete desde 1987 hasta su jubilación en marzo del año 2000, convirtiéndose en uno de los máximos responsables policiales que más tiempo ejercieron el cargo en la provincia. Durante esos años fue testigo y protagonista de importantes cambios sociales y de seguridad en Albacete, una ciudad que siempre consideró especialmente tranquila en comparación con otros puntos de España.
Una vida dedicada a la Policía Nacional
Su carrera profesional comenzó con apenas 21 años en Irún, donde desarrolló labores de control fronterizo de entrada y salida de ciudadanos españoles y extranjeros. Posteriormente pasó por Cartagena como agente de Policía Judicial y más tarde ascendió a una categoría que ya ha desaparecido, la de subcomisario, siendo destinado a Portugalete en una de las etapas más complicadas de la lucha contra el terrorismo de ETA.

Años después dirigió durante ocho años la Comisaría de Hellín, antes de asumir la jefatura provincial de Albacete, donde desarrolló la etapa más importante de su carrera profesional.
Precisamente durante una entrevista concedida con motivo de su jubilación, Moreno Luzón reconocía que su paso por Albacete había sido la etapa que más satisfacción le había proporcionado.
«Me satisface el haber llevado dignamente el puesto de comisario y haber dignificado, junto con mis policías, la función policial en la provincia ante los ciudadanos», manifestaba entonces.
Un referente de la seguridad en Albacete
Durante aquella conversación con el extinto semanario Crónica de Albacete, Moreno Luzón mostraba también la humildad que caracterizó buena parte de su trayectoria. Al ser preguntado por los aspectos más difíciles de su carrera, admitía que uno de sus mayores pesares era «no haber dado respuesta puntual» a todos los problemas derivados de la delincuencia y que alguna de sus decisiones hubiera podido perjudicar a algún ciudadano o a algún compañero de profesión.
Su análisis de la seguridad en Albacete reflejaba además el profundo conocimiento que tenía de la realidad de la provincia. Destacaba que la ciudad presentaba una de las tasas de criminalidad más bajas del país, situándose entonces entre las provincias más seguras de España.
En aquella entrevista señalaba que Albacete registraba una tasa de criminalidad de 31,21 delitos por cada mil habitantes al año y que la provincia ocupaba el puesto 42 entre las 52 provincias españolas en índices delictivos.
«La pequeña delincuencia entre los jóvenes se debe a una falta de educación»
Una de las reflexiones más recordadas de Antonio Moreno Luzón durante aquella despedida pública estuvo relacionada con la delincuencia juvenil.
El histórico comisario defendía que muchos de los problemas asociados a la pequeña delincuencia tenían su origen en carencias educativas y familiares, dejando una frase que dos décadas después sigue siendo recordada:
«La pequeña delincuencia entre los jóvenes se debe a una falta de educación».
Moreno Luzón advertía entonces de que, aunque los delitos menores pudieran parecer menos relevantes desde un punto de vista estadístico, eran precisamente los que más afectaban a la sensación de seguridad de los ciudadanos en su día a día.
Catorce años al frente de la Comisaría de Albacete
Entre 1987 y 2000 lideró la actividad policial en una provincia que experimentó importantes transformaciones sociales y económicas. Bajo su dirección, la Policía Nacional reforzó su presencia en Albacete y consolidó una imagen de proximidad con la ciudadanía.
Su nombre quedó ligado a una época en la que la colaboración entre instituciones y fuerzas de seguridad contribuyó a mantener a Albacete entre las provincias más seguras del país.
Con su fallecimiento desaparece una figura histórica de la Policía Nacional en Albacete, un servidor público que dedicó gran parte de su vida a la seguridad ciudadana y que dejó una profunda huella entre compañeros, instituciones y vecinos.


