Contrasta mucho el estado de la tauromaquia en Albacete con el de la industria taurina de Albacete. En la recién terminada feria de San Isidro en Madrid me he encontrado con cientos de aficionados de la provincia, siguiendo no solo a los paisanos sino siendo testigos de la temporada, en general. Siempre que se habla de ayudas para el toro, Albacete no suele salir en las quinielas porque, afortunadamente, goza de buena salud y tiene suficiente capital humano en los tendidos para aguantar los envites de las modas y los ataques foráneos. Sin embargo, cuando hablo con todos ellos sobre Albacete como potencia taurina, siempre hacemos esa distinción entre la feria y los profesionales.
La feria va como un tiro en términos de público, aunque también ha perdido su interés mediático, algo de lo que llevamos mucho tiempo alertando en El Digital de Albacete. Y en el caso de los protagonistas del sector, en Albacete corren malos tiempos. Hay excepciones, lógicamente, pero si hacemos una radiografía general, nos encontramos con carencias tanto en la parte humana como en la vertiente animal. En el caso del ganado, ¿qué fue de las grandes vacadas manchegas? Samuel Flores o Las Ramblas han desaparecido del mapa; Daniel Ruiz aparece disuelta en algún cartel de provincias de escasa repercusión –de hecho, ya ni pasta en Albacete-, y otras que podían tener cierto predicamento en festejos menores o novilladas hace años que no figuran en las reseñas. Los Chospes lleva muchos años tocando techo en las novilladas de Madrid, pero no termina nunca de dar el salto, pese a un rendimiento más que aceptable. Quizá sea el único hierro de la tierra que da la talla, pero estancado, al fin y al cabo.
MOLINA Y NAVALÓN, NI BIEN NI MAL
En el caso de los toreros, hay algo más de esperanza, pero, como digo, la feria de San Isidro nos ha dejado más dudas que certezas. José Fernando Molina no ha terminado de sacar la cabeza ni en Madrid ni antes en Sevilla. Sin estar mal, tampoco ha justificado su presencia en los dos abonos más importantes del planeta toro. Y eran casi dos líneas rojas para medir su rendimiento y saber si estaba preparado para dar un salto numérico en el escalafón. Es más que probable que, salvo en festejos irrelevantes para la temporada, Molina desaparezca de los carteles que el año pasado empezó a tocar. Veremos cómo va colocado en la feria de Albacete y, por el bien de todos, ojalá recupere la frescura y la ambición en la cara del toro. Sabemos que la afición manchega es muy cainita con los toreros locales, pero vamos a confiar en que Moli simplemente ha atravesado un bache. Yo le sigo esperando con ilusión.
El otro matador que ha pasado por San Isidro ha sido Samuel Navalón. Y podemos decir lo mismo, no pegó ningún petardo, pero mostró escaso progreso. Todo valor y disposición en lo accesorio, pero sin cuajar en lo fundamental un lote que, en otras manos, hubiese propiciado un triunfo en Las Ventas. Navalón, considerado torero de Albacete pese a ser de origen valenciano, sí que cuenta todavía con el beneficio de la duda del sector y va a estar además en multitud de ferias relevantes. Próximamente actuará en Alicante y en la feria de julio de Valencia, como premio al triunfador de las Fallas. Le apodera Manuel Amador, empresario de la plaza de Albacete, y es de suponer que estará en el cartel más pomposo de la feria de septiembre. Hay que tener en cuenta que, siendo él y Molina de la nueva generación, tienen muchísima competencia dentro de los toreros jóvenes. Y, a decir verdad, no ha habido ningún novel que haya justificado su presencia en San Isidro. Llegábamos a 2026 con muchísima ilusión puesta en los nuevos valores, pero los triunfadores de la feria, Urdiales, Ferrera, Castella y Talavante, suman 180 años entre los cuatro. ¡Esta es la juventud del Papa!
En Madrid tenemos otra cita los aficionados de Albacete. Será el próximo sábado 20 de junio y además en horario nocturno. A las 21.00 horas, Cristian Pérez y Alejandro Peñaranda harán el paseíllo en el primer festejo posterior a la feria de San Isidro. El hellinero se lo ganó el pasado Domingo de Ramos con una actuación titánica frente a los peligrosos toros de Dolores Aguirre y el matador de Iniesta (Cuenca) –formado en Albacete- triunfó sin orejas en la feria del pasado año. Su premio debería haber sido entrar en el recién concluido serial de Madrid, pero más vale tarde que nunca. Tendrán que vérselas con los toros de Valdefresno, ganadería que, siendo sinceros, no pasa por su mejor momento. De lo que hagan ese día dependerá y mucho su presencia en la feria de Albacete, que tiene muchas novias.
¿CORRIDA DE SEIS TOREROS?
Navalón entrará seguro, Molina también lo merece y Cristian lo tiene prácticamente cerrado. A partir de ahí, aparecen nombres como el del propio Peñaranda, Manuel Caballero –triunfador por partida doble el pasado año-, Rubén Pinar, Andrés Palacios, Miguel Tendero, Sergio Serrano -fuera en 2025 y en el olvido de las empresas- o Diego Carretero. Es imposible que quepan todos. Ante la duda, y en lugar de anunciar a toreros de fuera por compromisos que degradan la calidad del abono, sería recomendable seguir el ejemplo de Sevilla hasta hace unos años y confeccionar un cartel de seis matadores de Albacete. Una oportunidad para cada uno. El triunfador, automáticamente anunciado en la feria del año siguiente. Además, este año la corrida de Asprona será el aperitivo de la feria y puede encajar perfectamente uno de estos nombres.
En el caso de los novilleros, el futuro es gris plomo. Los dos últimos debutantes, Francisco Mazo y Nicolás Cortijo ya están retirados. Solo Jesús Moreno está toreando algo, pero tampoco ha terminado de redondear su carrera como para tomar una alternativa con fuerza. De los que vienen por detrás, poco o nada sabemos. Alejandro González, el hijo del banderillero Gonzalo, va a debutar con caballos el próximo 27 de junio y es probable que entre en la feria, pero su paso por el escalafón de promoción ha sido muy largo y poco laureado. Otros nombres que empiezan a asomar la cabeza son el de Neyzan Espín o el de Juan Zamora, pero todavía es pronto para verlos en septiembre con los del castoreño. Estamos faltos de nuevos valores y de ilusión por abajo, en el medio, por arriba y en el campo. Talento hay y el trabajo y el esfuerzo no es el problema, pero los resultados no llegan y la competencia es durísima. El toreo no tiene la costumbre de esperar a nadie y mucho menos en esta época en la que ya no quedan taurinos y abundan los caníbales y los mercaderes.
Julio Martínez Romero


