Cualquier infancia que se precie tiene grabada en la retina una estampa muy concreta: las tardes de verano que se alargan a la noche, los corros de sillas en las puertas de las casas, el murmullo de las conversaciones entre vecinos y los niños jugando alrededor. Y es que ‘tomar el fresco’ es algo más que un simple pasatiempo: es una tradición profundamente arraigada que habla de convivencia y de cercanía, de pueblos y de barrios. Y ahora, esa costumbre tan entrañable y casi perdida vuelve a cobrar vida en un pueblo de Albacete con un componente añadido que lo hace todavía más especial: una iniciativa solidaria que recupera este movimiento tan arraigado.
La Asociación hasta donde nadan las ballenas – Pilar Losa ha puesto en marcha la segunda edición de una iniciativa tan veraniega como solidaria. Así, el próximo 18 de julio tendrá lugar en Ossa de Montiel (Albacete) un evento que reunirá a los vecinos para tomar el fresco, pero además con carácter solidario. Eso sí, contará con comida, bebida, incluso espectáculos y música, todo para recaudar fondos destinados a la investigación del Sarcoma Gist.

A raíz del fallecimiento de Pilar Losa a causa de este sarcoma, su hija Andrea Arjona fundó esta asociación en 2023 que se dedica a recaudar fondos para fomentar la investigación de esta enfermedad en concreto. Y así nació Hasta donde nadan las ballenas, a modo de homenaje a Pilar. “Le gustaba la poesía y nos decía eso siempre”, recuerda Andrea.
Una tradición que no quieren dejar perder en este pueblo de Albacete
El próximo 18 de julio, los vecinos de este pueblo de Albacete y municipios cercanos, así como todos aquellos que quieran acercarse a disfrutar del evento, tienen una cita muy especial con la solidaridad. “Será el segundo año que lo hacemos y la finalidad es retomar las tradiciones del pueblo manchego y unirlo también a una causa benéfica”, tal y como explica Andrea Arjona, que señala que “es un tipo de sarcoma raro, hay muy pocos tratamientos y se necesita investigación”.
“Colaboramos con el Hospital Universitario Vall d’Hebron y con el equipo de investigación de César Serrano. A ellos va todo el dinero recaudado”, aclara la joven. Para ello, por delante tienen una cita muy especial. “Creemos que es una tradición que con el paso de los años se va perdiendo. Queremos reunir al pueblo, cenar, tomar el fresco y además habrá algún espectáculo”. «El pueblo está siendo fundamental para que salga adelante, la gente se vuelca”, asegura.

El fresco nunca ha sido solo sentarse a las puertas de casa cuando cae el sol. Era compartir historias, estrechar lazos y hacer comunidad. Ahora, Ossa de Montiel lucha por recuperar una tradición con un añadido solidario. Entre conversaciones, risas y sillas, cada gesto ayuda a impulsar la investigación, demostrando que las costumbres más sencillas también pueden convertirse en una poderosa forma de solidaridad.

