Elche de la Sierra volvía a vivir este fin de semana una de sus celebraciones más emblemáticas y reconocidas, transformando sus calles y plazas en un espectacular museo al aire libre gracias a las tradicionales alfombras de serrín que se elaboran con motivo del Corpus Christi. Miles de visitantes y vecinos pudieron contemplar las impresionantes creaciones elaboradas por las peñas alfombristas, que una vez más llenaron de color, arte y simbolismo religioso esta joya de la sierra de Albacete.
Durante la noche del sábado al domingo, decenas de alfombristas trabajaban sin descanso para dar forma a cerca de una treintena de alfombras confeccionadas con serrín teñido. Las calles se convirtieron en auténticos lienzos sobre los que aparecían complejas composiciones de inspiración religiosa, motivos ornamentales y figuras geométricas, fruto de meses de preparación y diseño.
La jornada grande del Corpus comenzaba en la Parroquia de Santa Quiteria, donde tuvo lugar la celebración religiosa presidida por Alejandro Marquina. Posteriormente, cientos de personas acompañaron la tradicional procesión del Corpus Christi, que recorría las calles engalanadas con estas obras de arte efímero, uno de los momentos más esperados y emotivos de la festividad.

Arte efímero en las calles de Elche de la Sierra
El paso de la procesión borraba poco a poco unas creaciones destinadas a desaparecer apenas unas horas después de su elaboración. Precisamente esa naturaleza efímera es uno de los manifestaciones culturales más singulares de la provincia de Albacete y de la región que además cuenta con la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Para las alfombras de este año, se han utilizado unos 6.000kg de serrín y se han utilizado cerca de 500 tableros. Han participado más de 600 alfombristas divididos en 25 grupos alfombristas. Además, este año también se ha celebrado el X Certamen de Alfombras Infantiles en el que han participado cerca de 200 niños con edades de entre 3 y 11 años.
Una celebración que volvía a poner de manifiesto el profundo arraigo que mantiene esta cita entre los vecinos de Elche de la Sierra. Generaciones de alfombristas participaron en una tradición que hunde sus raíces en 1964, cuando Francisco Carcelén impulsó las primeras alfombras de serrín inspirándose en una experiencia vivida en un viaje a Tarrasa. Aquella iniciativa pionera acabó convirtiéndose en una de las señas de identidad más reconocibles de la localidad.
Además de los vecinos, numerosos visitantes se desplazaban hasta Elche de la Sierra para contemplar esta celebración que combina arte, patrimonio, tradición y religiosidad popular. Una cita que, un año más, volvió a demostrar por qué las alfombras de serrín constituyen uno de los grandes tesoros culturales de la provincia de Albacete.
/Fotos: Miguel Fuentes/

















































































































































































