El albaceteño Joaquín Reyes se convierte en León XIV: cecina, Bad Bunny y una advertencia a Trump

El Papa más manchego aterriza en España de la mano de Joaquín Reyes

El albaceteño Joaquín Reyes ha vuelto a hacer de las suyas en su última parodia sobre la visita del Papa León XIV a España. Metido de lleno en la piel del Pontífice, el humorista protagonizaba una nueva entrega de ‘Zanguangos’ en la que ha desvelado, con mucha retranca manchega, algunos detalles de su viaje a nuestro país. 

Robert Francis Prevost desmentía que escogiera para su pontificado el nombre de León XIV “por ser fan de los 13 anteriores” o porque le guste mucho ‘El Rey León’. En este punto confesaba que escogió este nombre porque es un enamorado de la cuidad de León, destacando que “me pirra, sobre todo la cecina. Es devoción”.

A sus 70 años, este particular León XIV con acento manchego aseguraba sentirse “un Papa joven, un jovenzuelo, un papito”. Recordaba que es natural de Chicago, al igual que el actor Harrison Ford, aunque expresaba que “no doy tanto el coñazo con el Santo Grial”, aunque ponía de relieve que “también lucho con los malos malísimos como Donald Trump”. 

El albaceteño Joaquín Reyes se convierte en el Papa León XIV/ Foto: El Intermedio/ La Sexta

Así, lanzaba un mensaje al presidente de Estados Unidos: “¡Donald Trump, relájate, que entre Venezuela, Groenlandia, Irán, Palestina…me lo tienes todo hecho un Cristo!, pero un Cristo en plan mal”. En este punto, aseguraba que “soy pacifista, bien lo sabe Dios, y estoy a tope con eso de amar al prójimo”, pero reconocía sobre la figura del presidente estadounidense que “si te tuviera delante, te daba una tollina que te vestía de torero. No me ibas a poner la otra mejilla, ya te lo digo yo”.

Este manchego León XIV aseguraba ser “tan majo y progre que he pedido visitar Canarias para ver migrantes, no para ir a la playa como si fuera un guiri”, aunque no descartaba “un chapuzón si me da tiempo”. Y es que en el equipaje que le acompañará en este viaje por nuestro país “me he echado la sotana de neopreno”, desvelaba. Además confesaba ser un enamorado de la gastronomía española: “No os voy a engañar, lo del viaje apostólico a España es una excusa”, manifestaba, reconociendo que “he venido aquí por la comida”, asegurando que “vosotros sí que sabéis comer como un obispo”.

También comentaba que “un pajarito”, en concreto el Espíritu Santo, le contó que cuando Benedicto XVI visitó Valencia “había políticos que se pasaban el séptimo mandamiento por la Capilla Sixtina”. Al respecto, manifestaba que “lo de santificar las fiestas se os da muy bien, pero lo de no robar no tanto, eh pájaros”. Así, con motivo de este nuevo viaje apostólico a Madrid, Barcelona y Canarias, aseguraba que “no quiero nada en B, aquí todo en regla”.

Un divertido pontífice que terminaba demostrando sus dotes de baile al ritmo de algunas de las canciones más conocidas de Bad Bunny. “Soy un papa molón, guay, dinámico, con mucho flor”, reconocía, añadiendo que “no es casualidad que vayamos a coincidir Bad Bunny y yo en Madrid”.

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