DESDE EL ACEQUIÓN | Ya no vale mirar para otro lado

Artículo de opinión de Antonio Martínez

Querido paisano:

​Te escribo desde lo alto de la Motilla del Acequión, esa pequeña colina artificial que se eleva sobre la extensa llanura manchega que nos rodea, y que nos recuerda que nuestros antepasados ya caminaban por aquí en la Edad del Bronce, aunque ahora no viva sus mejores momentos.

Supongo que tu también te habrás dado cuenta de que a nuestro apreciado alcalde se le ha agotado el crédito y ya no puede seguir echando balones fuera ante la necesidad, cada día más acuciante, de que la ciudad disponga de un Pabellón Multiusos con capacidad suficiente para dar cobijo a las competiciones deportivas de alto nivel que se nos avecinan, una vez que el Albacete Basket ha plantado su bandera en Primera LEB. 

Afortunadamente, no ha sido éste el único club que ha concluido la temporada con una amplia sonrisa en los labios. También el Club de Atletismo Albacete ha celebrado su ascenso a la Primera División Femenina, y el UDAF Afanion, que ya es equipo de Segunda División.

Creo que estaremos de acuerdo si afirmamos que las promesas electorales de la enjundia del Pabellón, cuando se hacen, es para cumplirlas, por lo que no es de recibo que el primer edil se vista una vez más con el traje del victimismo y se lamente amargamente ante quien lo quiera escuchar, de que esta empresa le queda demasiado grande, y que para llevar a buen puerto lo que el mismo aseguró que haría, reclame la ayuda económica del resto de administraciones. Intentar meterte en todos los charcos con las botas de los demás puede que sea divertido, pero es poco efectivo, y a las pruebas me remito. 

Por no hablar de que hay ocasiones en las que redes sociales te pueden jugar una mala pasada y hacerte pasar un rato vergonzoso, y más si te tiras a la piscina sin comprobar antes si tiene agua. Que es lo le sucedió a nuestro querido alcalde, cuando escribió que “…el Albacete Basket hizo soñar al Pabellón del Parque y a toda la ciudad en la distancia”, cuando lo cierto es que los aficionados que se dieron cita en el pabellón para seguir a través del videomarcador el encuentro que se disputaba en Castellón, se quedaron con las ganas, ya que lo único que pudieron contemplar fue una inservible pantalla fundida a negro y nada más. Nuestro gozo en un pozo, que diría más de uno.

Y es que el que el IMD, que en un día no demasiado lejano llegó a ser  la joya de la corona municipal, ahora parece una pieza de bisutería de mercadillo que no levanta cabeza, y no lo digo solo por los cierres inesperados por falta de mantenimiento adecuado de muchas de sus instalaciones, o por haber obtenido la medalla de bronce en el ranking de las reclamaciones ciudadanas con una media de seis quejas semanales, sino por la espantá de eventos deportivos que provoca la deficitaria gestión deportiva del actual equipo de gobierno municipal, con el alcalde a la cabeza, arropado por el lugarteniente encargado de estos negocios.

A estas alturas de la película, no creo que haya ningún deportista en la ciudad que sueñe con darse un chapuzón en el gran centro acuático, único en Castilla-La Mancha, faltaría más, con piscina de 50 metros al que se comprometió el actual inquilino del despacho rectangular de la Casa Consistorial en el punto 209 de su programa electoral, como tampoco creo que exista ningún club que confíe en competir en el citado Pabellón Multiusos, y que figuraba en el apartado inmediatamente anterior de su carta a los Reyes Magos, perdón, que cabeza la mía, de su programa electoral.

Cuando las gentes del deporte cumplen con su cometido, el Ayuntamiento debe cumplir con la ciudad, como lo hizo en su día el alcalde Pérez Castell, que no dudó en poner un millón de euros de los del año 2005, para adecuar el Pabellón de la Universidad a las exigencias de la Federación, tras el ascenso a la División de Honor del Albacete Fútbol Sala. Puede que las comparaciones sean odiosas, pero en ocasiones son necesarias.

Y si la descoordinación, la desidia y el abandono se quedara circunscrito exclusivamente al ámbito de los esfuerzos y los sudores deportivos la cosa tendría un pase, aunque fuera malo, pero es que si levantamos un poco la mirada y nos damos un garbeo por lo que se ha dado en llamar turismo de desconchón, nos topamos con que el edificio del antiguo Banco de España sigue acumulando polvo, la fachada del Teatro Circo continúa reclamando a gritos algo más que una mano de chapa y pintura, y el Palacio de Congresos ahí está, cerrado a cal y canto y engordando la nómina de suspensiones. 

Víctor Manuel, El Monaguillo, Las guerreras K-pop, la Film Symphony Orchestra o DJ Symphonic: 80s & 90s Edition, son ejemplos ilustrativos de la falta de ambición de la primera autoridad local, que mientras que con una mano echa el cierre al Palacio, con la otra no duda en aprobar un gasto de 60.000 € para promocionar el turismo de congresos, ahí es nada, más otros 15.000 € para que agentes del sector turístico conozcan nuestra ciudad para incluirla en su cartera de servicios, al mismo tiempo que espera encontrar a quien, previo pago de 6,7 millones de €, si hombre, no pongas esa cara que has leído bien, 6,7 millones de €, se haga cargo de su puesta a punto sin que el consistorio pueda decir ni pío en las obras que se tengan que llevar a cabo. ¿Alguien da más?

Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.

PD. Los mejores siempre tendrán un recuerdo en nuestros corazones. Al resto siempre les quedará el consuelo del libro de actas.

Antonio Martínez

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